Boba Fett es uno de los personajes más curiosos de Star Wars. Como todo aquello que tiene que ver con la trilogía original, nadie pudo prever el impacto que tendría en los aficionados. Ni siquiera el propio George Lucas, o seguro que no le habría dado una de las muertes más ridículas de toda la saga.
El caso es que el misterioso cazarrecompensas sobrevivió gracias al universo expandido, donde por supuesto consiguió escapar del Sarlacc. Cuando Lucas lanzó las precuelas le reservó un pequeño papel en El ataque de los clones, que si bien no tuvo mucho recorrido, sí que perfiló sus orígenes, convirtiéndolo en un clon de desarrollo humano normal. En esta misma película conocimos a su padre, Jango Fett, que fue interpretado por el actor neozelandés Temuera Morrison. Jango, asesino a sueldo del conde Dooku, fue también el ser humano escogido por los ingenieros genéticos del planeta Kamino para servir de matriz al ejército clon encargado por la República –en pago por sus servicios pidió un clon de crecimiento humano normal, al que adoptó como a su propio hijo-.
![]() |
| Los actores Temuera Morrison y Ming-Na Wen |
Cuando Jon Favreau se hizo cargo, junto a Dave Filoni, de la expansión de la saga galáctica en imagen real por medio del canal de televisión Disney+, se decidió a traer de vuelta al personaje con todas las consecuencias. Ya en la primera temporada de The Mandalorian se sugirió apenas su presencia, para aparecer en la segunda de forma más que clara gracias a un estupendo episodio dirigido por Robert Rodriguez, que lo convirtió en un auténtico badass que, pese a que lo único que quería era recuperar su armadura, no estaba dispuesto a renunciar a su honor, lo que lo hacía un compañero ideal para el protagonista, el mandaloriano interpretado por Pedro Pascal. Favreau aprovechó sus minutos en pantalla para, más allá de la nostalgia –misma nave, misma armadura-, revelar algún que otro detalle de su pasado que le permitiera encajar mejor con lo que se estaba contando en ese momento. De esa forma, Jango Fett era en realidad uno de los huérfanos adoptados por los mandalorianos, lo que explicaba de forma definitiva que vistiera esa armadura.
La segunda temporada de The
Mandalorian tuvo un final cerrado, pero aun así jugó con una escena
post créditos en la que se veía al propio Boba Fett, acompañado por la maestra
asesina Fennec Shand (Ming-Na Wen), acabar con la vida del sucesor de Jabba el
Hutt y ocupar el trono de su palacio en Tatooine.
Los rumores se dispararon en seguida sobre una hipotética tercera temporada de The Mandalorian, teniendo en cuenta que ya se había revelado el nombre del siguiente proyecto de la saga, El libro de Boba Fett. Más pronto que tarde, Favreau tuvo que salir a explicar que no se trataba de una secuela, sino de un spin-off y que además se estrenaría un año después, en diciembre de 2021. Esto último sí fue cierto, pero lo primero, no.
No tengo claro si hubo algún
problema durante la producción de esta miniserie o si todo estaba planeado
desde el principio tal y como acabó estrenándose en la pequeña pantalla. Pero
la realidad es que, vista en su conjunto, El
libro de Boba Fett tiene algo raro. Y eso que el equipo encargado de
llevarlo a buen puerto era el mismo que había triunfado con las temporadas
anteriores de The Mandalorian, a
excepción de un Robert Rodriguez que, además de dirigir tres episodios de los
siete con los que contó la historia, fue ascendido a productor y showrunner –lo que propició, como no
podía ser de otra forma, la incorporación del actor mexicano Danny Trejo a la
franquicia Star Wars-.
Los cuatro primeros episodios de la serie cuentan en paralelo las dificultades del protagonista en el presente por hacerse respetar como nuevo daimio de Mos Espa, junto con el relato de su pasado, desde que consiguió escapar del Sarlacc hasta que se topó con Din Djarin. El problema es que la segunda de las historias es mucho más interesante que la primera y eso que no es especialmente original. La que transcurre en el tiempo presente, que también visita muchos lugares comunes, avanza a una velocidad mucho más lenta y además resulta repetitiva, con la pareja protagonista andando todo el rato, recorriendo las calles de la ciudad. Al menos vamos conociendo un poco mejor a los Tusken, que parece han caído en gracia a la pareja creativa Favreau/Filoni, empeñados en redimirlos a los ojos de los espectadores, que descubrirán que existen varias tribus y que no todas ellas están compuestas por asesinos despiadados –ya en el primer episodio de la segunda temporada de The Mandalorian, el único dirigido por Favreau de toda la saga hasta la fecha, se nos revelaron algunos datos jugosos, como el hecho de que en realidad son los habitantes originales del planeta Tatooine o de que es posible negociar con ellos de manera civilizada-.
Pero volviendo a El libro de Boba Fett, la sorpresa fue
mayúscula cuando se estrenó el quinto episodio, El regreso del mandaloriano, dirigido con buen pulso por Bryce
Dallas Howard, y en donde el a priori protagonista de la serie no tenía ni un
solo minuto en pantalla –tiempo después Temuera Morrison se quejó públicamente
de esta injerencia, lo que puede haberle llevado a quedar relegado, al menos de
momento, de las futuras historias televisivas de Star Wars-. La sorpresa continuaba en el siguiente episodio,
dirigido por Filoni, donde teníamos a Grogu y a Luke Skywalker entrenando; un
cameo de Ahsoka Tano y de R2-D2; la vuelta del Marshall interpretado por
Timothy Olyphant y la primera aparición, en carne y hueso, de otro de sus
personajes favoritos nacidos al amparo de los dibujos animados en The Clone Wars: el asesino a sueldo Cad
Bane –en esta ocasión Boba Fett sí que aparecía, pero es que no quedaba otra-.

El regreso del mandaloriano, Sable Oscuro incluido
Al menos sí le reservaron un merecido protagonismo en el desenlace de la historia, aunque su enfrentamiento final con Bane no acabó de convencerme –y es que, si ya es sumamente difícil competir con un personaje tan chulo como el mandaloriano, es prácticamente imposible hacerlo con un Baby Yoda cada vez más ducho en el manejo de la Fuerza-.
El libro de Boba Fett es una serie entretenida y está bien
realizada –se llevó un Emmy a los efectos visuales-, al mismo nivel que The Mandalorian.
El problema es que no es una historia independiente interesante por sí misma,
sino que en muchos momentos es una especie de temporada 2.5 de la serie madre,
por lo que no consiguió mantener el entusiasmo de los aficionados durante todos
sus episodios, que ya tenían en mente el siguiente proyecto de la saga.
Por lo demás, la serie es continuista con lo que se estaba viendo hasta entonces. Por ejemplo, se recicla un personaje que había nacido entre las páginas de los cómics, en la última época moderna de las publicaciones de Star Wars, ya bajo el paraguas de Disney: el Wookiee de pelaje negro Krrsantan, personaje que tiene todas las papeletas de volver a aparecer tarde o temprano. De nuevo Filoni echa mano de The Clone Wars, a la que dedicó muchos años de trabajo y Favreau continuó ligado a la producción y a la escritura, sin acercarse de nuevo a la cámara. Se contó con profesionales que ya habían trabajado juntos con anterioridad y se incorporó a un nuevo músico para la banda sonora, Joseph Shirley, aunque se respetaron las piezas principales compuestas por el oscarizado compositor sueco Ludwig Göransson.
Tatooine sigue siendo, sin
lugar a dudas, el planeta más importante de toda la galaxia Star Wars; las nuevas propuestas de la
franquicia siguen teniendo un grave problema de fan service y a veces da la sensación de que lo nuevos personajes
dan un montón de vueltas sobre lo mismo a la espera de que aparezcan los
realmente importantes, en este caso Mando y Grogu. Boba Fett no está
especialmente bien definido: un hombre de honor que ha abandonado su pasado de
cazarrecompensas pero que persiste a la hora de hacerse con el control de los
bajos fondos de Tatooine, aunque prefiere hacerlo desde el respeto que desde la
violencia. Parecía complicado que una historia protagonizada por él en
solitario triunfara lo más mínimo, pero aun así desde Disney se le dio la oportunidad. El resultado final no fue el
esperado y, de momento, todo lo que aquí se ha contado ha quedado en un segundo
plano, tras el estreno de la siguiente tanda de episodios de la historia, la
tercera temporada de The Mandalorian.
![]() |
| La nueva nave dará mucho juego en el futuro inmediato |






No hay comentarios:
Publicar un comentario