miércoles, 16 de marzo de 2011

Tragaperras, de Carlos Trillo & Horacio Altuna


Este álbum contiene siete historias diferentes e independientes entre sí, publicadas originalmente a principios de los años 80 en la revista 1984. Enmarcadas en un ambiente de ciencia-ficción y de erotismo, si existe un nexo común entre todas ellas es la vía de escape de sus protagonistas de la vida en la que se ven inmersos hacia otra totalmente desconocida, a veces mejor, otras peor; hecho que tiene lugar gracias a una moneda introducida en una máquina tragaperras.

Las historias poseen mucha variedad y cierto toque de tristeza o de resignación. En Gente sola, un maduro y abandonado hombre deambula por una ciudad entregada al vicio y al placer hasta que encuentra su máquina y se convierte en un joven apuesto que debe luchar contra un matón por una hermosa mujer, tan solo para hallar una increíble sorpresa; en Clímax, un actor porno al que cortan en el peor momento acaba en un bar, convirtiéndose en un astronauta que se encuentra solo en su nave en el espacio;  Bombardeo es la historia de otro solitario al que una cita sale mal y acaba en un mundo donde la población está a merced de unos ataques terroristas con unas bombas que al explotar los dejan lelos; en S&M hay una pareja que no acaba de pasar por su mejor momento y que recuerda al matrimonio de Las puertitas del Señor López. El marido decide echar una monedita en la tragaperras y acaba visionando una historia dura sobre un interrogatorio de un mando militar a una joven y guapa mujer –la dictadura argentina seguía muy presente en las historias de Trillo-. Chances es una historia muy original donde las decisiones que tomamos en ciertos momentos pueden condicionar nuestra vida, sobre todo si se tiene una visión de un posible futuro; en Riesgos una pareja necesita hacer el amor en sitios públicos y llenos de gente, hasta que él se ve transportado a una tierra deudora del Conan de Robert E. Howard donde habrá de luchar por su amor; finaliza esta recopilación con Fantasmas, en la que un dictador sueña con un amor perdido, sin darse cuenta de que su final está cerca.

Se ven algunas pautas comunes en los guiones de Trillo, así como en el dibujo de Altuna. Hay mucha soledad, pese a que sus personajes se mueven por metrópolis superpobladas que cuentan con varios de los adelantos típicos de la ciencia-ficción de la época, como pueden ser transportes voladores o paredes cubiertas de pantallas y publicidad. Las historias, de extensión corta de unas ocho páginas, se revelan como una serie de fábulas con metáfora final y a veces se produce un contraste entre esos dos mundos que se muestran, el uno más duro y el otro con un punto de humor negro, por ejemplo. Altuna dibuja con detalle, fiel a sus mujeres guapas y esbeltas y a sus hombres mucho más terrenales, incluso patéticos, en un estilo que recuerda a Moebius.

Una obra más del tándem de autores argentinos, si bien por su carácter episódico no está considerada como una de sus mejores creaciones (Alvar Mayor, Las puertitas o El último recreo), sigue siendo muy recomendable. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario