jueves, 16 de noviembre de 2017

DC Extended Universe (DCEU), el camino a Liga de la Justicia

Parece haber cierto consenso en cuanto al origen del Universo DC cinematográfico a partir del estreno en 2013 de El hombre de acero, aunque hay algunas voces aisladas que se resisten a dejar fuera la trilogía de Christopher Nolan sobre Batman, que estuvo en danza entre 2005 y 2012. No en vano Nolan actuó como productor en la nueva versión de Superman y su estilo realista a la hora de tratar la cruzada del Caballero Oscuro fue una fuente de inspiración para el estilo de la nueva franquicia –por no decir del resto de cine de acción made in Hollywood-.
 
Henry Cavill como Superman
Para llevar este nuevo proyecto a cabo –y en un intento desesperado de emular el éxito de Marvel/Disney- la Warner puso al frente a uno de sus directores estrella, Zack Snyder, que además ya tenía experiencia con la traslación a la gran pantalla de cómics con una temática adulta, como el 300 de Frank Miller o el Watchmen de Alan Moore. Snyder apostó por un estilo diametralmente opuesto al de Disney, que siempre se ha caracterizado por un tono aventurero y un sentido del humor más blando y configuró al Superman más ceñudo de toda la historia. Sin embargo, aunque la propuesta resultaba novedosa en buena parte de su metraje y los efectos especiales estaban a la altura de lo esperado, la película se perdía en un guion que no conseguía situar a ninguno de sus personajes por encima del ruido y destrucción continuos con que se bombardeó a los espectadores. Confusa y agotadora en su segunda mitad, El hombre de acero no consiguió satisfacer las altas expectativas de la Warner pese a recaudar 670 millones de dólares con 225 de presupuesto.

Aun así el ambicioso proyecto de la compañía siguió adelante con el estreno de Batman V Superman: el amanecer de la justicia, estrenada en 2016 y con un presupuesto de 250 millones netos y 870 de recaudación. Y de nuevo las expectativas de la Warner no se vieron satisfechas: no recaudó todo lo previsto; se vio superada por su competencia directa –el estreno de Capitán América: Civil War-; la crítica no la trató demasiado bien y los aficionados quedaron divididos –los rumores continuos sobre las dificultades de su producción nunca dejaron de sonar y no fueron pocos los memes irónicos que aparecieron tras su estreno, centrados en la figura de Ben “Sad” Affleck-.
 
El Batman de Ben Affleck junto a Zack Snyder
Al igual que en su anterior película, Snyder logró sacarle partido visualmente, pero no consiguió darle coherencia a un universo de ficción que quiso lograr lo mismo que Marvel en el menor tiempo posible, algo que se veía reflejado en un guion todavía más confuso que el de El hombre de acero. La película introducía dos personajes importantes sin ningún tipo de explicación previa –vale que Batman es de sobra conocido a estas alturas, pero a Wonder Woman no la conocía nadie- y se convertía en una especie de batiburrillo argumental que intentaba ser una secuela al mismo tiempo que se introducían una serie de elementos destinados a servir como introducción para la próxima encarnación de un supergrupo en la gran pantalla: la Liga de la Justicia. Es decir, un pastiche difícil de defender de cara a la galería pero que aun así atesora algún buen momento aislado, sobre todo en la versión del director que se comercializó después en el mercado doméstico.
 
Reparto del Escuadrón Suicida
Para su tercera película, Warner sorprendió a propios y extraños a la hora de apostar por el Escuadrón Suicida, un grupo de villanos a las órdenes del gobierno, quizás seducida por los cantos de sirena que habían situado al Deadpool de Fox en lo más alto de la taquilla. Se mantenía el tono oscuro característico de este universo de ficción y se contrataron a varios rostros conocidos como el de Will Smith o Jared Leto, pero ni siquiera ellos consiguieron sacarle partido a una película que como mucho resultaba entretenida en algún momento de su metraje, pero que no consiguió generar el interés de las dos anteriores, ni siquiera gracias a Herley Quinn, un personaje que se prestaba a convertirse en icono de una manera muy fácil. Aunque hay que reconocer que la película dirigida por David Ayer funcionó muy bien en taquilla, llegando a alcanzar los 750 millones de recaudación frente a los 175 de presupuesto. También se escucharon los primeros rumores de injerencia por parte de la productora en el trabajo del director y desde entonces se han anunciado y desmentido continuamente una serie de secuelas, ya sea del grupo o de alguno de sus integrantes. La crítica prácticamente la destrozó y dejando de lado un par de apariciones del Batman de Affleck, había pocas más conexiones con el resto del universo de ficción donde se desarrolla la historia.
 
La Wonder Woman de Gal Gadot
Curiosamente, cuando peor le iban las cosas a Warner y a DC –al menos en lo creativo, porque todas las películas les han funcionado bien en taquilla- se estrena Wonder Woman a mediados de 2017 y todo cambia. Se convierte en la película de origen superheroico más taquillera de la historia, récord que comparte con una película protagonizada y dirigida por una mujer. Con apenas 150 millones de presupuesto recauda más de 800 y por primera vez la crítica parece algo interesada. Además su influencia es mucho mayor que la de sus predecesoras, sobre todo teniendo en cuenta la vertiente feminista de la protagonista –que luego en la película no es tal como se nos vendía, pero al menos sirvió para atraer la atención del público sobre este tema-. Gal Gadot era de lo mejor de Batman V Superman y aquí demuestra que es capaz de liderar una producción por sí sola. Las escenas en la II Guerra Mundial están muy conseguidas y el inicio en Isla Paraíso tiene mucho potencial. Pero hay que reconocer que supone un paso atrás en el estilo marcado por la franquicia y por Zack Snyder, ya que se trata sin género de duda de la película más Marvel producida por DC: una fórmula a estas alturas probada hasta la saciedad desde que se estrenara Iron Man y un tono más ligero y aventurero, con continuos toques de humor blando aquí y allá.

Y llegamos a la caótica producción de Liga de la Justicia, tras un reseteo en los despachos y la creación de una nueva empresa al estilo de Marvel Studios, centrada únicamente en sacarle partido al Universo DC en la gran pantalla –su primer gran éxito fue Wonder Woman y eso va a dejarse notar: la amazona ha desplazado incluso a Batman en la promoción de la nueva película, algo que parecía impensable hace unos meses-. Con Snyder de nuevo a los mandos se prometía un regreso a su estilo más oscuro y apabullante, pero el producto que veremos finalmente en pantalla dista mucho de las pretensiones originales del director. Primero tuvo que someterse a los deseos de la productora de limitar el metraje a dos horas –la  película de menor duración de toda la franquicia hasta la fecha- y luego tuvo que aceptar a Joss Whedon (Firefly, Serenity, Dollhouse), que se encontraba en ese momento trabajando en un proyecto propio centrado en Batgirl, como script doctor. El director de Los Vengadores y de su secuela La Era de Ultrón tiene una amplia experiencia en ese tema y sus sugerencias a la hora de rebajar la seriedad de la historia fueron tenidas en cuenta. Sin embargo, la tragedia golpeó a la familia Snyder de manera brutal con el suicidio de uno de sus hijos, lo que le forzó a abandonar la película, momento en el que la productora contrató a Whedon para finalizarla–aparecerá acreditado solo como guionista, pero los rumores hablan de un gasto de más de 25 millones de dólares en volver a rodar escenas, con graciosas polémicas incluidas como el mostacho de Henry Cavil-.
 
La Liga de la Justicia, ¿al completo?
También se habla de un presupuesto total de más de 300 millones, lo que vuelve a dejar las expectativas de la empresa muy altas. En lo artístico todavía está por verse: los primeros comentarios la sitúan algo mejor que sus predecesoras, pero también señalan que no ha sido capaz de lidiar con los problemas que venía arrastrando la franquicia. De las promos poco se puede decir, más allá de la importancia de Wonder Woman; de la hábil maniobra de marketing de dejar fuera a Superman; del horrible diseño de los trajes o de algún que otro chiste en forma de diálogo que hasta ahora no habíamos visto. Parece que el Aquaman de Jason Momoa (Khal Drogo en Juego de tronos) ha despertado cierto interés y su propia película, a cargo de James Wan, ya ha finalizado su primera etapa de rodaje.

Esperemos que tras tantos problemas al menos tengamos una historia entretenida y épica y que el Universo DC sea capaz de seguir expandiéndose en diferentes direcciones –la franquicia de Batman regresará con una trilogía, si bien Ben Affleck cada vez se encuentra más a disgusto con su rol en ella-. Pero sobre todo que sepa mantener su propio estilo, alejado del de Marvel o al final acabaremos viendo la misma película una y otra vez, algo que ya está ocurriendo cada vez más.

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