Novela corta de poco más de doscientas páginas que se lee en un suspiro, dada la mezcla ideal de drama y ternura que su autor logra llevar a cabo en torno a una idea genial que, si bien se va desarrollando gracias a los mecanismos de la ficción, tiene una importante base real.
El protagonista de esta historia, Martin Hill, es solo un niño inglés de once años cuando su vida queda completamente destruida por la razón más inverosímil: queda segundo, por detrás de Daniel Radcliffe, en la carrera por hacerse con el papel de Harry Potter en la primera de las adaptaciones cinematográficas de las exitosas novelas de J. K. Rowling.
A partir de entonces, la decepción consigo mismo y la sensación de fracaso solo crecen en el interior del protagonista; hasta un punto en el que acaba tomando forma de trauma infantil que lo acompañará durante toda su vida, pasando por la adolescencia y llegando a la adultez. Martin no solo sufrirá profundamente cada vez que se tope con algo relacionado con Harry Potter, uno de los fenómenos fans más espectaculares de la cultura popular de los últimos años, sino que verá su vida personal, y más tarde, la profesional, profundamente afectada por ello.
Lo que aquí plantea David Foenkinos, novelista francés asentado desde hace unos años en los primeros puestos de las listas de ventas de su país, es una mirada diferente a la idea de fracaso, aderezada por los traumas infantiles. Una historia de ficción con una importante base real ya que son innumerables las situaciones con nombres de personas del todo conocidas que van apareciendo en la novela, pero que en su parte más lúdica tiene un interesante giro argumental: el fracaso de Martin no solo le lleva al aislamiento, sino que la dirección que toma su propia vida pronto le llevará a pensar que se está convirtiendo en realidad en un trasunto de Harry Potter, más allá del extraordinario parecido físico: queda huérfano de padre a una temprana edad y casi de manera imprevista, se verá obligado a vivir en un ambiente familiar opresivo e incluso sufrirá maltrato físico y psicológico.
Toda una serie de dificultades que el protagonista deberá enfrentar en un relato que es también familiar, ya que su madre hace todo lo posible por facilitarle la vida lo máximo posible, en muchas ocasiones sin conseguir dar con la tecla correcta.
Es cierto que el estilo de
Foenkinos es sencillo, amable y que al principio la novela se pierde un poco,
dejando de lado a su protagonista en demasiadas ocasiones. A veces hay cierta
indecisión en torno al tono de la novela, si es un drama con toques de comedia
o una fábula en torno a la idea de fracaso con su propia moraleja. Pero lo
cierto es que se hace entretenida y se lee en dos tandas, una lectura ligera
con algunos momentos muy conseguidos en torno a su personaje protagonista en
los que resulta difícil no dejarse llevar por la emoción.

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