Ganadora del último Globo de Oro y del Oscar a la Mejor Película de Habla no Inglesa, se trata de un drama complejo ambientado en Dinamarca y en un campo de refugiados africano donde trabaja un médico sueco, cuya familia se tambalea en su ausencia. Su hijo sufre los abusos de los matones en el colegio hasta que hace amistad con un chico nuevo, que acaba de llegar de Londres con su padre tras el fallecimiento de su madre por una larga enfermedad debido al cáncer.
No es la primera vez que la directora danesa llama la atención de crítica y público. En su tierra natal destacó con Hermanos –cuyo remake americano de mismo título fue dirigido por Jim Sheridan- y Después de la boda. Eso le valió el crédito suficiente para un año después estrenar Cosas que perdimos en el fuego (2007), otro interesante drama esta vez protagonizado por Halle Berry y Benicio del Toro. Su vuelta a su casa creativa le han valido los mayores reconocimientos en su carrera.
Y es que son muchos los puntos interesantes de esta historia en las que dos jóvenes, dos niños, luchan conjuntamente contra la soledad y la angustia en la que viven, expresándose por medio de la violencia y la rebeldía. Sus padres se encuentran desbordados, uno perdido en su viudedad y en la relación con su hijo; el otro matrimonio al borde del divorcio, siempre sufriendo por las continuas ausencias del cabeza de familia, que viaja continuamente a un campo de refugiados de África donde tendrá que lidiar con horrores enormes. Sorprende el idealismo de Anton, este médico siempre sereno y siempre al borde de la ruptura interior. Por cierto que el actor, Mikael Persbrandt, tiene un futuro papel en El hobbit.
Sorprende este intenso drama, muy bien realizado, que logra meterte en la historia con mucha facilidad y provocar grandes sentimientos. Hay muchas y variadas pinceladas de la sociedad actual, aparentemente organizada en su superficie pero violenta en su interior, donde las relaciones familiares difíciles, las infidelidades, el racismo o el maltrato están siempre ahí y donde el aguante de una persona y los buenos sentimientos no son nunca crédito suficiente para mover se por ella.
No he visto el resto de películas nominadas extranjeras, pero sí que puedo decir que esta mejora en muchos aspectos a muchas de las americanas que participaron este año en los Oscars.



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