La cadena inglesa nos tiene tan malacostumbrados a sus diferentes propuestas y a su sobresaliente calidad, que cuando una de estas series finaliza su primera temporada y su continuidad se encuentra en el aire; no hace más que sorprendernos. Y más si tenemos en cuenta que una de las series de ciencia-ficción más longevas y originales de la historia, como es el Dr. Who, pertenece a esta cadena.
Y es que hay que reconocer que algo no acaba de funcionar en esta historia, en la que un grupo de supervivientes del planeta Tierra, en un futuro incierto, se ven obligados a sobrevivir como colonos en un nuevo planeta: Carpathia. A priori la última esperanza para la supervivencia de la humanidad, en tan solo ocho capítulos, se revelarán una serie de secretos del pasado del asentamiento; llegará de forma inesperada un nuevo transporte procedente de la Tierra con varios pasajeros determinantes para el futuro de todos y se descubrirá que quizás no estén tan solos en la superficie del planeta como creían.
El presupuesto siempre es algo determinante a la hora de plasmar la tecnología futurista y toda la parafernalia que envuelve a una historia de ciencia-ficción. Y esto es quizás uno de los fallos, ya que si bien en algunos momentos se aprecian naves espaciales o modernos laboratorios, la mayoría de la acción transcurre a ras de suelo, en un ambiente desértico fuera de los muros de Forthaven y dentro de la propia ciudad donde tampoco se aprecia nada de especial. Sin embargo no creo que esto sea determinante para la renovación o no de la serie, teniendo en cuenta unos errores a mi juicio más graves, de los cuales el más importante sería que todo tarda mucho en arrancar. A raíz del descubrimiento de unos misteriosos seres que habitan el planeta la cosa mejora mucho y de verdad se convierte en un caso de supervivencia, del hombre contra la naturaleza –aunque esta sea alienígena-. Pero los primeros capítulos con el lío de los clones, los pequeños problemas en la ciudad o las manipulaciones de uno de los personajes para hacerse con el poder está mostrado de forma muy poco atractiva. La pareja de acción protagonista tampoco funciona y su química es casi nula, por mucho que se intente echar mano del manido recurso de la tensión sexual no resuelta.
Tras la producción se encuentran los mismos que hicieron posible Life on Mars o su spin-off. Entre el grupo actoral destaca Liam Cunningham (Furia de titanes, Centurión) como Tate, el máximo responsable de la colonia y presidente del Consejo de la misma; Hermione Norris, Daniel Mays o Eric Mabius. También tiene un pequeño papel –de un solo episodio- Jaime Bamber, el Apollo de Battlestar Galáctica.
La serie, que fue estrenada en Sudáfrica coincidiendo con el Mundial, fue cancelada justo antes de la emisión de su último episodio, que acaba con un enorme cliffhanger, dejando casi todo por resolver. No ha gustado a casi nadie y se entiende por sus comienzos, pero la cosa parecía ir mejorando poco a poco. No es habitual ver estos fracasos en la BBC, pero como todas las demás, no está libre de fallo.


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