La cadena americana Showtime repite la fórmula que le valió a Los Tudor el reconocimiento del público que la mantuvo en antena cinco temporadas, las suficientes para contar la vida del monarca más famoso de la dinastía, Enrique VIII.
Recae ahora en las manos del cineasta irlandés Neil Jordan, ganador del Oscar por Juego de lágrimas en 1992 y que ha dirigido conocidas películas como Michael Collins o Entrevista con el vampiro. La producción de la serie, el guión y dirección del Piloto de hora y media de duración corren a su cargo.
De nuevo centrada en una dinastía, en este caso los Borgia, de origen español y que en el año 1492 se hicieron con el Papado de Roma; Rodrigo Borgia, que adoptó el nombre de Alejandro VI, está interpretado por Jeremy Irons (Appaloosa), lo que no deja de tener su gracia, ya que no hay un actor más inglés para interpretar a un español. Su familia la componen sus tres hijos Cesare, Juan y Lucrezia.
Pronto nos damos cuenta de que estamos ante una serie donde la política y las maniobras de palacio y de alcoba que seguíamos en Los Tudor han cambiado bien poco, dejando paso a la lucha por la Silla de Pedro y la conservación de la misma, ya que la familia Borgia se convierte rápidamente en la más odiada de toda Roma. De los mejores personajes iniciales, destaca el de un asesino a sueldo, una gran composición de Sean Harris.
De igual manera también hay un gran cuidado en los interiores de los diversos palacios que componen el Vaticano y no desmerece cuando la acción se traslada al exterior. Jordan realiza una hábil labor en la dirección y poco más. Las labores históricas estarán en entredicho, como suele ser habitual en estas producciones, licencias para hacer más atractiva la historia en la pantalla.
Con esto no quiero decir que sea una mala serie, sino todo lo contrario. Para aquellos que disfrutaban con Los Tudor, lo harán con esta, porque repite el esquema de forma acertada.



No hay comentarios:
Publicar un comentario