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| Portada de David Aja para El inmortal Puño de Hierro |
Danny Rand nació a principios de la década de los setenta de la pluma de Roy Thomas y los lápices de Gil Kane en un momento en el que Marvel Comics buscaba diversificar su catálogo de publicaciones echando mano de cualquier tendencia de la cultura popular de la época. En el caso que nos ocupa, el éxito de las películas de artes marciales y la fascinación de los americanos por la cultura oriental.
La historia de Danny Rand es la de un niño de apenas once primaveras que tras quedar huérfano es criado en la ciudad mística de K’un-Lun, que cada diez años aparece en el plano terrenal en una zona indeterminada del Himalaya. Allí Rand crecerá y se convertirá en un experto en artes marciales de tal calibre que heredará el manto de protector de la ciudad, el de Arma Viviente, el inmortal Puño de Hierro, capaz de canalizar la energía de su chi con devastadores resultados para sus enemigos. En su vuelta a Nueva York, Rand descubrirá además que es el heredero de una inmensa fortuna gracias a una multinacional llamada Industrias Rand.
Estas son las premisas más importantes con las que Puño de Hierro ha ido apareciendo aquí y allá a lo largo del Universo Marvel tradicional, convertido en uno de esos personajes de segunda fila con pocas oportunidades para brillar en solitario -y eso que, en su primera serie regular, que apenas pasó el año de publicación, contó con un equipo artístico de ensueño como el formado por Chris Claremont y John Byrne-. Desde entonces Puño de Hierro ha sobrevivido gracias a su asociación con otros personajes de su estilo como Luke Cage, con el que formó los Héroes de Alquiler; a diversos proyectos especiales como miniseries, y sobre todo con apariciones esporádicas en otros títulos, llegando incluso durante una época a formar parte de un equipo de Vengadores. Todo esto no quita que Marvel haya seguido dándole diversas oportunidades de cara a los lectores; la última y más importante de ellas un nuevo relanzamiento de serie regular que duró algo más de dos años en las librerías especializadas titulado El Inmortal Puño de Hierro, con un potente equipo creativo a la cabeza.
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| Espectacular doble página a cargo de David Aja |
Ed Brubaker forma parte de esa primera hornada de artistas que Joe Quesada atrajo a Marvel Comics cuando se convirtió en su Editor Jefe. Brubaker se había labrado una reputación en DC Comics gracias tanto a las series de Batman como a sus obras de creación propia, la mayoría de ellas pertenecientes al género negro -como La escena del crimen-. En Marvel entró por la puerta grande como el nuevo guionista de Captain America, colección en la que estuvo casi una década, llevándola a lo más alto tanto de las listas de ventas como de las preferencias de los aficionados. También probó suerte, con un resultado desigual, en la franquicia mutante, mientras recibía halagos por su continuación de las aventuras del Daredevil de Bendis. The Inmortal Iron Fist, lanzada a finales de 2006, también se encuadra dentro de sus mejores trabajos en Marvel, aunque su presencia se limitó a los catorce primeros números de la colección -desde un punto de vista creativo fueron unos años muy buenos para Brubaker, que también dio salida junto a su inseparable Sean Phillips a una de las series más importantes de su carrera, Criminal-.
Por esos años llegó también a Marvel el guionista Matt Fraction, si bien en sus primeros años en la compañía trabajó junto a otros escritores en diferentes colecciones hasta que ganó algo más de experiencia para dar el salto en solitario con algunos de los grandes personajes de la editorial, como Iron Man, Thor o Los 4 Fantásticos. No sería el único joven talento que coincidiría en la nueva serie de Danny Rand, ya que el vallisoletano David Aja también hacía poco que había debutado en la editorial -su trabajo más importante hasta la fecha era un número especial de Lobezno con guiones de David Lapham, La casa de la sangre y el dolor, así que su estancia en El Inmortal Puño de Hierro supuso su confirmación definitiva como autor dentro de Marvel Comics-.
Lo que este equipo de artistas
plantea en esta nueva aproximación al personaje sigue los mismos patrones que
J. Michael Straczynski había utilizado, con mucho éxito, en su etapa en
Spiderman apenas unos meses antes -en tiempos más recientes Donny Cates hizo lo propio con Veneno-.
Esto es, introducir un nuevo personaje en la órbita del protagonista que actúe
como mentor y como fuente reveladora de un gran misterio en torno a la
verdadera naturaleza de su esencia, lo que le permitirá expandir las fronteras
de su mundo y renovarlo en una nueva dirección, incluso revelando poderes y
habilidades que antes desconocía. Es así como Danny Rand se topa con Orson
Randall, el anterior Puño de Hierro.

Detalle de viñetas de David Aja en El inmortal Puño de Hierro
Randall introduce al protagonista en un mundo en el que no existe una única ciudad mística, sino siete, cada una de ellas con un campeón a su disposición y cuyos destinos se cruzarán en un torneo de artes marciales que definirá el orden y disposición de acceder a la Tierra. Pero esta nueva etapa de Puño de Hierro no es un borrón y cuenta nueva, sino que los guionistas consiguen integrarlo con el resto de las historias que han ido contándose hasta ahora. Por ejemplo, no podían faltar en un relanzamiento de este calibre ni Luke Cage ni las Hijas del Dragón, los mejores amigos de Danny. Ni todos aquellos personajes que asociamos con K’un-Lun, ni por supuesto alguno de sus villanos más importantes, como Davos, la Serpiente de Acero -también hay mucho espacio dedicado a conocer de primera mano al padre del protagonista, con un papel esencial en su transformación en Puño de Hierro-.
De esa forma lo nuevo va dándose la mano con lo ya conocido en una serie de tramas bastante elaboradas que tienen una traslación estupenda a la página y no solo por el talento de Aja, ya que hay muchos más dibujantes que colaboran en esta etapa debido a que la historia que se narra es continuamente interrumpida por momentos del pasado, lo que permite a otros dibujantes dar su versión, dejando que sea el artista español el que se encargue de todo lo relacionado con lo que ocurre en el tiempo presente. Así tenemos breves vistazos a varios de los Puños de Hierro que han ejercido el poder en el pasado y por supuesto a las aventuras de Orson Randall a lo largo y ancho del mundo -con un delicioso toque pulp-, lo que nos permite disfrutar del talento de autores como Travel Foreman, John Severin, Sal Buscema, Scott Koblish, Tonci Zonjic o los españoles Kano y Javier Pulido, que echarán una mano a su compatriota en los números finales de la saga, a los que Aja llega muy justo de fuerzas -esta primera historia ideada por Brubaker comprende catorce números y un Annual dibujado por Chaykin. Aja abandona la colección en el número trece y Fraction haría lo propio dos meses después de Brubaker, aunque es reconocido por ambos que la implicación de Fraction en la serie fue cada vez mayor, debido a que el guionista de El Proyecto Marvels tenía las manos llenas en ese momento-.
Aja se encontraba realizando
un fill-in precisamente junto a Brubaker en Daredevil cuando le
ofrecieron el relanzamiento de Puño de Hierro, pero no tuvo el tiempo
suficiente para preparárselo. Esa es la razón de la necesidad de dibujantes
extra, porque en un principio era el propio Aja el que hubiera realizado
también esas historias ambientadas en el pasado, pero modificando su estilo de
manera evidente para resaltar la diferencia entre las tramas. Al final de su etapa
no solo necesitó ayuda de algunos compañeros, sino que no pudo terminar los
números con los que se había comprometido por temas familiares. Tampoco pudo
hacerse cargo del color final, quedándose en la aplicación del entintado -el
español pidió colaborar con Matt Hollingsworth, con el que ha formado desde
entonces un potente dúo gráfico-.

Ejemplo de narrativa en toda la página de David Aja
El dibujo de Aja muestra una clara evolución con su anterior trabajo y en algunas viñetas ya apunta maneras de lo que sería su siguiente gran éxito, el Ojo de Halcón con guiones de Matt Fraction que le valió varios premios Eisner. Aquí ya tiene la oportunidad de jugar con su narrativa y el uso de pequeñas viñetas-detalle, sobre todo a la hora de mostrar la acción y las artes marciales en la página y también hace un estupendo trabajo de ambientación y de diseño, tanto de los nuevos personajes que van apareciendo como del uniforme del protagonista -algo que le iba haciendo falta desde hacía muuuucho tiempo-. Merece la pena destacar la realización de las portadas, con un enorme protagonismo del color blanco, disciplina en la que Aja brillaría desde entonces, ganando también importantes premios.
El Inmortal Puño de Hierro
queda como una de las mejores historias, si no la mejor, que ha protagonizado
Danny Rand en su larga carrera editorial en Marvel Comics. Cuando el
personaje dio el salto a la pequeña pantalla de la mano de Netflix no tuvo toda la suerte deseada y tras
dos temporadas su serie fue cancelada. Sin embargo, en el epílogo de su último
episodio emitido se adelantaban varios conceptos sacados directamente de esta
etapa de Brubaker, Fraction y Aja, como el nombre de Orson Randall o la
habilidad que desarrollan algunos Puños de Hierro para transferir su energía a
diferentes armas, como pistolas o katanas. Una lástima que no acabáramos
viéndolo, aunque nunca se sabe con la capacidad que tiene el MCU para reciclar conceptos de su propio
pasado.
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| Página a cargo de Howard Chaykin |



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