La sexta película del director francés lo consagra en la línea de ese cine descabellado y salvaje, normalmente siguiendo los cánones del género de terror y comedia de serie B, pero actualizado a los tiempos que corren, donde las nuevas tecnologías permiten mejores efectos especiales, incluido el ataque de una serie de pirañas prehistóricas en tres dimensiones, algo que a fin de cuentas poco aporta a este nuevo remake que la factoría de Hollywood produce en cadena.
Si con Las colinas tienen ojos sobrecogió a toda la platea con un espectáculo gore y bestia, el pequeño bajón que supuso Reflejos en su carrera -de todas formas seguía siendo una película de terror cuajada de momentos duros- queda olvidado tras el visionado de esta Piraña 3D y su personal forma de actualizar un clásico de finales de los 70 que pese a su temática, y gracias a la pericia de su director Joe Dante, se desenvolvía muy bien como “terror para toda la familia”. Aja pasa de todo aquello y con gran acierto ofrece una película de entretenimiento puro y duro para adolescentes, protagonizada por jóvenes descerebrados y repleta hasta los topes de sangre, escenas gore y mucha carga sexual, de la mano de siliconadas modelos ligeras de ropa.
La trama al final es lo de menos y se ve respaldada por algunos actores conocidos que prestan sus rostros a modo de cameo u homenaje. Un chaval, perfecto arquetipo del bueno de la película, cuya madre es la policía del lugar –interpretada por Elisabeth Shue- decide aceptar un trabajo como guía de un productor de cine porno shoft que acompañado por varios pibones quiere ir a grabar unas escenas acuáticas al lago. Todo esto en medio de la fiesta más importante del año, por lo que pronto los miles de jóvenes borrachos en bañador van a ser pasto de los bichos acuáticos.
Lo más gracioso de todo y prácticamente lo único destacable es la constante huida hacia delante de su director que, sabiendo donde se ha metido, apuesta por la exageración: continuas muertes absurdas, concurso de camisetas mojadas, desmembramientos, mordiscos, sorbitos de tequila en cuerpos esculturales. Aja mete todo lo que se le ocurre y se demuestra digno heredero de precursores como Sam Raimi (Arrástrame al infierno).
En el apartado actoral tienen breves papales Richard Dreyfuss (RED), que aparecía en el Tiburón de Spielberg (Munich, Indiana Jones), cuyo cartel es aquí homenajeado y Christopher Lloyd, para siempre Doc Brown y al que vi hace poco en un capítulo de Fringe. Aparecen también Ving Rhames (Los sustitutos), con la mejor escena de la película; Eli Roth (Malditos bastardos) y Jerry O´Connell (Crossing Jordan).
Para pasar un rato divertido, digna película de cualquier sesión de Festival de Terror y que no se entiende como no se estrenó en verano y no ahora tantos meses después.




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