miércoles, 25 de octubre de 2017

El regreso del Dios del Trueno. Thor: el Mundo Oscuro, de Alan Taylor


Marvel Studios puede contar todas sus producciones como grandes éxitos de taquilla y en el terreno de la crítica tampoco le ha ido mal. El Mundo Oscuro se estrenó en 2013 y aunque está protagonizada por el personaje de la franquicia cuyo recibimiento ha sido más frío tanto por el aficionado como por los profesionales, recaudó 650 millones de dólares con un presupuesto de unos 170. Es decir, un éxito absoluto que garantizaba el estreno de una tercera parte que veremos a principios de noviembre de 2017.

Alan Taylor, director que había forjado su carrera en televisión y en especial en la cadena privada HBO, donde ha destacado en series como Sexo en Nueva York, Los Soprano o Juego de Tronos, fue contratado por Marvel tras la negativa de Kenneth Branagh a repetir tras las cámaras. El papel de Taylor no era sencillo: se enfrentaba a una franquicia que todavía no había encontrado su propio camino y cuya evolución ha sido todavía más marcada en su tercera entrega. De igual manera, era su proyecto personal más ambicioso y el buen resultado en taquilla le valió la oportunidad de dirigir al año siguiente el relanzamiento de la saga Terminator: Genesys. Taylor ofrece una mirada algo académica: su punto de vista es claro, pero no resulta brillante en ningún momento y lo mejor que se puede decir de sus películas, o al menos de la de Thor, es que es entretenida, con un tono familiar y aventurero que va derivando hacia la ciencia-ficción, en detrimento del choque que se mostraba en la primera parte entre los dioses y los mortales.
Thor, el Dios del Trueno

Esto es algo que se mejora mucho con respecto al primer Thor (2011): se incrementa la presencia de Asgard, su mitología y la del resto de mundos que conforman Ygdrasil. Algo que parece no se ha detenido aquí, ya que en las promos de la tercera parte no hay ni rastro de la Tierra o de los personajes que allí tenían relación con el Dios del Trueno y que en El Mundo Oscuro repiten sus papeles –el elenco actoral es prácticamente el mismo que el de la película de Branagh-.

Christopher Yost es un guionista ligado desde hace años a Marvel a través de su departamento de animación y que durante un tiempo estuvo involucrado en algunas sagas interesantes del cosmos mutante en los cómics, como por ejemplo Necrosha, en la colección X-Force. En esta ocasión se une a la pareja formada por Stephen McFeely y Christopher Marcus, responsables junto a los hermanos Russo del éxito de El Soldado de Invierno y Civil War e involucrados ahora mismo en la continuación de la saga de los Vengadores, una vez que Joss Whedon ha abandonado la empresa. La historia que plantean no acaba de despegar en ningún momento, pero atesora algunas escenas muy bien construidas. Es más ambiciosa que su predecesora y eso es algo de agradecer, aunque al mismo tiempo se ve lastrada por muchas de sus tramas e ideas, como el innecesario prólogo explicativo sacado de La Comunidad del Anillo, un festival de CGI que estorba más que otra cosa y al que ya sufrimos en 2011. De igual manera se arrastra al personaje de Jane Foster, interés amoroso del protagonista, interpretada por una Natalie Portman desganada y que, para colmo, viene acompañada del elenco de secundarios graciosos y de la parte científica que luego servirá para cerrar el relato de una manera un tanto absurda. Si a eso le añadimos alguna que otra salida de tono bastante estúpida, como lo del teléfono móvil en otro mundo, no se trata del mejor guion que hemos visto en Marvel. Al menos podemos regodearnos con algunas conexiones en torno a la mitología que se está construyendo sobre las Gemas del Infinito, de la que todavía tenemos que averiguar mucho.
 
Thor y Odín

Sí es un acierto aunar tramas tanto de la película original como de Los Vengadores, de modo que mientras Loki es hecho prisionero en las mazmorras de Asgard por su fallida invasión de la Tierra, Thor y los Tres Guerreros se encuentran en guerra, intentando llevar la paz a los Nueve Reinos tras la caída del Bifrost. Hay aquí en estas primeras y descafeinadas escenas de lucha un bonito homenaje a Jack Kirby y a la primera aparición del personaje en los cómics, allá por el verano de 1962.

Jane, que en sus investigaciones científicas ha sido poseída por una fuente de increíble poder destructivo, provoca la vuelta de un mal antiguo, los Elfos Oscuros, liderados por Malekith, cuyo único propósito es la destrucción de todo lo que existe, trayendo de vuelta la oscuridad.
 
Malekith

Este es sin duda uno de los puntos en los que Marvel tiene mucho que mejorar: la caracterización de sus villanos. El diseño de los Elfos Oscuros es bastante pobre y el británico Christopher Eccleston, conocido por interpretar al noveno Doctor Who o por su participación en la reciente y estupenda The Leftovers, poco puede hacer con uno de los personajes que menos interés genera no ya del entorno del Dios del Trueno, sino de todo el Universo Cinemático.

Lo mejor de El Mundo Oscuro se encuentra en su nudo, con el ataque de los Elfos a Asgard y el posterior plan suicida de Thor para salvar la vida de Jane y al mismo tiempo destruir la mayor arma del enemigo, que incluye una huida suicida de Asgard y la alianza con su hermanastro. La interacción entre Chris Hemsworth, que le tiene tomada la medida a su personaje, y Tom Hiddleston (The Night Manager), el actor más inspirado de toda la saga, es de lo mejor de toda la película. Hay acción y aventura, sentido del humor bien llevado y las dosis necesarias de drama para que todo funcione –hay un par de muertes significativas, momentos más íntimos donde la música de Brian Tyler puede brillar con luz propia-.
 
Loki, el Dios de las Mentiras

Esta parte central salva la producción pero, al mismo tiempo, provoca que el desenlace en Londres quede algo descafeinado. El enfrentamiento físico no está mal llevado del todo, si bien es cierto que Alan Taylor no supera a Joss Whedon a la hora de sacarle partido al Dios del Trueno en la batalla –el propio Whedon ayudó al director con la reescritura de alguna escena complicada, implicado al máximo en aquel momento en el desarrollo de la franquicia-. Pero toda la parte científica es un desastre y aun hoy en día, tras haber visto la película varias veces, no acabo de comprender cómo acaban con la vida del villano.


El Mundo Oscuro es una película entretenida y divertida, con una mezcla de géneros interesante entre la aventura medieval y la ciencia-ficción, pero que no acaba de explotar. La escena principal tras los créditos introducía al Coleccionista interpretado por Benicio del Toro que luego conoceríamos en Guardianes de la Galaxia, rodada por el propio James Gunn, una de las apuestas más arriesgadas y de mayor éxito de Kevin Feige en la compañía. Algo que parece se ha contagiado al Dios del Trueno, ya que el neozelandés Taika Waititi ha sido el elegido para llevar a cabo una tercera parte donde el tono ha cambiado drásticamente.

La ausencia de Chris Hemsworth en Civil War fue notoria. Desde La Era de Ultrón no ha aparecido salvo en un par de cortos humorísticos y en una escena post créditos en Doctor Strange, por lo que la expectación con su vuelta es máxima. Veremos si esta vez el personaje se encuentra con su versión definitiva.

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