jueves, 7 de abril de 2011

Los Invisibles Vol. VI: besos para Mister Quimper, de Grant Morrison


Ya estamos cerca del final y va siendo hora de ir cerrando algunas subtramas para así dejarlo todo preparado para la gran despedida. El segundo volumen americano de The Invisibles finaliza aquí en su número 22 USA –el tomo contiene nueve entregas de la colección, a contar desde el 14 americano-.

Hasta ahora y con el viaje de la célula de Los Invisibles a tierras americanas, las cosas han sido movidas: juntos invadieron un complejo secreto en Nuevo México donde se toparon con un personaje estrambótico, un enano llamado Quimper que se las ingenió para dejar algo dentro de la psique de Robin, que es ahora la líder del grupo. Se descubrió además que la propia Robin proviene de un futuro donde los Archones ya habían ganado. Y ahora necesita volver.

Morrison vuelve a contar con los lápices de Chris Weston en la mayoría de páginas de este tomo –del número 18 se encarga el brasileño Ivan Reis-. Nuestros protagonistas se encuentran en Nueva Orleáns descansando y pasándolo bien, cada uno a su manera, mientras Lang y el doctor Takashi siguen buscando la Máquina del Tiempo que lleve de vuelta a Robin. Los Archontes siguen confiando en que la influencia de Quimper sobre el grupo los atraiga a una trampa mortal y siguen moviendo los hilos poco a poco.

Lo que le ocurre a Morrison es que se enreda. Divide al grupo y forma varios equipos y los somete a diversas pruebas y la cosa parece que no avanza, que no tiene mucho sentido. Empieza a soltar pistas sobre el desenlace, recordando al lector que todo giraba en torno a Jack Frost, el Elegido, el Futuro Buda. Tampoco renuncia el guionista a ir desarrollando su otro yo, su personaje fetiche, King Mob, perdido en un mar de violencia sin sentido y de muerte.

Mason Lang planea un asalto en pleno suelo norteamericano a un tren que en secreto se dispone a trasladar aquello que King Mob y Roger vieron en Nuevo México –una paranoia típica del escocés, muy difícil de explicar por las buenas-. Morrison aquí endereza un poco la historia y vuelve a la acción pura y dura y los giros de guión sorprendentes, sin dejar de lado sus neuras pero supeditadas a la acción principal, un enfrentamiento más entre Los Invisibles y los Archontes en territorio americano. Es único para realizar esa mezcla tan personal de historia de peli de ciencia-ficción y acción con multitud de referencias a monstruos, tecnología, viajes temporales, espacios mentales, religión o filosofía. A veces, durante algunos números, la cosa le funciona. En el resto, en la mayoría, no acaba de quedar redondo.


Un ejemplo más es este tomo de lo mejor y de lo peor de Morrison como guionista y eso que aquí vuelve a contar con el mismo dibujante para toda la historia, algo que le beneficia. Mucho humor y mucha acción interrumpida por largos momentos en los que divaga y vierte todo tipo de conceptos que en mi opinión distraen bastante, pero que al mismo tiempo le dan cierta profundidad a lo que se está contando y lo hace ideal para su relectura.

Ya sólo queda un volumen para acabar con esta serie y averiguar no sólo el destino de Los Invisibles, sino del mundo tal y como lo conocemos.

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