De todas las series que Marvel desarrolló en el servicio de streaming de Netflix, Iron Fist fue sin ningún género de duda la más vilipendiada por crítica y público. Y no sin cierta razón, ya que en ella confluían varios defectos tanto propios como ajenos, achacables estos últimos al rígido régimen de producción de la cadena privada.
Las series Marvel de Netflix
compartían entre ellas muchos rasgos comunes, desde un tipo de héroe urbano muy
concreto sin poderes llamativos hasta un aspecto visual común, muy pegado todo
a pie de calle. Tanto Luke Cage como Frank Castle habían sido introducidos como
secundarios en las series de Jessica Jones y Daredevil respectivamente, por lo
que las reacciones del público a sus caracterizaciones eran conocidas antes de
otorgarles serie propia.

Alice Eve interpreta en esta segunda temporada a Mary
Puño de Hierro no tuvo esa oportunidad y además de ser un experto en artes marciales, característica que compartía con el alter ego de Matt Murdock, tenía el superpoder más especial de todos, ya que era capaz de canalizar su Chi interior en su puño derecho, otorgándole una fuerza y poder destructivo enormes -además de un color amarillo que lo hacía pasar poco desapercibido-. Por si todo esto no fuera suficiente para marcar las diferencias con sus predecesores, el personaje estaba relacionado con una ciudad mística situada en el Himalaya en la que se entrenaba a los mejores campeones del mundo en artes marciales.
Los límites presupuestarios se
notaban más que en otras series y las soluciones a la hora de enseñar cómo
Danny Rand utilizaba el poder de su puño tampoco fueron demasiado imaginativas.
Había prisa por estrenar su primera temporada porque todo estaba ya pensado
para juntar a todos los héroes en Los Defensores, miniserie donde pudimos por fin verlos interactuar entre ellos.
Eso hizo que la historia de la primera temporada de Iron Fist fuera demasiado deslavazada, con una trama
primero en torno a la identidad del héroe y su reconocimiento o no por parte de
sus amigos de infancia, que llevaban ahora la empresa multimillonaria de su
familia; y con otra centrada en el enfrentamiento con la Mano, enemigos jurados
del Puño de Hierro -que para colmo culminaría en la mencionada Los
Defensores-. Demasiado poco que contar para una estructura rígida de trece
episodios a razón de sesenta minutos por capítulo, por lo que la temporada
estaba repleta de relleno sin sentido, situaciones y escenarios repetitivos y
una preocupante falta de imaginación para mostrar los poderes del protagonista
-no solo es que en ningún momento demostrara ser un experto temible en artes
marciales, sino que prácticamente para lo único que utilizaba su Puño era para
abrir puertas o echar abajo paredes-.
A finales de 2018 se estrenó una segunda tanda que mejoraba bastante a su predecesora, cambio de showrunner mediante -y menos mal, porque el encargado de la primera temporada abandonó la producción para hacerse cargo de la serie de los Inhumanos-. La primera decisión acertada fue rebajar la duración de la temporada a tan solo diez episodios, aunque en sus primeras entregas los guionistas se tomaran demasiado tiempo para sentar las bases de los personajes, ya que la trama principal, el robo por parte de Davos del poder del Puño de Hierro a Danny, ocurría en el capítulo 5, dejando el resto de la temporada, con un mejor ritmo, para el plan de los héroes para recuperarlo. Una historia que sacaba petróleo de la relación de Danny con Colleen Wing y sobre todo de esta última con la detective Misty Knight interpretada por Simone Missick, único punto de conexión con el resto de las series de la franquicia, ya que venía de desempeñar también un papel secundario en la segunda temporada de Luke Cage -que por cierto, en ambas series se trataban tramas prácticamente calcadas, como una guerra de bandas o la evolución a la que se ven obligados los héroes para ponerle freno-.
Otro punto a favor de Iron
Fist es su ambientación en el barrio de Chinatown y el uso de la cultura
oriental que lo impregna. En contra, las subtramas de los Ward nos importan más
bien poco y el nuevo personaje de Mary, una adaptación bastante descafeinada de
la María Tifoidea de los cómics de Daredevil, se nota algo forzado. Al
menos la interpretación de Finn Jones mejora con respecto a lo que le vimos en
la temporada anterior, aunque sigue sin dar la sensación de ser un Arma
Viviente -algo que sí consigue el actor que interpreta a Davos, Sacha Dhawan-.
El epílogo de la temporada prometía un futuro interesante con ideas sacadas
directamente de una de las mejores etapas que ha tenido el personaje en las
viñetas, El Inmortal Puño de Hierro
de Brubaker, Fraction y el español David Aja -aunque probablemente ya nunca las
veamos desarrollarse-.
En definitiva, la segunda temporada de Iron Fist mejoraba con creces a su predecesora, pero en su conjunto hay que reconocer que es la menos interesante de todas las que produjo Netflix en su momento -y cuyos personajes tienen las menos posibilidades de regresar al MCU-. Toda la trama que envolvía a Davos y Danny estaba bastante bien -por fin veíamos, aunque fuera de forma breve y sin muchos alardes, algo del interior de la ciudad mística de K’un-Lun- y las interacciones de las Hijas del Dragón también sumaba bastante. Pero el personaje central era demasiado indeciso y poco carismático y todo lo que acompañaba a sus amigos de juventud tampoco iba a ninguna parte, incluido el nuevo personaje de Mary -y luego la serie no paraba de caer en contradicciones un tanto ridículas, como que Danny esté preocupado por proteger Nueva York ante la falta de Matt Murdock cuando literalmente nunca sale de Chinatown-.
Iron Fist fue la
primera serie cancelada por parte de Netflix en su acuerdo con Marvel,
que en ese momento no veía con malos ojos su continuidad, siempre con
esperanzas futuras de la integración del personaje en las sagas que tenían
lugar en la gran pantalla.
![]() |
| ¿El final de Puño de Hierro en la televisión? |




No hay comentarios:
Publicar un comentario