martes, 15 de marzo de 2011

Nunca me abandones, de Mark Romanek


A priori parecía difícil adaptar la novela del escritor inglés de origen japonés Kazuo Ishiguro. Alex Garland, escritor de éxitos como La playa, colaborador habitual del cineasta Danny Boyle (Slumdog Millionaire, 127 horas) en películas como 28 días después o Sunshine; se ha atrevido con un guión fiel a la obra original y cuyo único punto flojo quizás sea que se revela demasiado pronto el kit de la cuestión, lo que está ocurriendo en realidad y que en el libro es más sugerido que otra cosa, haciéndose cada vez más evidente con el paso de las páginas.

Criados en un típico internado inglés que no es tal, tres amigos verán como conforme van creciendo y alcanzando la madurez deberán abandonar los seguros muros que hasta ahora conocen y zambullirse en el mundo de verdad. Un mundo que, para más inri, ya los tiene clasificados de una manera un tanto especial, por lo que tendrán que lidiar con su particular condición. Subyace por debajo de todo una tierna historia de amor, la de Kathy y Tommy, interrumpida muchos años por la presencia de la mejor amiga de la primera y novia del segundo: Ruth.

Aunque la trama parece anodina y la dirección gira en torno a un drama, en realidad estamos ante una historia de ciencia-ficción atípica, situada en una Inglaterra ucrónica en plenos años sesenta. Para tratarse de un profesional que tiene sus orígenes en el mundo de los videoclips, sorprende la calma en su narración y la belleza de algunos planos, así como alguna que otra secuencia con gran fuerza, casi todas ellas al final de la historia, como la última operación quirúrgica de Ruth o los gritos de Tommy en medio de la nada en plena noche.

Del trío protagonista se encargan tres jóvenes y solventes actores que todavía tienen mucho que demostrar. Carey Mulligan (An Education, Enemigos públicos, Brothers) como la figura central del relato; Keira Knightley como su amiga Ruth y Andrew Garfield (La red social) con el papel más complejo, el del introvertido Tommy, siempre fuera de lugar.

Sin embargo algo falla con la película. Quizás es una apreciación muy personal porque tengo en mente la novela bien fresca y la disfruté mucho, sorprendiéndome su lectura tras cada vuelta de hoja. Esa sensación se pierde en la adaptación sencillamente porque ya sabía de qué iba todo, aunque sí que me llamó la atención que se revelara todo el entramado tan pronto. De ese modo no me ha emocionado. Me ha parecido bonita, bien hecha, pero vacía de contenido, no ha logrado atraparme en ningún momento. Y eso que, repito, es calcada a la novela, no hay apenas ninguna licencia. Tiene puntos interesantes, como la historia romántica o temas tan universales como el amor y la muerte, la aceptación del destino, etc. Pero al final, la cosa sabe a poco. 

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