jueves, 27 de abril de 2017

The Good Wife. Tercera temporada

Equilibrio. No se me ocurre otra manera de describir lo mejor que tiene esta serie. Y eso que en su tercera temporada no logra igualar el nivel de su predecesora, ya que en la vertiente familiar de Alicia se echa de menos todo lo que añadía la campaña política de su marido. Aunque la separación de los Florrick y el tan ansiado affaire de Alicia con Will ayudan a rellenar este vacío.

La serie sigue con su juicio semanal, lo ideal para empatar al espectador, mientras que el desarrollo en paralelo de las subtramas ayuda a fidelizarlo. Aunque Alicia es el personaje principal y es sobre ella que gravitan la mayoría de personajes, el desarrollo de los secundarios, incluso de aquellos que tan solo aparecen muy de vez en cuando, está tan cuidado que no viven a la sombra de la figura central, sino que tienen su propia esencia. El pasado oculto de Kalinda, que cada vez se intuye más oscuro, junto a su distanciamiento de Alicia –al final de la temporada pasada se descubría que la investigadora había tenido un affaire con Peter Florrick, lo que forzaba a Alicia a echar a su marido de la casa que compartía con sus hijos- la convierten en uno de los personajes más interesantes; pero no se queda atrás Eli Gold, que mientras Peter se asienta como nuevo Fiscal del Distrito, ha decidido traerse sus negocios de crisis management a Lockhart & Gardner, lo que traerá nueva savia a un bufete que no se encuentra precisamente en sus mejores momentos.


Es posible que en esta temporada, mucho más que en las dos anteriores, la vida laboral de Alicia haya tenido más peso que la personal. A través de la figura de Will, que ha cometido varios errores en su pasado que ahora van a salir a la luz, el despacho de abogados va a ser asediado por múltiples frentes que amenazan con su supervivencia. Menos mal que al frente del mismo se encuentra Diane Lockhart, otro de los personajes más queridos por la audiencia. Incluso el antes ambicioso Cary va a vivir una evolución de lo más interesante, una vez se convierta en el hombre de confianza de Peter Florrick en la fiscalía.

También resulta dificilísimo ese equilibrio entre seriedad y entretenimiento. The Good Wife está considerada una serie dramática, pero atesora una enorme cantidad de recursos cómicos y el sentido del humor está muy presente en los comentarios irónicos de Alicia; en las salidas de tono de Eli Gold y su manera de enfrentarse a los problemas de sus clientes o en la exageración de personajes como David Lee, el exitoso abogado de divorcios del bufete; el hermano gay de la protagonista o la excéntrica abogada a la que interpreta Carrie Preston.
 
Personajes secundarios recurrentes
Curiosamente, la temporada concluye con cierto cambio de roles, dando un respiro al matrimonio Florrick y poniendo en la picota al bufete y a todos sus integrantes. En el futuro, una lucha financiera por la supervivencia y una trepidante carrera política, esta vez por el puesto de gobernador, a raíz de la introducción del personaje al que interpreta Matthew Perry, el inolvidable Chandler de Friends.


En su tercer año en antena, The Good Wife siguió cautivando a crítica y público y tuvo una importante presencia en los Emmy –aunque al igual que el año anterior, tan solo consiguió uno, esta vez para la actriz Martha Plimpton en un papel secundario, dando vida a una de las abogadas recurrentes a las que se enfrenta Alicia, precisamente en el desenlace de la temporada-. 

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