Cuando la privada Canal Plus anunció que iba a desarrollar producciones propias en forma de series de televisión, más de uno vio la luz al final del túnel. Aunque al principio con algo de reservas, el primer disparo acabó de convencer al público con esa inclasificable miniserie titulada ¿Qué fue de Jorge Sanz? En su segunda andanada se optó por elevar las apuestas y producir una serie de ocho capítulos de larga duración que, a pocos meses vista de las próximas elecciones municipales, retratara un caso de corrupción inmobiliaria en España, situado en un pueblo ficticio de la costa levantina y con muchas conexiones con situaciones parecidas ya vividas en nuestro país, con el Caso Malaya a la cabeza. Aunque ya hablé de mis primeras impresiones sobre el estreno aquí mismo, estas no han hecho más que reafirmarse.
Para ello se contó con una gran productora –Ágora, Biutiful- y con Jorge Sánchez-Cabezudo, auténtico hombre fuerte tras Crematorio, que no sólo se encarga de adaptar la difícil novela de la que parte, escrita por Rafael Chirbes, sino también de una dirección sobria y sin alardes, que sigue sin ningún tipo de vergüenza el estilo de las grandes series americanas que han triunfado entre la crítica estadounidense.
La historia de Rubén Bartomeu (Pepe Sancho), la de su familia y la de sus negocios legales e ilegales va avanzando lentamente y sin complejos, atrapando al espectador en una maraña de jugarretas y crímenes; de sobornos y coacciones; de amenazas veladas; donde el lujo se da la mano con la prostitución, la venta de drogas o el asesinato. El trío principal de actores –patriarca, joven amante e hija- sostiene con gran oficio la historia, acompañadas en todo momento por una larga lista de secundarios que no decaen en ningún momento y donde sin duda destaca ese mafioso ruso amante del futbol de nuestro país.
Es una gozada que por fin en una serie española la corrupción se palpe, la tensión se masque y el lujo y el dinero en el que muchos viven se note con toda naturalidad. Sin grandes movimientos de cámara y recursos tramposos: una buena historia, bien contada y mejor interpretada. De duración ajustada para lo que se quiere contar y sin ningún miramiento a la hora de cerrar tramas y dejar las cosas atadas y bien atadas cuando el último capítulo se ha emitido.
Quizás esa sea la única pega que se le pueda poner a Crematorio: que acabe. En realidad se trata de una serie de una única temporada –o una miniserie, si se la quiere llamar así-. No es perfecta y es verdad que con tanto personaje a veces uno se despista, pero no porque sobre, sino simplemente porque le interesan más otros. Pero hay que reconocer que su resultado final es sobresaliente y que abre un nuevo horizonte de posibilidades: no sólo que Canal + siga desarrollando proyectos parecidos cada cierto tiempo; quizás las demás cadenas privadas se den cuenta del gran potencial que arrastra esta forma de hacer televisión. Sí, quizás algún día; aunque no será pronto.



Está claro que la tele comercial no va a hacer una serie buena. Deben tenerlo prohibido por contrato. Sólo nos queda las cadenas de pago, y aquí, por desgracia, no tenemos ninguna HBO. Canal + es la solución, aunque viendo los problemas económicos de Sogecable, no tengo muchas esperanzas en que esto sea el comienzo de algo bueno.
ResponderEliminarNo he visto estas dos porque dejé de tener Canal+. Esperaré al DVD aunque tengo mucha alergia a toda serie española. La única que me gustó, que me fascinó, era Vientos de agua, claro que era una coproducción y encima la cortaron a los 3 capítulos.
Pues estas dos merecen y mucho la pena. Se alejan tanto de la producción española como se parecen a la americana.
ResponderEliminarCon un poco de suerte igual se cuela una buena serie en una cadena con publicidad. Bastaría conque triunfara por encima de sus competidoras para que el resto se aplicaran el cuento.
En cuanto a Crematorio, sin duda es una serie más que interesante. Si además la comparamos con los engendros que se hacen en la tc española... En fin, no hay comparación posible de tan opuestas que son.
ResponderEliminarSin ser una serie descomunal sí es ese primer escalón que indique a las cadenas por dónde debería ir el camino. Yo soy de los que sigue pensando que el espectador no se traga cualquier cosa que le echen, y que sabe escoger lo que le interesa de verdad. Tambvién creo que si estoy equivocado, si se va a tragar cualquier serie, bien podrían tragarse estas, porque ninguan de las grandes series americanas en boca de todos ha tenido una emisión continua y decente en ningún canal nacional público/privado en abierto. Así que deberían darle una oportunidad a quienes no pueden pagar por ver la tv
El tema de las audiencias en España pienso que es discutible. Primero porque el método me parece un pufo considerable, pero si le hacemos un mínimo de caso, a la gente le va la evasión y la comodidad, de modo que la ausencia de publicidad por ejemplo es algo a tener en cuenta.
ResponderEliminarCrematorio no es la mejor serie de la historia, pero es un gran producto que se acerca mucho a lo que yo creo que debe de ser una producción para televisión. Y sigo en mis trece: solo se necesita que una serie del estilo triunfe en una de las cadenas más vistas y las otras ya la copiaran.