Rick Jones ha estado ahí desde
el principio. Fue responsable de la creación del increíble Hulk y de la unión
de una serie de héroes principiantes que luego fueron conocidos como los
Poderosos Vengadores. Ha sido parte esencial de muchas sagas míticas de Marvel Comics y aun hoy en día es un
personaje que todavía tiene mucho que decir.
En el centro de Avengers Forever se encuentra la figura
de Rick Jones. Los Vengadores acaban de sobrevivir a un nuevo plan de conquista
de la Tierra por parte de los Kree -¡Vive
como un Kree o muere! un pequeño crossover
dentro de la franquicia vengadora liderado por Kurt Busiek, hombre fuerte de la
compañía en ese momento con tres series punteras capitaneadas por él mismo: Los Vengadores, Iron Man y Thunderbolts-. Ahora viajan de vuelta a
la Zona Azul de la Luna en busca de la ayuda de la Inteligencia Suprema, ya que
Rick ha contraído una extraña enfermedad cuya única pauta reconocible es que
está relacionada con las energías que lo poseyeron en la primera Guerra Kree/Skrull –Jones cayó inconsciente en un número de
The Incredible Hulk. Meses antes, en
la misma colección, Peter David, guionista que se había encargado del personaje
los últimos quince años, lo dejaba paralizado de cintura para abajo en uno de
esos ataques de furia a los que el Goliat Esmeralda era tan propenso-.
Jones quedaba a los cuidados
de la Inteligencia Suprema y del enigmático Libra, uno de los integrantes
originales del Zodíaco, aunque en un papel mucho más interesante que el de
villano. El plan de ambos permanece en las sombras, pero la acción se precipita
con la llegada de Immortus y de Kang el Conquistador. Con su vida en peligro,
Rick accede a los poderes cósmicos ocultos dentro de él y convoca de entre toda
la historia de los Vengadores a una serie de héroes destinados a protegerle.
El proyecto de Avengers Forever nació del deseo de
colaboración entre el guionista Kurt Busiek y el dibujante Carlos Pacheco, que
venía de una breve etapa en las principales series del cosmos mutante. Ambos
han demostrado con el paso del tiempo lo bien que se compenetran, ya que poseen
una visión parecida del medio, con un cariño y respeto por los personajes con
los que trabajan que les permiten conocerlos a fondo para así plantear nuevas y
emocionantes historias. Pero un proyecto de esta envergadura, que al final
acabó publicándose como una serie limitada de doce números, nunca es sencillo
de llevar a buen puerto.
En su idea original se
encontraba el concepto de universo alternativo, pero se tuvo que rechazar
porque otra serie de premisa idéntica acabó estrenándose antes en la franquicia
de los X-Men. El tiempo empezó a echárseles encima y Busiek tuvo que recurrir a
un sub argumento en el que estaba trabajando con George Perez en la colección
de Los Vengadores –el propio Perez no
pudo contribuir más que con el entintado de la primera portada de la serie-.
Tras poner de acuerdo a editores y demás colaboradores, se decidió comenzar con
ella tras elegir a ese grupo de siete Vengadores sacados cada uno de sus
respectivas épocas: Pacheco demostró un acierto total a la hora de sugerir al
Capitán América hundido y derrotado que acababa de enfrentarse al Imperio
Secreto y que se disponía a abandonar el escudo; lo mismo se puede decir de un
Ojo de Halcón que tras la guerra Kree/Skrull había perdido sus poderes de
Goliat y volvía a ser un humano normal armado tan solo con un arco y flechas
–este personaje es uno de los favoritos tanto de Pacheco como de Busiek-; se
planteó una curiosa situación al traer a Hank Pym de dos momentos temporales
diferentes: cuando era Chaqueta Amarilla y su personalidad se había vuelto más
osada y temeraria y en su encarnación de Hombre Gigante de la etapa de Busiek,
lo mismo que la Avispa, su compañera en ese momento –y líder natural del equipo
visto la indefensión de Steve Rogers-. Completaban la alineación dos miembros
futuros de los Héroes Más Poderosos de la Tierra: la nueva encarnación del
Capitán Marvel –hijo biológico del original- y Pájaro Cantor, en la versión
ideada por Busiek en Thunderbolts.
Mientras todo se aclaraba a
Pacheco le dio tiempo a dibujar el Annual
de ese año de la colección de Los
Vengadores con Busiek a los guiones, coprotagonizado por el Escuadrón
Supremo, que ya había hecho acto de presencia en la serie regular. Y una vez
empezado el proyecto, a Busiek comenzó a resultarle imposible acaparar tantas
serie, por lo que recurrieron a un viejo conocido de todos los aficionados:
Roger Stern, mítico guionista de la década de los ochenta (Capitán América junto a John Byrne; Doctor Extraño: la caída de los vampiros) que no solo echó una mano
con la ingente cantidad de información y documentación que se manejó, sino que
colaboró en la realización de los diálogos. Completaron el equipo artístico
Jesús Merino (Astro City: el día del pesar) a las tintas, que en aquella época formaba con Pacheco una dupla
única, tal y como pueden ser Davis-Farmer y Steve Oliff a los colores.
La llegada de Stern no podía
ser más adecuada. La etapa Busiek-Perez en los Vengadores estaba fuertemente
influenciada por la de Stern, que junto a Al Migrom primero y John Buscema
después alumbró varias de las mejores historias del grupo. Busiek revisitaba
una y otra vez personajes y situaciones ideadas por Stern, las ponía en un
nuevo contexto y las evolucionaba hacia nuevas direcciones sin traicionar la
esencia de los mismos. Y hay mucho de eso en Avengers Forever, aunque la ambición de los autores hizo que esta
creciera en muchas más direcciones y si bien es cierto que la historia de los
Vengadores es esencial para poder disfrutar en su totalidad de esta saga,
también hay muchos conceptos del Universo
Marvel ajenos a la colección de los Héroes Más Poderosos de la Tierra que
tienen aquí cabida –el Prólogo, sin ir más lejos, transcurre en el mundo natal
de Yondu, de los Guardianes de la Galaxia-.
Siempre Vengadores es una historia de viajes en el tiempo y eso es
algo que ofrece un buen montón de posibilidades a los autores para pasárselo en
grande, sensación que se transmite al lector. En los primeros números, las
huestes de Immortus están compuestas por los mayores ejércitos de la historia
de la humanidad y cuando los Vengadores comienzan un viaje a lo largo y ancho
del tiempo eso brinda la oportunidad de trabajar con versiones futuras de sí
mismos –aquí Marvel solo exigió la
inclusión de Killraven-, de ambientar algunas tramas en el antiguo Oeste, donde
se hicieron un nombre vaqueros como Dos Pistolas Kid o de presentar a los
Vengadores de los años 50. Por no hablar de la enorme cantidad de detalles y
guiños que se fueron incluyendo cada pocas páginas, desde la presencia de Eilif
el último vikingo, sacado directamente de La Saga de Surtur de Walter Simonson hasta la de Tríada Vértice, un grupo de
héroes españoles que nacieron en la Colección
Laberinto y que fueron creados por Marín, Fonteriz y el propio Pacheco.
Incluso hay una versión realista de Charlie Brown y Snoopy o un velado homenaje
a Batman y Superman haciendo que un personaje protagonista vista sus ropas.
La relectura de Avengers Forever –también conocida como La guerra del Destino- es una gozada
porque siempre aporta un algo más, un nuevo detalle que pasó desapercibido en
la lectura anterior. Es un tebeo moderno y dinámico que, sin embargo, tiene un
regusto a clásico enorme y no solo por el tratamiento de los personajes o las
situaciones planteadas, sino por cómo está realizado en determinados aspectos.
En especial llama la atención la enorme cantidad de información que hay en cada
número y lo que cunde cada una de las grapas, algo muy difícil de encontrar hoy
en día –la miniserie se publicó entre diciembre de 1998 y noviembre de 1999-.
Hay muchos diálogos; las cajas de texto son abundantes y la parte gráfica
también aporta información, lo que no debe de ser nada fácil de lograr, porque
el ritmo se mantiene en todo momento y Pacheco y Merino alumbran páginas muy
elaboradas sin renunciar a la necesaria acción del género ni a lucirse con
algunas ilustraciones a toda página. Comparado con el trabajo actual del
gaditano, en aquella época se metían más viñetas por página, lo que vuelve a incidir
en lo arriba comentado: muchos más detalles a los que prestar atención. Sobre
todo en los números finales, una auténtica fiesta para el aficionado con
cientos de personajes en danza luchando unos contra otros sacados de muchísimas
versiones alternativas de los Vengadores y demás héroes del Universo Marvel.
La miniserie funcionó muy bien
y tuvo su influencia en alguna que otra saga posterior del equipo, sin contar
la serie regular del Capitán Marvel que lanzó Peter David a los guiones. Tras
la marcha de Busiek de la colección, conocimos la etapa de Geoff Johns y tras unos meses de cierta incertidumbre
llegaría la revolución de Joe Quesada y Brian Michael Bendis a la franquicia. Busiek
y Pacheco colaboraron después en la genial Arrowsmith
y una breve etapa en Superman, con la saga de La caída de Camelot.







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