Este álbum se publica tras Alambradas en la pradera en el año 1965
y es uno de los pocos de toda la colección que tiene un nombre propio como
título, a imagen y semejanza del de Billy el niño, publicado varios años antes. De nuevo un personaje histórico sirve
como trama principal de la aventura, relegando el papel de Luke a secundario de
lujo, ya sea como maestro –papel que también desempeñaría en El pie tierno- o como detective, ya que
su principal cometido es averiguar quién está vendiéndoles armas a los
violentos apaches en el pueblo de El
Plomo.
Calamity Jane fue una
aventurera famosa en el Oeste norteamericano, que recorrió en su totalidad
desempeñando los más diversos empleos. Ya fuera como bailarina, cocinera,
exploradora o conductora, Calamity Jane fue dejando su huella allí por donde
pasó y estuvo ligada sentimentalmente a Will Bill Hickok, el de la mano del muerto –no confundir con
Buffalo Bill, el que lideraba un espectáculo ambulante y con el que también
acabó trabajando-. El primero de ellos encontró su final en el famoso Deadwood.
Sin embargo, en manos de
Goscinny y Morris se convierte en una mujer durísima, con una puntería
endiablada que rivaliza con la del propio Lucky Luke. Malhablada, maleducada,
aventurera e impulsiva, no solo no necesita de ningún hombre para sobrevivir,
sino que es capaz de vencerlos en su terreno siempre que lo desea. Eso da pie a
un curioso alegato feminista en clave de comedia en un momento en el que la
representación femenina en el cómic franco belga estaba muy limitada por la
censura –esa es una de las razones por la que apenas hay mujeres en los álbumes
de Lucky Luke y de que Morris se viera obligado a dibujarlas lo más alejado
posible de la sensualidad y belleza que a cualquiera le gustaría ver en la
página impresa-.
Como genial subtrama, si
Calamity quiere instalarse en el pueblo tiene que ser admitida por la Liga de
la Virtud, formada por una serie de damas de El Plomo –esto no es idea del guionista; dichas Ligas existieron en
la realidad-. Eso obliga a Luke a contratar a un experto en maneras que, al más
puro estilo My Fair Lady, forme a la
mujer en buenos modales y presencia, lo suficiente como para convertirse en una
dama. Como curiosidad, el maestro tiene el aspecto del actor David Niven,
mítico intérprete de Los cañones de
Navarone o de la saga de La Pantera
Rosa. La paulatina degradación del personaje, además de graciosa, es una
buena muestra del arte para la caracterización y la caricatura de Morris.
Otro gran álbum del tándem
Goscinny-Morris, donde la cocción y posterior ingesta de unas simples galletas
puede convertirse en un descacharrante gag.



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