Me gusta esperar a ver al menos un capítulo más allá del Piloto para juzgar una nueva serie. Pero si había algún nuevo estreno en esta midseason americana donde no fuera necesaria dicha costumbre, esa era Juego de tronos, basada en el primer libro de la saga literaria Canción de hielo y fuego, de George R. Martin.
No estaba exenta de riesgo esta propuesta de la privada HBO. Sin tener en cuenta la legión de fans que tiene la saga, se trata de un género poco desarrollado en televisión más allá de las propuestas para jóvenes y adolescentes. A medio camino entre la fantasía épica y la serie histórica, la HBO pronto lanzó una campaña bestial de publicidad y marketing como hacía tiempo que no se veía. Pero una vez más, todos los temores eran infundados.
Si tras el prólogo del capítulo Piloto todavía quedaba alguna duda, los títulos de crédito eliminaban todo resto de incertidumbre en el espectador, tal es la perfección técnica y la inteligencia que demostraban a la hora de ir situando a los espectadores noveles. El resto de metraje dedicado a ir presentando a los principales personajes, demostrando no solo un acierto de casting en un reparto coral y extenso, sino la precisión necesaria para elaborar un guión de una novela de más de mil páginas complicada, repleta de innumerables nombres y situaciones. Al final, lo único que tenía seguro antes de empezar a ver la serie era que el dinero estaría bien empleado y así ha sido efectivamente, con unos decorados y diseño de producción espectacular en los interiores y una fotografía en unos exteriores envidiable.
En la siguiente entrega se ha confirmado la gran calidad de la serie y la gran velocidad a la que avanza. Tan solo me queda el resquemor de aquellos que no estén familiarizados con el mundo de Canción de hielo y fuego, si llegarán a perderse en algún momento. Para los que sí han leído el libro, todo va encajando a la perfección poco a poco.
Delante de las cámaras la HBO se ha hecho con un reparto con algunos rostros conocidos para los papeles más importantes como los de Sean Bean, Peter Dinklage o Lena Headey. Detrás de ellas, en el terreno de la producción tenemos como creadores a David Benioff –escritor y guionista de películas recientes como Hermanos, Lobezno o Troya- y D. B. Weiss. De la dirección se está encargando un fijo de la cadena como Timothy Van Patten (Boardawalk Empire, The Pacific, Los Soprano, Roma, Deadwood, The Wire, Sexo en Nueva York).
Bastó la primera entrega para que la cadena renovase la serie para una segunda temporada, aunque no batió ningún récord de emisión, nada que reprocharle si tenemos en cuenta que se trata de una propuesta dedicada a un público muy concreto. Sin duda se ha llevado el gato al agua la HBO en los estrenos recientes, sobre todo si comparamos con otras series de corte histórico medieval de sus competidoras como Camelot o Los Borgia .



Como absoluto fan de la saga, creía que sería muy crítico con la serie, pero me ha vencido. Tiene algunos fallitos menores, creo (que quizá se deban más a mi foma de imaginar que a las novelas en sí), pero está hecha con gusto y detalle.
ResponderEliminarAunque el personaje de Ned Stark en el libro es más honorable, idealista e ingenuo, por lo que puedo ver. Aquí parece más realista...pero menos Eddard Stark. Una diferencia muy menor, en todo caso (junto con otras que, bueno, también se debe a diferencias entre la visión que uno tiene al leer y lo que ve, que son puramente personales). Un saludo :)
Estoy de acuerdo con tu comentario.
ResponderEliminarYo por ejemplo echo en falta más presencia de los direwolf, sobre todo de Ghost, pero son nimiedades al lado de la gran producción que es en realidad esta serie.