El tercer tomo recopilatorio que la editorial Toutain dedicó al mítico autor norteamericano recopilaba una serie de trabajos cortos de Corben publicados a principios de los años 70, algunos en blanco y negro y otros en color.
Se trata por lo tanto de un tomo muy parecido al de Rowlf, del que ya hablé aquí hace un tiempo, que contiene una gran variedad en su temática, ya que Corben, aunque siempre fiel a su esencia, lo mismo te cuenta una historia pos apocalíptica de acción desenfrenada que una parodia de los cuentos de hadas o una mezcla de filosofía y ciencia-ficción preciosista.
Además de claros ejemplos de lo que significó el arte de Richard Corben en ese periodo underground que tuvo desde finales de los años sesenta a principios de los setenta, también es posible vislumbrar aquello que lo diferenciaba de sus coetáneos y lo hacía único. Por citar un ejemplo, CidOpey, además de ser su primera historia en color, posee un toque crítico contra el uso de las drogas, algo que se podría decir iba en contra de la corriente más natural del underground, con el consumo de sustancias estupefacientes, el no a la guerra o el amor libre.
En 1972 Corben daría un vuelco a su carrera y entraría a trabajar con el editor James Warren, donde entre otras obras crearía una de las mejores de toda su carrera: Bloodstar.
Herederos de la tierra, sólo dos páginas donde sorprende el volumen conseguido por el autor sin el uso del color, en otra aventura irónica en clave futurista.
Alicia en el país de la mala vida no es más que una parodia del famoso cuento de Carroll en tan solo tres páginas, esta vez con un estilo de dibujo más plano.
La casa de Harvey el horrible es de mayor extensión. Una pareja que decide irse a las afueras a grabar una película casera –el novio es un listo y quiere aprovechar las sinuosas curvas de su novia- es sorprendida por una tormenta, por lo que se verá obligada a pasar la noche en una casa abandonada de los alrededores. Terror y sentido del humor a partes iguales.
El ocaso de los perros es una historia de ciencia-ficción donde un grupo de supervivientes de lo que parece haber sido una invasión de monstruos observan y se esconden, malviviendo como pueden. Con más páginas para su desarrollo, su final es muy interesante.
Fortaleza gástrica es otra historia corta –cinco páginas- donde lo que prima es el sentido del humor.
El dueño de las sombras es la última recopilada en blanco y negro y está muy bien. En un ambiente de espada y brujería, una pareja de salvajes penetra en un templo prohibido donde tendrá que luchar por su vida si quieren volver a su aldea de una pieza. Repleta de acción, también posee un final muy adecuado.
CidOpey ya es la primera a color y quizás sea una de las historias de Corben más famosas de la época. Los protagonistas son una pareja de aspecto humanoide, cabezones y verdes, que deciden explorar los alrededores –tras explorarse el uno al otro, ejem-. Con una secuencia de acción muy lograda, los personajes se mueven por un ambiente fantasioso muy bien logrado, ayudado por el fantástico color.
Un demonio sentimental mezcla espada y brujería con un toque gracioso: el héroe bárbaro algo tontorrón; la princesa indefensa; el poderoso brujo y su lacayo monstruoso.
Gatitos para Christian es otra aventura ambientada tras una guerra que diezmó a la humanidad –sorprende la cantidad de vueltas que puede darle Corben a este concepto- donde algunos animales han logrado crecer más allá de su tamaño normal.
La dama y el dragón, última historia del recopilatorio, es una parodia de las clásicas historias de princesas, magos y dragones.






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