domingo, 28 de junio de 2026

El Visitante (The Outsider). La miniserie basada en la novela de Stephen King

 

La obra original de Stephen King es amplísima. Pero si tenemos en cuenta todo ese universo expandido que ha ido creándose alrededor de la misma, gracias a adaptaciones de todo tipo a diferentes medios, ya se convierte en poco menos que inabarcable. 

The Outsider, miniserie para televisión emitida por la cadena privada HBO a principios de 2020, adapta una de las novelas más recientes de King, publicada con el mismo nombre en 2018. Como no la he leído, no puedo juzgar la calidad o no de la adaptación que ha llevado a cabo Richard Price. Novelista a su vez y guionista de Hollywood, Price lleva unos años desarrollando sus proyectos en televisión, como la estupenda The Night Of, donde también jugaba un papel importante la policía o el sistema judicial y penitenciario norteamericano. El escritor ha declarado en alguna ocasión que no buscaba un traslado íntegro de la historia de King a otro medio y que hay cambios significativos en varios de los principales personajes, así como en alguna trama importante. 

El punto de partida de la historia es estupendo. En un pequeño pueblo de Dakota, de esos en los que todo el mundo se conoce y se saluda por la calle, aparece el cadáver de un niño brutalmente asesinado. El policía Ralph Anderson, en el mejor papel que le he visto nunca a Ben Mendelsohn, comienza una investigación que pronto ofrece pruebas concluyentes, más allá de toda duda razonable, de la culpabilidad de Terry Maitland, el entrenador de beisbol de los chavales del pueblo, un tipo agradable, de familia, padre de dos hijas y al que todo el mundo quiere y respeta. Tras ser detenido y puesto a disposición judicial, los abogados de Terry logran demostrar, de nuevo más allá de toda duda, que el día en el que sucedieron los hechos Terry se encontraba en otra ciudad, en una conferencia. 

Un inquietante Jaosn Bateman

Y este es sin duda el gran aliciente de la serie. Una vuelta de tuerca a un caso típico del género negro que intenta ofrecer respuesta a la siguiente pregunta: ¿Cómo es posible que una misma persona se encuentre en dos sitios diferentes al mismo tiempo? 

A raíz de ahí, la serie se convierte en un intenso drama familiar y policial con grandes dosis de misterio y suspense -con alguna concesión al terror evidente, aunque no es su pilar central-. El hecho de que detrás se encuentre el nombre de King ya pondrá a muchos sobre aviso de qué pueden encontrarse en esta historia, pero eso sería adelantarse a los acontecimientos de forma precipitada, ya que King ha demostrado en muchas ocasiones que también se mueve bastante bien en relatos ajenos a lo sobrenatural –un claro ejemplo de ello es el relato corto Rita Hayworth y la redención de Shawshank, que sirvió de base para una de las películas más alabadas basadas en una historia de King, Cadena perpetua (1994)-. Y si ese no fuera el caso, también hay que tener en cuenta que el denominado como Rey del Terror posee una imaginación portentosa, por lo que más allá de que la historia se desarrolle siguiendo unas pautas conocidas y, hasta cierto punto, previsibles, siempre queda el interés por averiguar cómo se resolverá todo. 

¿Merece la pena entonces The Outsider? Sí. La producción tiene una atmósfera muy cuidada -y eso que no se desarrolla en Maine- y destaca por su apuesta visual y su tono pausado. Aquí hay que mencionar el nombre del director de los primeros episodios, un sorprendente en esas labores Jason Bateman, que se reserva además el papel del presunto asesino. El resto de los directores en nómica siguen sus pautas visuales y a Price, que se encarga de buena parte de los guiones de los episodios, le echa una mano en este apartado otro titán de las letras norteamericanas en cuanto a género negro se refiere, también con amplia experiencia en cine y televisión: Dennis Lehane. Además, hay un extraordinario uso del montaje en esos primeros episodios, mucho más centrados en la investigación policial propiamente dicha. 

Uno de los mejores papeles que le recuerdo a Ben Mendelsohn

Por lo demás, la miniserie sigue los estándares de calidad habituales de la HBO, así como el formato de buena parte de sus producciones. Es decir, una temporada de diez episodios de unos 50-60 minutos de duración cada uno y con un buen plantel de actores secundarios como Bill Camp, que vuelve a interpretar a un abogado defensor; la premiada Mare Winningham, que encarna a la mujer del protagonista o Paddy Considine, poco antes de meterse en la piel de Viserys I en la primera temporada de La Casa del Dragón

De entre todos ellos hay que mencionar por fuerza a Cynthia Erivo, multifacética artista ahora mismo muy de moda por su protagonismo en Wicked, que aquí interpreta el personaje más peculiar de toda la historia, Holly Gibney, una detective privada inteligentísima, con una memoria prodigiosa y unas altas capacidades de observación y análisis que le dificultan su vida social y su día a día. En general, este tipo de personajes algo estereotipados me causan cierto cansancio, ya que se han convertido en un tópico de la ficción, sobre todo en el relato policiaco. Lo mismo se puede decir del policía interpretado por Mendelsohn, que arrastra su propio trauma familiar ya que su único hijo fue asesinado cuando tan solo era un niño y nunca consiguió atrapar al responsable -me encantaría volver a encontrarme con un investigador normal, que simplemente realiza su trabajo y luego se va a su casa tranquilamente, como la Marge Gunderson que interpretaba Frances McDormand en Fargo (1996), con su marido aficionado a la pesca y su embarazo en avanzado estado-. 

Pero volviendo a Gibney, se trata de uno de los personajes recientes más queridos por el propio King y que ya ha aparecido en varias de sus novelas. En 2014 King abrazó sin reparos el género negro en una trilogía protagonizada por el detective Bill Hodges en la que ya hacía acto de presencia Gibney. Esta historia fue adaptada a su vez por David E. Kelly para televisión en tres temporadas con Brendan Gleeson como el detective ya retirado y Justine Lupe como Gibney, una actriz a la que se suele asociar más con la comedia y que no podría ser más diferente a Cynthia Erivo y que pone sobre la mesa algo ya comentado: el universo expandido de King es enorme y en él caben muchas variaciones diferentes de su obra -no he visto la serie Mr. Mercedes, pero tras disfrutar The Outsider pasa de inmediato a mi lista de preferencias-.

Cynthia Eribo interpreta a la genial investigadora Holly Gibney

Volviendo a la serie que nos ocupa, maneja muy bien los tiempos dedicados por un lado a la investigación criminal y por otro al drama social y humano que tiene lugar en Cherokee City tras la detención del principal sospechoso en el asesinato del crío. Su familia sufre de manera inmediata el rechazo, cuando no el insulto y el ataque físico. Y las dudas que consumen al policía interpretado por Mendelsohn no son pocas, ya que, si se ha equivocado, aunque no lo parezca, se convertiría en el responsable último de haber destruido una familia. La serie también tiene un giro interesante, y novedoso hasta cierto punto, cuando las tramas se precipitan y los protagonistas deben conjurarse para colaborar entre todos ellos, aunque a priori militen en distintos bandos, con el objetivo de buscar la verdad. 

En definitiva, El Visitante es una historia absorbente que está muy bien contada. A veces me escama un poco que todas estas series se desarrollen siempre en el mismo número de episodios, lo que hace que algunas subtramas parezcan demasiado alargadas. Pero este no es el caso, ya que está muy bien escrita, tiene suficientes personajes con algo que contar y su trama principal avanza a buen ritmo, pero sin prisas y sin quedarse estancada en ningún momento. Tiene un buen puñado de solventes profesionales delante y detrás de las cámaras; el toque King, que a estas alturas se ha demostrado como de muchísimo éxito; y un aspecto visual que se convierte en la guinda para recomendarla.

Imagen de The Outsider, El visitante


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