martes, 12 de abril de 2011

La HBO y la II Guerra Mundial: The Pacific, la miniserie


Antena3 ha estrenado hace poco esta estupenda miniserie bélica de gran calidad de una manera horrorosa, relegándola a una de sus cadenas periféricas. Flaco favor se hace ella misma, ya que The Pacific es digna sucesora de su hermana mayor, Hermanos de sangre, una de las mejores producciones de la televisión americana reciente, que se emitió a lo largo del año 2001.

Las similitudes y diferencias entre una y otra hacen más fácil la reseña: nueve años después del éxito de Hermanos de sangre, Steven Spielberg y Tom Hanks volvieron a asociarse como productores con la cadena privada HBO para narrar en otros diez episodios una etapa diferente de la participación norteamericana en la II Guerra Mundial. Si antes habían optado por seguir a una compañía en la campaña en Europa, la Easy, de la 101 Aerotransportada; ahora optan por el Cuerpo de Marines, pero centrándose en tres protagonistas concretos y en sus compañeros de fatigas, en vez de optar por seguir los pasos de una compañía entera. Ya en su momento colgué el trailer de la serie, justo aquí.

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Varios de los guionistas y asesores históricos que participaron en la primera repiten ahora en The Pacific, que está basada en las memorias de dos de los protagonistas: Robert Leckie (James Badge Dale) que participará mayormente en los inicios de la campaña, siendo herido en varias ocasiones y obligado a reposar por algún tiempo; y en las de Eugene Sledge (Joseph Mazzello, el chavalín de Parque Jurásico) que partió para la guerra más tarde y llegó a las últimas batallas de Peleliu, Iwo Jima u Okinawa. También hay una parte basada en la experiencia de John Basilone (John Seda), que logró la Medalla de Honor del Congreso en las primeras campañas y que fue enviado a casa con la misión de recaudar fondos para la guerra con la venta de bonos, algo que se narraba muy bien en la película de Clint Eastwood Banderas de nuestros padres.

Si Europa era el escenario elegido para Hermanos de sangre, ahora nos encontramos en el Pacífico poco tiempo después del ataque a Pearl Harbor, en un momento en el que el Imperio japonés domina con mano de hierro todo el mar hasta Australia. Los americanos pronto entrarán en una desesperada guerra en cada una de las numerosas islas que pueblan el Pacífico, desangrándose poco a poco en cada una de las campañas, haciendo frente a las inclemencias del tiempo, al hambre o a la sed y a un enemigo despiadado para el que la palabra rendición no existe.

La primera batalla de Guadalcanal; el posterior descanso en Melbourne; Gloucester y Pavuvu; la isla de Peleliu, parte central de la miniserie; Iwo Jima y Okinawa justo antes del lanzamiento de una nueva clase de bomba, de la rendición incondicional del Imperio y de la vuelta a casa. Este es el trayecto que irán siguiendo los tres protagonistas a lo largo de los diez episodios de los que consta, que siguen el mismo esquema que su hermana mayor: una introducción con una voz en off  –la de Tom Hanks- que sitúa al espectador con una serie de datos históricos –fechas, lugares, bajas- junto con los testimonios en primera persona de varios veteranos que comparten sus recuerdos. Luego la cortinilla, espléndida, como si un carboncillo fuera trazando los perfiles de los protagonistas y luego el capítulo en sí, de unos cincuenta minutos de duración.


Hay que reconocer que no llega a igualar a Hermanos de sangre, pero eso no quita que sea una espléndida miniserie bélica. Tiene un problema para mantener el ritmo cuando no están inmersos en una batalla y parece que la idea original de seguir a una compañía entera fue más acertada que la de escoger unos personajes individuales. Tampoco ayuda la localización geográfica, de modo que la guerra en Europa es mucho más rica en variedad que la del Pacífico, una serie de conquistas de trozos de roca prácticamente iguales. Contó con uno de los mayores presupuestos de la historia de la televisión y eso se nota en su perfección técnica, en su dirección, fotografía, medios y efectos especiales, así como la ambientación.

Pero si nos olvidamos de las comparaciones, The Pacific es estupenda para pasar un buen rato y ver a través de los ojos de los americanos cómo vivieron esa parte de la historia y cómo afectó a los que consiguieron volver.

The Pacific se hizo con varios Premios Emmy.

2 comentarios:

  1. Tengo que ver Hermanos de sangre. Todo el mundo dice que es mejor que The Pacific y a mí The Pacific me ha fascinado.

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  2. También me gustó más Hermanos de sangre, me pareció muy original el hecho de seguir a una compañía y a todos sus integrantes durante todo el periodo de la guerra en Europa. Da un punto de vista muy interesante.

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