miércoles, 29 de noviembre de 2017

Siempre Vengadores, de Kurt Busiek & Carlos Pacheco

Rick Jones ha estado ahí desde el principio. Fue responsable de la creación del increíble Hulk y de la unión de una serie de héroes principiantes que luego fueron conocidos como los Poderosos Vengadores. Ha sido parte esencial de muchas sagas míticas de Marvel Comics y aun hoy en día es un personaje que todavía tiene mucho que decir.

En el centro de Avengers Forever se encuentra la figura de Rick Jones. Los Vengadores acaban de sobrevivir a un nuevo plan de conquista de la Tierra por parte de los Kree -¡Vive como un Kree o muere! un pequeño crossover dentro de la franquicia vengadora liderado por Kurt Busiek, hombre fuerte de la compañía en ese momento con tres series punteras capitaneadas por él mismo: Los Vengadores, Iron Man y Thunderbolts-. Ahora viajan de vuelta a la Zona Azul de la Luna en busca de la ayuda de la Inteligencia Suprema, ya que Rick ha contraído una extraña enfermedad cuya única pauta reconocible es que está relacionada con las energías que lo poseyeron en la primera Guerra Kree/Skrull –Jones cayó inconsciente en un número de The Incredible Hulk. Meses antes, en la misma colección, Peter David, guionista que se había encargado del personaje los últimos quince años, lo dejaba paralizado de cintura para abajo en uno de esos ataques de furia a los que el Goliat Esmeralda era tan propenso-.


Jones quedaba a los cuidados de la Inteligencia Suprema y del enigmático Libra, uno de los integrantes originales del Zodíaco, aunque en un papel mucho más interesante que el de villano. El plan de ambos permanece en las sombras, pero la acción se precipita con la llegada de Immortus y de Kang el Conquistador. Con su vida en peligro, Rick accede a los poderes cósmicos ocultos dentro de él y convoca de entre toda la historia de los Vengadores a una serie de héroes destinados a protegerle.

El proyecto de Avengers Forever nació del deseo de colaboración entre el guionista Kurt Busiek y el dibujante Carlos Pacheco, que venía de una breve etapa en las principales series del cosmos mutante. Ambos han demostrado con el paso del tiempo lo bien que se compenetran, ya que poseen una visión parecida del medio, con un cariño y respeto por los personajes con los que trabajan que les permiten conocerlos a fondo para así plantear nuevas y emocionantes historias. Pero un proyecto de esta envergadura, que al final acabó publicándose como una serie limitada de doce números, nunca es sencillo de llevar a buen puerto.


En su idea original se encontraba el concepto de universo alternativo, pero se tuvo que rechazar porque otra serie de premisa idéntica acabó estrenándose antes en la franquicia de los X-Men. El tiempo empezó a echárseles encima y Busiek tuvo que recurrir a un sub argumento en el que estaba trabajando con George Perez en la colección de Los Vengadores –el propio Perez no pudo contribuir más que con el entintado de la primera portada de la serie-. Tras poner de acuerdo a editores y demás colaboradores, se decidió comenzar con ella tras elegir a ese grupo de siete Vengadores sacados cada uno de sus respectivas épocas: Pacheco demostró un acierto total a la hora de sugerir al Capitán América hundido y derrotado que acababa de enfrentarse al Imperio Secreto y que se disponía a abandonar el escudo; lo mismo se puede decir de un Ojo de Halcón que tras la guerra Kree/Skrull había perdido sus poderes de Goliat y volvía a ser un humano normal armado tan solo con un arco y flechas –este personaje es uno de los favoritos tanto de Pacheco como de Busiek-; se planteó una curiosa situación al traer a Hank Pym de dos momentos temporales diferentes: cuando era Chaqueta Amarilla y su personalidad se había vuelto más osada y temeraria y en su encarnación de Hombre Gigante de la etapa de Busiek, lo mismo que la Avispa, su compañera en ese momento –y líder natural del equipo visto la indefensión de Steve Rogers-. Completaban la alineación dos miembros futuros de los Héroes Más Poderosos de la Tierra: la nueva encarnación del Capitán Marvel –hijo biológico del original- y Pájaro Cantor, en la versión ideada por Busiek en Thunderbolts.


Mientras todo se aclaraba a Pacheco le dio tiempo a dibujar el Annual de ese año de la colección de Los Vengadores con Busiek a los guiones, coprotagonizado por el Escuadrón Supremo, que ya había hecho acto de presencia en la serie regular. Y una vez empezado el proyecto, a Busiek comenzó a resultarle imposible acaparar tantas serie, por lo que recurrieron a un viejo conocido de todos los aficionados: Roger Stern, mítico guionista de la década de los ochenta (Capitán América junto a John Byrne; Doctor Extraño: la caída de los vampiros) que no solo echó una mano con la ingente cantidad de información y documentación que se manejó, sino que colaboró en la realización de los diálogos. Completaron el equipo artístico Jesús Merino (Astro City: el día del pesar) a las tintas, que en aquella época formaba con Pacheco una dupla única, tal y como pueden ser Davis-Farmer y Steve Oliff a los colores.

La llegada de Stern no podía ser más adecuada. La etapa Busiek-Perez en los Vengadores estaba fuertemente influenciada por la de Stern, que junto a Al Migrom primero y John Buscema después alumbró varias de las mejores historias del grupo. Busiek revisitaba una y otra vez personajes y situaciones ideadas por Stern, las ponía en un nuevo contexto y las evolucionaba hacia nuevas direcciones sin traicionar la esencia de los mismos. Y hay mucho de eso en Avengers Forever, aunque la ambición de los autores hizo que esta creciera en muchas más direcciones y si bien es cierto que la historia de los Vengadores es esencial para poder disfrutar en su totalidad de esta saga, también hay muchos conceptos del Universo Marvel ajenos a la colección de los Héroes Más Poderosos de la Tierra que tienen aquí cabida –el Prólogo, sin ir más lejos, transcurre en el mundo natal de Yondu, de los Guardianes de la Galaxia-.


Siempre Vengadores es una historia de viajes en el tiempo y eso es algo que ofrece un buen montón de posibilidades a los autores para pasárselo en grande, sensación que se transmite al lector. En los primeros números, las huestes de Immortus están compuestas por los mayores ejércitos de la historia de la humanidad y cuando los Vengadores comienzan un viaje a lo largo y ancho del tiempo eso brinda la oportunidad de trabajar con versiones futuras de sí mismos –aquí Marvel solo exigió la inclusión de Killraven-, de ambientar algunas tramas en el antiguo Oeste, donde se hicieron un nombre vaqueros como Dos Pistolas Kid o de presentar a los Vengadores de los años 50. Por no hablar de la enorme cantidad de detalles y guiños que se fueron incluyendo cada pocas páginas, desde la presencia de Eilif el último vikingo, sacado directamente de La Saga de Surtur de Walter Simonson hasta la de Tríada Vértice, un grupo de héroes españoles que nacieron en la Colección Laberinto y que fueron creados por Marín, Fonteriz y el propio Pacheco. Incluso hay una versión realista de Charlie Brown y Snoopy o un velado homenaje a Batman y Superman haciendo que un personaje protagonista vista sus ropas.


La relectura de Avengers Forever –también conocida como La guerra del Destino- es una gozada porque siempre aporta un algo más, un nuevo detalle que pasó desapercibido en la lectura anterior. Es un tebeo moderno y dinámico que, sin embargo, tiene un regusto a clásico enorme y no solo por el tratamiento de los personajes o las situaciones planteadas, sino por cómo está realizado en determinados aspectos. En especial llama la atención la enorme cantidad de información que hay en cada número y lo que cunde cada una de las grapas, algo muy difícil de encontrar hoy en día –la miniserie se publicó entre diciembre de 1998 y noviembre de 1999-. Hay muchos diálogos; las cajas de texto son abundantes y la parte gráfica también aporta información, lo que no debe de ser nada fácil de lograr, porque el ritmo se mantiene en todo momento y Pacheco y Merino alumbran páginas muy elaboradas sin renunciar a la necesaria acción del género ni a lucirse con algunas ilustraciones a toda página. Comparado con el trabajo actual del gaditano, en aquella época se metían más viñetas por página, lo que vuelve a incidir en lo arriba comentado: muchos más detalles a los que prestar atención. Sobre todo en los números finales, una auténtica fiesta para el aficionado con cientos de personajes en danza luchando unos contra otros sacados de muchísimas versiones alternativas de los Vengadores y demás héroes del Universo Marvel.


La miniserie funcionó muy bien y tuvo su influencia en alguna que otra saga posterior del equipo, sin contar la serie regular del Capitán Marvel que lanzó Peter David a los guiones. Tras la marcha de Busiek de la colección, conocimos la etapa de Geoff Johns y tras unos meses de cierta incertidumbre llegaría la revolución de Joe Quesada y Brian Michael Bendis a la franquicia. Busiek y Pacheco colaboraron después en la genial Arrowsmith y una breve etapa en Superman, con la saga de La caída de Camelot

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