El Maestro de las Artes
Místicas (El juramento) y el Señor de los Vampiros se conocieron en mayo de 1976, en un
pequeño cruce entre dos colecciones editadas por el mismo sujeto, Marv Wolfman.
La aventura, ambientada en la ciudad de Boston, comenzaba en Tomb of Dracula #44 USA y concluía en Doctor Strange Vol. II #14 USA, con
Steve Englehart a los guiones. Como curiosidad, en cada uno de estos números el
protagonista se las ingeniaba para matar a su oponente. Dibujada por el genial
Gene Colan, se trata de una aventura muy bien construida, repleta de emoción y
de imágenes impactantes.
Parecía mentira que tantos
años después ambos rivales no hubieran vuelto a cruzarse el uno con el otro y
eso es algo que Roger Stern, guionista de una de las mejores etapas
protagonizadas por el Hechicero Supremo, estaba dispuesto a aprovechar. En
abril de 1983 daba comienzo una saga que contemplaría los números de la
colección Doctor Strange #58 al #62 USA.
En ella se nos narraba ni más
ni menos que el reencuentro entre ambos, con un Drácula rejuvenecido y más
poderoso que nunca que ha logrado juntar a su alrededor a un culto místico que
le profesa una obediencia ciega y que está dispuesto a todo por encontrar un
libro mágico que le permita eliminar todas sus debilidades, el Darkhold –la versión
Marvel del Necronomicón, para
entendernos-. Convertido en un rival demasiado poderoso incluso para el Doctor
Extraño, este se verá obligado a formar equipo con una serie de personajes
sacados directamente del entorno del vampiro: Hannibal King, Blade o el último
descendiente mortal de la estirpe de los Vlad. Sin dejar de lado a su fiel Wong
o a su nueva asistenta personal, un personaje que me ha recordado al que Jason
Aaron ha introducido en la nueva colección del doctor, nacida a raíz del estreno de la película.
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| Arte de Dan Green |
Stern es uno de los mejores
guionistas con los que contó Marvel
en la década de los ochenta y esta saga es una buena prueba de ello –el tomo
que nos ocupa contiene también un par de números previos muy buenos con dos
artistas míticos como Paul Smith o Kevin Nowlan-. Stern fusiona los mundos de
Drácula y Extraño con mucha naturalidad e incluso se permite un nuevo asalto a
la mansión de los Vengadores, por lo que el lector disfrutará de dos vengadoras
en acción como la Bruja Escarlata y la Capitana Marvel, personaje fetiche del
guionista en su etapa en Los héroes más poderosos de la Tierra.
A excepción del último
episodio, que corre a cargo de Steve Leialoha, el responsable gráfico de la
saga es Dan Green, junto a Terry Austin a las tintas. Uno de esos dibujantes
correctos en su narrativa, composición y acabado, al que muy poco se le puede
echar en cara pero que nunca han destacado al lado de los pesos pesados que
tenía la editorial en el tablero de dibujo por esa época, como los hermanos
Buscema o John Byrne.
En definitiva, una interesante
saga con un Roger Stern muy inspirado y un correcto apartado gráfico que ponía
punto y aparte al vampirismo dentro del Universo
Marvel. Y es que pocos guionistas hilaban tan bien con la continuidad y la
coherencia de las historias en las que participaban como Stern.
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| Páginas de Leialoha |



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