martes, 23 de mayo de 2017

All-Star Batman: yo, mi peor enemigo, de Scott Snyder & John Romita Jr.

Scott Snyder (The Wake) lleva varios años como principal guionista de la franquicia del murciélago, desde el polémico reboot que la editorial llevó a  cabo hace unos años con The New 52 –sustituyó en el organigrama a Grant Morrison, lo que nunca es sencillo-. Gracias sobre todo a la unidad gráfica que le otorgó su dibujante Greg Capullo, la colección de ambos se convirtió en una de las más laureadas de toda la etapa. Ahora, tras un nuevo evento, Renacimiento, que ha vuelto a afectar a la práctica totalidad de las colecciones de DC Comics, el guionista neoyorkino abandona las cabeceras principales del Caballero Oscuro y estrena una nueva serie en la que él sigue siendo el protagonista, mientras van rotando equipos creativos diferentes en el tablero de dibujo, lo que le permite seguir siendo uno de los responsables principales del devenir del personaje.

All-Star Batman recupera el título que utilizaran Frank Miller y Jim Lee para su proyecto inconcluso, convertido esta vez en serie regular. Para su lanzamiento se ha contado con los lápices de un John Romita Jr. que acompañado a las tintas por Danny Miki y al color por Dean White ha demostrado una robustez mayor a la que nos tenía acostumbrados en proyectos de hace unos años -lo último en DC Comics fue una historia con Superman y Geoff Johns Los hombres del mañana-. También es el dibujante ideal para una serie de números que contienen un mayor número de páginas, ya que Romita Jr. siempre se ha caracterizado por poseer cierta velocidad con los lápices, al mismo tiempo que mantenía un nivel bastante alto. Con el paso del tiempo cada vez le costaba más cumplir con un número de páginas mayor y un buen acabado, algo que en Marvel no supieron gestionar tan bien como lo están haciendo ahora en DC.

Centrándonos en la historia, Snyder hace uso de una caracterización del personaje bastante curiosa: un Batman que mola, que recibe constantes palizas a lo largo de los cinco números que dura la saga y que siempre se levanta en busca de más con una sonrisa socarrona en los labios y una nueva carta bajo la manga, normalmente en forma de artilugio escondido entre los recovecos de su traje. Me ha sorprendido el uso del sentido del humor en una historia repleta de violencia y sangre y el hecho de elegir una localización que a priori va en contra de los intereses del dibujante, mucho más cómodo en ambientes urbanos. En vez de utilizar la ciudad de Gotham, Snyder se lleva al Caballero Oscuro a una cruzada a lo largo de ochocientos kilómetros al norte de la metrópoli cargando con un contrariado Dos Caras y con la única ayuda de su último pupilo, Duke –que por cierto, a lo largo de los primeros cuatro episodios cuenta con un complemento protagonizado por él mismo dibujado por Declan Shalvey-.
 
Chistaco
Snyder nos narra una historia de acción pura y dura, tremendamente entretenida, donde Batman debe llevar a cabo una misión crucial para el futuro de su antiguo amigo Harvey Dent –el guionista refuerza la relación entre ambos a través de varios flashbacks- mientras es asediado por buena parte de los criminales de Gotham. Supervillanos de segunda fila y otros más conocidos como Killer Croc o la nueva versión de la KGBestia, sin olvidar al Pingüino o al Tribunal de los Búhos. Las tramas principales avanzan planteando continuamente pequeños misterios que el lector debe intuir para responder a una serie de preguntas, como cuál es el objetivo final de Bruce Wayne y por qué parece tener a todo el mundo en contra para llevarlo a cabo, incluido la propia policía de Gotham o su fiel Alfred.


Una historia que funciona con un guionista que se siente cómodo para probar cosas nuevas y con un apartado gráfico más que correcto, que en la edición de ECC, en grapa, se complementa con las abundantes portadas alternativas. 

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