Es muy difícil mantener el nivel
a lo largo de una temporada completa de 22 episodios y menos para Agents of SHIELD. Dos de los principales
puntos de interés de la serie, su conexión con el Universo Cinemático Marvel por un lado y su capacidad de
convertirse en el mejor escaparate posible de la ingente cantidad de ideas y
personajes que habitan los cómics por otro, la hace muy difícil de tragar para
el público generalista. Es por eso que siempre hay una apuesta por capítulos
repletos de acción y ritmo rápido, donde los efectos especiales pueden brillar
más cómodamente: tecnología de ciencia-ficción, coreografías de lucha y
multitud de superseres que dan rienda suelta a sus poderes. Hay que compensar
de alguna manera a los no iniciados.
Aun así no han sido pocos los
momentos donde le cuesta mucho mantener un ritmo adecuado, sin poder evitar
meter relleno. Es difícil idear tramas y más tramas interesantes a lo largo de
una temporada tan larga. Quizás por ello en esta última se ha podido comprobar
cierto esfuerzo por compartimentarla, de modo que Agents of SHIELD tenga su propia historia que contar. Para ello se
ha recurrido a tres arcos argumentales muy bien definidos, con varias subtramas
que se alargan a lo largo de toda la temporada, generando los suficientes
puntos de conexión como para que las partes parezcan un todo más grande. Algo
que lleva funcionando muchos años en los cómics.
La nueva situación que se nos
plantea es la de una agencia de espionaje que se prepara para salir de nuevo a
la luz y bajo un nuevo director, relegando a Coulson a agente de campo. Daisy
se ha marchado de la agencia y libra su propia guerra particular por el pueblo
Inhumano, lo que pone a sus amigos en una situación complicada. La serie entronca
directamente con la situación que introdujeron las películas Los Vengadores: la Era de Ultrón y la
tercera parte del Capitán América, Civil
War y cuya principal consecuencia es la creación de un Acta de Registro
donde todos los seres con poderes deben estar debidamente apuntados.
El primer arco argumental de
la serie bebe de manera indirecta del reciente éxito del Doctor Extraño, que introducía en el Universo Cinemático un concepto nuevo y sorprendente: lo
sobrenatural. Así, el principal reclamo a lo largo de los ocho primeros
episodios, aparte de comprobar la nueva dinámica de los protagonistas, es
presenciar a Robbie Reyes, la última encarnación del Motorista Fantasma. Que no
es la única referencia directa a los tebeos: el nuevo director de SHIELD no es
sino Jeffrey Mace, el que fuera tercera encarnación del Capitán América y aquí
reconvertido en Inhumano o la presencia del Darkhold,
el libro maldito por antonomasia del Universo
Marvel. Incluso se permiten el lujo de recuperar algunas subtramas e ideas
que quedaron pendientes tras la cancelación de la segunda temporada de Agente Carter, como la Roxxon o la
materia oscura.
El segundo arco, que engloba
los siguientes siete capítulos, tiene en su centro a los SDV o Simuladores de
Vida, androides prácticamente indistinguibles de los seres humanos que vivieron
su momento de gloria en los cómics gracias a personajes como Nick Furia o Tony
Stark, muy dados a usar este tipo de sorpresas. Eso introduce un elemento
paranoico entre los principales personajes y lo que es más sorprendente, eleva
el nivel de amenaza al que se enfrenta SHIELD, ya que el androide principal,
Aida, demuestra una determinación y un éxito atípico en los villanos habituales
de la serie. De hecho, este arco argumental termina con un buen montón de
sorpresas y un enorme cliffhanger que
hubiera valido por sí solo como final de temporada, recuperando de nuevo al
agente Ward –sí, por muy imposible que pareciera-.
Como curiosidad, también
podemos encontrarnos con una versión un tanto descafeinada de Nitro.
En su parte final se nos
introduce en un mundo virtual alternativo donde los roles de nuestros
personajes han cambiado drásticamente y donde Hydra ha prevalecido sobre
SHIELD, de modo que tiene el control absoluto sobre el país. Tan solo Daisy y
Simmons saben la verdad, mientras que el resto de sus compañeros permanecen
ajenos a la auténtica realidad detrás de su nueva vida, donde su mayor miedo ha
sido removido por la manipulación de Aida. Este arco, denominado Agents of HYDRA, ha conseguido poner a
los personajes en una situación realmente complicada donde tienen todas las de
perder, algo que se echaba de menos en temporadas anteriores. También es una
oportunidad para poder ver a algunos actores que aparecieron en capítulos
anteriores y que ahora son aquí recuperados. Como única pega se le puede poner
que se centra en exceso en los principales personajes, dejando de lado a un
buen puñado de secundarios que iban ganando cada vez más en interés.
Me ha gustado más esta cuarta
temporada que otras anteriores, creo que la serie progresa adecuadamente y eso
que este año no han podido contar con ningún estreno en pantalla grande que le
sirviera como lanzadera. Tal vez por eso ha sido renovada por un año más y
esperemos que continúe con la línea ascendente que viene demostrando
prácticamente desde sus titubeantes comienzos.




No hay comentarios:
Publicar un comentario