La cuarta película bajo el sello de Marvel Studios toma como protagonista al Dios del trueno, al que da vida de forma convincente aunque sin alardes Chris Hemsworth en su primer papel importante –aparecía en Una escapada perfecta y en Star Trek-.
Sin duda lo más llamativo de esta historia de acción y aventura fue la designación de su director, un Kenneth Branagh que venía dedicado en los últimos tiempos a la interpretación –haciendo del detective Kurt Wallander en la serie de mismo nombre para la BBC-. En un principio, en la increíble campaña de marketing del que ha sido objeto la película se vendió la moto de que Branagh, por su pasado shakesperiano, era el director de orquesta perfecto para esta sinfonía; algo que tras su visionado se antoja totalmente innecesario. La labor de dirección de Branagh no destaca de forma especial, si bien tampoco patina demasiado. Se le va la mano a veces en las escenas de acción, por momentos algo confusas, pero acaba resolviéndolas bien.
Y es que sin duda ese es el veredicto final de Thor: una película bien resuelta, pero que tampoco aporta nada. Como la gran mayoría de superproducciones actuales, esta película sigue paso a paso un guión pensado al milímetro y probado mil veces en historias anteriores, de forma que si bien es imposible que sorprenda al espectador habitual, tampoco aburre. Estamos pues ante un producto para el disfrute de toda la familia, salpicado por los habituales guiños a los aficionados al cómic –más sobre los cómics de Thor en este blog, aquí- y aderezado con una serie de pistas aquí y allá sobre lo que va a ser la franquicia en el cine de la Marvel, como los próximos estrenos de el Capitán América y Los Vengadores.
Centrándome de nuevo en la película de Branagh, tiene sus mejores momentos en los comienzos de la cinta, cuando esta se desarrolla por entero en la Ciudad Dorada de Asgard, deudora de los diseños imposibles de Kirby y que al ser pasada por los filtros infográficos y de efectos especiales adquiere un tono barroco bastante curioso. Es en la traslación del personaje central a Midgard –la Tierra- cuando se pierde fuelle y las cosas comienzan a ocurrir porque sí y casi sin ninguna explicación, de modo que la evolución del joven e impetuoso Thor, vanidoso y arrogante; a responsable de sus actos y digno del poder de su martillo de Uru es muy forzada y está fatal explicado, en especial su amago de relación romántica con Jane Foster –una Natalie Portman (Cisne negro, Hermanos) en piloto automático a la que le faltan minutos-. La sensación que me queda es que el ajustado metraje ha dejado en la sala de montaje mucho de lo aquí contado, porque todo ocurre demasiado deprisa y de forma bastante sosa. Eso propicia que muchos secundarios de renombre carezcan del tiempo necesario para empatizar con el público, a excepción de Tom Hiddleston y su Loki, sin duda el actor que mayor partido saca a su personaje –también es un secundario habitual compañero de Branagh en la serie Wallander-. El reparto de secundarios es, no obstante, impresionante con Anthony Hopkins a la cabeza como Odín –y su poderosa entonación de voz-; Stellan Skarsgard (Ángeles y demonios); Idris Elba como Heimdall (The Wire, Los perdedores, Luther) participando en muchos de los mejores momentos de la película, que tienen como escenario Bifrost, el puente del Arcoiris; Ray Stevenson (Roma, Punisher Zona de Guerra, Los otros dos, El circo de los extraños) dando pie a un no tan voluminoso Volstagg; Jamie Alexander como Lady Sif o Rene Russo como Frigga, madre de Thor.
En definitiva, Thor es una película entretenida y nada más. Pierde mucha fuerza cuando la acción no se desarrolla en Asgard, con varios diálogos insulsos, sin duda dedicados al público más joven, pero el resto está bien, en especial cada vez que Mjolnir –por fin escucho como se pronuncia- se convierte en el protagonista de la acción, volando de aquí para allá, derribando enemigos a diestro y siniestro y convocando grandes tormentas. La conclusión es acertada y la escena tras los créditos, de nuevo con Samuel L. Jackson como Nick Fury vaticina por donde van a ir los tiros en la película de Los Vengadores. Aunque las comparaciones son odiosas, yo situaría a Thor unos peldaños por debajo del debut de Iron Man, que pese a tener muchas menos secuencias espectaculares, me pareció una película mucho más redonda, con más química y carisma de los actores y con un retrato de la motivación del héroe mucho más acertado. A la par que Iron Man II o El increíble Hulk.





Pues a mi me pareció una película excelente, sobretodo el final, muy creativo, esta perfecta, no le fakto nada, y claro que si te deja un mensaje.
ResponderEliminarPues a mi me pareció una película excelente, sobretodo el final, muy creativo, esta perfecta, no le fakto nada, y claro que si te deja un mensaje.
ResponderEliminarDe hecho, el final es un ejemplo claro de lo que quiero decir.
ResponderEliminarEn sí mismo está muy bien, el héroe se sacrifica y tenemos unos momentos llenos de emoción y pérdida. Sin embargo, para que la historia de amor te interese se ha debido desarrollar antes de manera adecuada. Si no, como que te da un poco igual si Thor y Jane Foster acaban juntos o no.
Por lo demás, está bien la película, pero dista mucho de ser perfecta.