La Liga de la Justicia de América es el grupo por antonomasia de DC Comics desde que en 1960 un nutrido
grupo de héroes, entre los que se encontraban varios de los personajes más
famosos de la editorial, unieron fuerzas para enfrentarse a un enemigo común en
el ya mítico The Brave and the Bold #28
USA. Curiosamente, en esa primera alineación no figuraban ni Superman ni
Batman, los dos personajes más importantes de la editorial.
Con el paso del tiempo, el
grupo consiguió serie propia y por sus páginas pasaron la práctica totalidad de
héroes y villanos del universo DC, con algunas alineaciones más canónicas y
otras más variopintas, variando constantemente de tono y estilo a la hora de
narrar sus aventuras.
Grant Morrison, uno de los
guionistas más importantes de la industria del cómic norteamericana, ha sido
uno de los pilares básicos sobre los que se ha apoyado la editorial DC Comics
durante las últimas décadas. A mediados de los noventa ya era un guionista
consagrado gracias a varios proyectos en los que había logrado ofrecer nuevos
puntos de vista sobre personajes algo denostados, como Animal Man o la Doom Patrol,
mientras daba rienda suelta a muchas de sus obsesiones dentro del sello Vertigo -un buen puñado de obras con un
toque mucho más experimental, de donde habría que destacar Los Invisibles-. Pero el escocés también había demostrado de lo que
era capaz de cara al público con personajes consagrados como Batman, con el
superventas Arkham Asylum o la miniserie Gótico. Pero había llegado el momento
de demostrar si era capaz de mantener el mismo nivel en una serie regular puntera.
La oportunidad le llegó a
Morrison en 1997 cuando DC Comics
cerró todas las colecciones derivadas de la familia de la Justice League y decidió relanzarla como una única colección
titulada simplemente JLA y cuya
alineación contaría con los siete superhéroes más importantes de la editorial:
Batman, Superman, Wonder Woman, Aquaman, Flash, Linterna Verde y el Detective
Marciano. El nuevo equipo fue presentado por primera vez en una ocasión
anterior en una miniserie realizada por Mark Waid y Darick Robertson.
La JLA de Grant Morrison es uno de los mejores ejemplos de cómic de
superhéroes que se pueden encontrar en la década de los noventa, sobre todo a
un nivel de caracterización de personajes y con un sentido de la maravilla
excepcional. Por desgracia el dibujo, sin ser malo, no ha sido tratado tan bien
por el paso del tiempo o estaríamos hablando de una obra maestra absoluta. Morrison
consigue aunar lo mejor del clasicismo del grupo con ideas innovadoras, algo
que se puede apreciar en la cambiante alineación del equipo, respetando siempre
los deseos de los lectores, que lo que quieren en realidad es ver a sus héroes
favoritos interactuar, aunque estos tuvieran en paralelo series propias.
También consiguió un ritmo envidiable, en una sucesión de aventuras a cada cual
más impresionante, logrando idear situaciones que en verdad ponían a los héroes
en dificultades. Y además, hay que reconocerlo, carece de ese punto de locura
que Morrison tiende a introducir en buena parte de sus obras y que en muchas
ocasiones dificulta mucho su lectura, sobre todo a los chavales más jóvenes.
El artista principal de la
etapa de Morrison en la colección –su último número sería el #41 USA, aunque en algún momento se
tomara algún que otro descanso, siendo sustituido por guionistas de la talla de
Mark Millar o Mark Waid- es Howard Porter. Un dibujante que se enfrentó a su
primer gran proyecto con determinación, aunque todavía se le notaba demasiado
la influencia de la primera mitad de la década de los noventa, donde las
figuras eran más exageradas y las páginas aparecían mucho más recargadas que
ahora. Porter fue mejorando número a número, ganando en claridad y narrativa y
permaneció en la colección hasta unos meses después de que Morrison se
marchara, siendo sustituido en contadas ocasiones por otros dibujantes. En las
tintas le acompañó John Dell, mientras que el color se lo repartieron entre
varios profesionales.
Morrison supo lidiar muy bien
con las injerencias editoriales, que no fueron pocas en los comienzos de la
colección, algo que los editores no consiguieron solventar del todo, porque en
más de una ocasión se acaba perdiendo el hilo de determinadas situaciones que
han tenido su origen en otras colecciones. Por ejemplo el Superman Eléctrico de
traje azul. Otras veces los deseos de Morrison para con algún personaje eran
contrarios a los planes de la editorial y no podía usarlo en el equipo, como
ocurrió con Hawkman, al que sustituyó más mal que bien con un ángel.
La etapa de Morrison en JLA es trepidante. Supo hacerse con los
personajes y proponer al lector una serie de situaciones a cada cual más
difícil donde ponerlos a prueba constantemente, apostando por el sentido de la
maravilla y por la épica de unos héroes que a veces hasta parece que fueron
creados para ello. Incluso cuando los primeros espadas se echan a un lado, el
interés no decae en ningún momento. Además dio inicio a una saga que luego
continuaría en manos de Mark Waid de manera sobresaliente, en una serie de
números que se encuentran entre lo mejor que se ha escrito del supergrupo.
En España ECC Ediciones ha publicado la etapa completa en una serie de
volúmenes en tapa dura.
Resulta difícil hacer un
resumen de todo lo ideado por Morrison en su etapa en la colección, pero de
forma esquemática podría quedar así,
Contra los Marcianos Blancos.
Muere Metamorfo. Nace la Watchtower.
El Profesor Ivo se alía con
Thomas Oscar Morrow.
Ataque de los Ángeles. Aparece
Zauriel.
Ataque de la Llave. Dibuja
Oscar Jimenez. Con el nuevo Green Arrow (Connor).
Injustice Gang (Lex Luthor) –
Los Nuevos Dioses – Darkseid – la Piedra Filosofal – Flash herido- Wonder Woman
muerta (la sustituye su madre Hipólita) – se desbanda la JLA – Aztek es miembro.
Con Gary Frank y Greg Land.
Tie-Ins como JLA Secret Files:
nuevos miembros como la Cazadora, Oráculo, Plastic Man, Steel y Zauriel. Lucha
contra Prometeo. Con Yanick Paquette y Arnie Jorgensen.
JLA/WILDCATS, con Val Semeiks.
Orion y Big Barda. Mark Waid
entra con historias de ciencia-ficción: física cuántica. Muy bueno con Batman. Luego
a Rann, con la vuelta del Superman rojo y azul.
Morrison vuelve con una nueva
invasión alienígena –la misma que en JLA
Secret Files- y una batalla librada en el mundo de los sueños, introduciendo
al nuevo Sandman.
Enfrenta a la JLA al ejército
de los Estados Unidos y se recupera al Shaggy Man. Mark Pajarillo entra como
dibujante.
Luego hay un número de Mark
Millar y Mark Pajarillo, con El Átomo y el enfrentamiento con un nuevo Amazo
–de resolución un tanto original-.
La siguiente saga de 4 números
es un team-up entre la JLA y la JSA
con la lucha de los genios de la Quinta Dimensión. Aparece el Capitán Marvel y
el nuevo Johnny Thunder.
Mark Waid y Pajarillo para la
caída de Gotham y la vuelta de un marciano blanco.
Morrison y la cárcel.
DeMatteis y Pajarillo con el
Espectro y la mente del Joker.
Morrison y la gran saga de fin
de fiesta con la Tercera Guerra Mundial,
con la práctica totalidad de héroes de la editorial.






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