Una sexta temporada inesperada por encontrarse fuera de los planes iniciales –que ya fueron en su momento modificados y alargados debido al éxito de la serie-, que veía como su creador original, Erik Kripke, la abandonaba como showrunner pero no como productor ni como guionista ocasional –incluso en un capítulo tendría su cameo-.
Una temporada que fue pensada en los despachos y que como tal, aunque ha conseguido ofrecer a su público algunos buenos capítulos, ha bajado mucho el nivel en sus tramas y en la calidad de la misma. Y es que Supernatural tuvo su fin natural en la temporada pasada y todo lo demás está francamente cogido por los pelos.
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Tampoco quiero vapulear esta temporada, ya que las buenas dosis de humor, aventura y acción siguen estando ahí; así como la genial relación entre los hermanos y las constantes referencias a toda la cultura popular. Más de una vez me he preguntado de dónde saca tiempo Dean, con todo lo que tiene encima, para ver tantas series y películas actuales. El problema es que las tramas principales que antes arrastraban al espectador en una serie de continuarás que le dejaban sin aliento y que creaban la necesidad de acudir a la cita semanal con presteza se ha diluido. De hecho, creo firmemente que los propios creadores de la serie se han dado cuenta de la dificultad que tenía el continuar con el estupendo trabajo de los anteriores responsables y que han apostado, una vez más, por esos capítulos autoparódicos, sin duda lo mejor de esta temporada.
Con el cielo y el infierno hechos un desastre sin sus principales líderes –la guerra civil entre los ángeles tiene en Castiel a uno de sus cabecillas; mientras Crowley se ha convertido en el nuevo Rey del Infierno, aunque no lo tendrá nada fácil para mantenerse en el trono-; Dean y Sam volverán a encontrarse cuando este último regrese de la muerte un año después, más frío y duro que nunca. Este cambio de papeles entre los dos hermanos –ahora Dean es el bueno y Sam el malote- no acaba de funcionar y ni la vuelta de la muerte de su abuelo –al que ya vimos en la temporada pasada en el capítulo en el que Dean viajaba al pasado y se encontraba con sus padres-, ni la pérdida del alma de Sam acaban de cuajar. La trama, aparte de la falta de alma de Sam, que acaba solucionándose de una forma brillante con la inclusión de nuevo de la Muerte, se centra en la misteriosa busca y captura de los seres primigenios que dieron lugar a los monstruos que han ido cazando todos estos años. Ya que la respuesta a la pregunta de adónde van las almas de estos bichos cuando mueren parece clara: ya hemos estado en el cielo y en el infierno. Ahora queda el purgatorio.
La cosa va avanzando a trompicones entre unos y otros hasta que las cartas se ponen sobre la mesa cuando quedan pocos capítulos para la season finale, decepcionante si la comparamos con anteriores desenlaces, sobre todo por el tratamiento al personaje de Castiel, un giro de guión que no me ha convencido lo más mínimo. Y es que esas historias y cacerías donde el ángel del Señor confraternizaba con los hermanos funcionaban muy bien y brillan por su ausencia en esta temporada.
No quiero dejar de lado algunos capítulos muy buenos de la serie; repito que los que más me han gustado son aquellos que juegan con los personajes sin miedo al ridículo. En primer lugar situaría aquel en el que atraviesan la cuarta pared y acaban llegando a una dimensión paralela donde ambos son actores de una serie llamada Supernatural y todos los directores, creadores y profesionales irán apareciendo, algunos de ellos incluso llegarán a morir.
El viaje al lejano oeste también sería de los destacables, con la aparición del mismísimo Samuel Colt y ese homenaje encubierto a Regreso al futuro II. El de Lovecraft tampoco está nada mal, también perteneciente al tramo final de la serie. En las primeras emisiones hay uno donde atacan sin piedad a la saga de Crepúsculo y a mitad más o menos uno donde se homenajean esas pelis de miedo con asesino, aunque en este caso sea un maniquí.
Dragones, alienígenas, plagas bíblicas, la Madre de Todos los Bichos que puedas imaginar o salvar al Titanic porque no te gusta Celine Dion no son más que un día de trabajo para los hermanos Winchester, que se refugian en la parodia y el humor para conseguir una nueva renovación que nos los traerá en una séptima temporada el año que viene. Nueva entrega de sus aventuras que seguiré tan feliz como hasta ahora, porque aunque es verdad que ya no es una serie sobresaliente y ha perdido algo de interés; sigue siendo muy divertida y entretenida y son pocos los capítulos que aburren o dejan indiferente.
Y por favor, que arreglen lo de Castiel. Aunque sea jugando la última carta que les queda en todo este lío del cielo y el infierno. Es un As y ya ha habido alguna que otra ocasión en que creía que la iban a jugar, pero se están resistiendo a usarla. Y el lado oscuro de Sam también está muy explotado.
A ver qué se sacan de la manga para próximas entregas.






Gracias!!!! Al fin alguien en el universo piensa como yo!!! Supernatural ha sido mi serie favorita desde el final de Lost y me dolió verla de esta manera (su sexta temporada) Para mí Supernatural terminó en la quinta, y sabes? me gusta llamar a esta un spin-off y la llamo Supernatural Afterlife por que la neta, prefiero verla como algo que notiene nada que ver con la anterior. esta no es mala, pero insulta a lo maravillosa que fue la quinta
ResponderEliminarTe aseguro que son muchos los que piensan como tú y no están muy contentos con esta continuación forzosa de Supernatural.
ResponderEliminarIgual la cosa remonta en futuras temporadas, pero la verdad es que lo dudo.
Hola, es cierto, no contó con esa calidad de siempre, pero soy una fan, para mi que Dean viva para siempre, como una novela larga. Y que salve a su angel y que vengan tres o cuatro temporadas mas.
ResponderEliminarSí, si en el fondo sigue siendo la mar de entretenida, aunque flojee bastante.
ResponderEliminarEso no quiere decir que no remonte el vuelo, igual se sacan de la manga una obra maestra el año que viene.