J. J. Abrams logró un exitoso
relanzamiento con Star Trek (2009) y
Star Trek: en la oscuridad (2013), a
la que siguió una nueva secuela ya en manos de otro director. La franquicia
creada por Roddenberry precisamente para televisión goza de una salud estupenda
y no era nada descabellado su vuelta a la pequeña pantalla, teniendo en cuenta
que la space-opera siempre ha tenido un hueco en el que brillar, gracias sobre
todo a productos de calidad como Babylon 5, Firefly, Battlestar Galactica o la todavía en emisión The Expanse.
La CBS contactó con Bryan Fuller y Alex Kurtzman, despertando el
entusiasmo de los aficionados aunque pronto se enfrió una vez se hicieron
públicas desavenencias importantes entre el creador de Pushing Daisies y la cadena. Fuller, que nos cautivó hace unos años
con Hannibal y que ahora se
encuentra intentando darle sentido al American
Gods de Neil Gaiman, quería apostar por una antología de relatos, algo que
no cuajó entre los directivos, que finalmente se decidieron por una precuela de
la serie original donde se nos narraría la guerra entre la Federación y el
Imperio Klingon. Una vez fuera Fuller y contratados nuevos showrunners la responsabilidad recae en Kurtzman, guionista de las
películas de Abrams –lo que no tengo claro hasta ahora es la implicación de Netflix-.
Al final serán 15 episodios de
los cuales primero se emitirán nueve, dejando la conclusión de la primera
temporada para después de las navidades. Y dejando de lado lo fieles que puedan
llegar a ser al material original, en sus primeros cuatro episodios la aventura
no está nada mal.
Es de agradecer que se tomen
el tiempo necesario para desarrollar a su personaje central, una joven y
brillante primera oficial a la que las cosas no le salen bien y acaba
perdiéndolo todo. Lidera el reparto la actriz Sonequa Martin-Green, reconocida
por la carismática Sasha de The Walking Dead y se encuentra acompañada por rostros conocidos como los de Michelle
Yeoh (Mechanic: Resurrection) o
Jason Isaacs, sin dejar de lado la presencia de Doug Jones, un clásico en este
tipo de aventuras siempre bajo una buena capa de maquillaje y prótesis.
En sus primeros episodios la
serie pinta muy bien en cuanto a medios. Los efectos lucen bien en pantalla y
la ambientación resulta correcta. Uno se mete rápido en la historia sin ser necesariamente
un fan de la saga y la sensación general es que puede ir a más sin ningún
problema.
También habrá que prestar
atención a las posibles conexiones con la saga original –ya ha aparecido el
padre de Spock, por ejemplo- y el papel que juegan las películas modernas –y
sin son capaces de arreglar un poco a los Klingon, que han quedado algo
diferentes a lo que solían ser-.




No hay comentarios:
Publicar un comentario