viernes, 10 de octubre de 2025

Ampliación del campo de batalla, de Michel Houellebecq

 

La publicación de esta pequeña novela en 1994, inesperado éxito de ventas, lanza la carrera de su autor, que hasta entonces se había dedicado principalmente a la poesía, aunque había logrado publicar en 1991 un ensayo sobre Lovecraft titulado Contra el mundo, contra la vida

La consagración definitiva de Houellebecq tuvo lugar con su siguiente trabajo, Las partículas elementales, publicada en 1998 y convertida en un auténtico bestseller en su país de origen, exportable desde entonces al extranjero y traducida a multitud de idiomas. 

Las partículas elementales es una novela más compleja, mejor construida y más ambiciosa que su debut literario, pero con la que comparte ciertos aspectos. El protagonista es un ingeniero informático, un analista de rango medio dentro de una buena empresa. De unos treinta años, se encuentra desencantado tanto con su estilo de vida como con la vida en general. Se ve obligado a viajar para vender sus productos a sus clientes, pero no encuentra placer en nada de lo que hace y las relaciones con otros seres humanos le resultan tediosas. Incapaz de conectar con nadie, aunque lo tiene todo para triunfar, en el fondo se dirige sin remedio hacia una depresión galopante y no puede evitar pensamientos de lo más extremos, desde tentativas de suicidio a estallidos de violencia que se manifiestan de diferentes maneras, como gritar a una compañera de trabajo o incitar a un colega a cometer un crimen atroz. 

Houellebecq plantea en esta novela una relación muy fuerte entre el éxito económico en el mercado laboral y la plenitud sexual, así como la obligación de triunfar en ambos aspectos de la vida para llegar a un mínimo de satisfacción personal -de felicidad, dado el pesimismo de la novela, ni hablamos-. Lo liga todo al estilo de vida occidental, en franca decadencia, una idea que lo acompañará desde entonces en buena parte de su obra -algunos han encontrado una crítica feroz al liberalismo en esta novela, que en el momento de su publicación llegó a ser comparada con El extranjero de Albert Camus-. 

También pone en boca de su protagonista algunas ideas de lo más polémicas, otro rasgo de identidad ineludible del autor de Aniquilación, que con cada nueva historia ha ido sumando más y más controversia a su figura. Utilizando la primera persona, tira de algunas experiencias personales - Houellebecq estudió Ciencias de la Computación y trabajó en un Ministerio durante varios años antes de lanzarse al campo de la novela- para construir a su desencantado protagonista, que va dando tumbos por su vida sin llegar nunca a saber qué hacer con ella. 

La novela, de duración moderada en sus 174 páginas, fue publicada en su momento por Anagrama, donde han seguido editándose el resto de las obras de su autor.

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