lunes, 7 de septiembre de 2009

El juego de Ender, de Orson Scott Card


Una humanidad al borde de la extinción busca desesperadamente a un líder capaz de hacer frente a las hordas invasoras de los insectores, seres provenientes de lo profundo del espacio que ya han fallado dos veces en la conquista de la Tierra.

Por eso se permite el nacimiento de Ender, tercer hermano en una sociedad que prohíbe tener más de dos hijos. Su existencia es debida a que sus dos hermanos mayores son ambos unos genios pero no han sido capaces de pasar las duras pruebas que les harían ingresar en la Academia de Batalla. Desde que tiene uso de razón, Ender ha sido monitorizado y seguido de cerca con el único propósito de formarle como líder y comandante. Para ello, con tan sólo seis años, será admitido en una academia espacial para niños superdotados donde se busca la única oportunidad de supervivencia para el ser humano. Las constantes pruebas que deberá ir superando Ender no harán más que fortalecerle tanto física como psicológicamente, pero, ¿será capaz de aguantar la increíble presión a la que se ve sometido?

Novela de ciencia-ficción, uno de los clásicos del género, galardonada con el Premio Nébula 1985 y el Hugo 1986, que permitió que su autor se convirtiera en el primer escritor capaz de ganar ambos premios en dos años consecutivos –precisamente con la continuación de esta novela, La voz de los muertos-. Los retratos psicológicos de los personajes tienen una gran importancia, al tiempo que las innumerables maniobras militares llenan todo el grueso de la novela. Ender se convierte en un niño enfrentado a todo y a todos que persevera y lucha, al tiempo que intenta mantenerse entero y no enloquecer. La crueldad de los métodos empleados es palpable y el uso de las simulaciones, los juegos por computadora y el aprendizaje virtual es innovador para la época. Aunque en algunos momentos algunos pasajes puedan hacerse repetitivos –demasiadas veces en la sala de gravedad cero- en su totalidad es una gran obra, con un final sorprendente y que, pese a sus continuaciones, es bastante cerrado. Durante mucha parte de su desarrollo el lector tenderá a olvidar que los protagonistas son sólo niños, forzados a competir entre sí de manera brutal por diferentes condicionamientos y trucos psicológicos. En realidad, un futuro aterrador donde los niños de hoy serán los soldados del mañana.

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