
Peter Jackson da la alternativa a este director sudafricano con el que estuvo trabajando estrechamente en la producción de una película sobre el videojuego Halo. Tras abandonarse dicha producción, Blomkamp presentó una idea tremendamente original que ya había intentado plasmar en el terreno del corto y que Jackson aceptó producirle –para su regocijo y el de todos los espectadores-. Con unos 30 millones de presupuesto, la película ha sido reconocida en la taquilla y por parte de la crítica, que la califica como un soplo de aire fresco en el género de la ciencia-ficción.
En Johannesburgo apareció de la nada una inmensa nave espacial flotando sobre la capital. En su interior albergaba algo más de un millón de alienígenas en precarias condiciones, a los que se procedió a instalar en un campamento, el Distrito 9, donde se les atendió. Tras más de veinte años, las constantes revueltas y los altercados entre humanos y alienígenas han provocado que estos deban ser recolocados en otro campo más alejado de la metrópoli. Para ello se contrata a una importante empresa de alta tecnología, capaz de lo que sea por descubrir los secretos de armamento de los extraterrestres y de comprender su propia tecnología.
No son sólo los brotes racistas entre diferentes especies, sino que dentro del propio distrito conviven entre las chabolas y la basura gente de la más extraña calaña: desde bandas mafiosas, traficantes de armas y de droga –muy original la droga de los bichos, como despectivamente se llama a los aliens- hasta prostitutas. La trama principal comienza cuando uno de los responsables de la compañía, encargado del traslado de los extraños individuos, contrae una especie de virus que parece estar mutándolo en uno de ellos. Esto lo convierte en una preciada posesión tanto para los jefes sin escrúpulos de su empresa como para los líderes tribales del distrito, ya que las armas alienígenas sólo parecen funcionar cuando están en posesión de sus legítimos dueños.
El rechazo a los que son diferentes; la miserable condición del ser humano, cobarde y egoísta; la crítica velada al apartheid; la enfermedad; la manipulación de los medios de comunicación... todos estos temas son tocados de forma muy hábil por el director, que presenta inicialmente la película como si de un documental se tratase –con un montón de personajes hablando en primera persona a la cámara y dando sus distintas opiniones y explicaciones a los hechos que se nos van mostrando- y lo hace de forma amena, divertida, con grandes efectos especiales, una caracterización soberbia de las relaciones humano-alien y con unas dosis de acción espectacular que hacen que casi sus dos horas de metraje se pasen en un plis, de lo entretenida que resulta. Una hábil mezcla, pero sobre todo original, muy bien mostrada y dirigida -¡en las escenas de acción, se acierta a ver lo que ocurre! ¡La cámara no está loca!- y que cuenta con algunas escenas cruentas y de desesperación que hace que nos tomemos mucho más en serio esta película de lo que creíamos en un principio. Como único punto negativo se me ocurre que parece notarse ligeramente el continuo cambio de estilo: el comienzo es muy documental; luego tenemos la parte más desagradable –parece una peli de terror en plan La mosca-; posteriormente las escenas de acción... Pero apenas se da uno cuenta. En su nota final obtiene sin duda una alta marca y prueba de ello es su recaudación y los elogios de los aficionados a la ciencia-ficción.
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