sábado, 4 de julio de 2026

Lucky Luke. Edición Coleccionista 70 aniversario: el 7.º de caballería, de Goscinny & Morris

 

El famoso cuerpo militar de los Estados Unidos ya había aparecido en numerosas ocasiones en álbumes anteriores, ya fuera haciendo un mero acto de presencia o incluso como personaje secundario. Había llegado la hora de dotarle de un papel incluso más protagonista y Goscinny se valió de un viejo recurso que le había funcionado en varias ocasiones: Lucky Luke es requerido por el gobierno de los Estados Unidos –hay incluso una referencia directa a una misión anterior, Las colinas negras, algo poco habitual en la serie- para que medie por la paz entre los indios y el ejército de los Estados Unidos, atrincherado en el Fuerte Cheyene. Para ello aceptará un puesto como explorador a las órdenes del coronel MacStraggle –cuyo diseño Morris basó en el actor Randolph Scott-, un eficiente mando obsesionado con la disciplina y el orden, pero con poca mano para la diplomacia. 

Con el referente inmediato del Fort Apache de John Ford, el dúo de autores aprovecha para satirizar la austera vida militar por un lado; mientras que por otro se centran en el contraste que se produce con una cultura diferente, en este caso la de los indios, un torrente de gags continuo gracias a los tópicos en torno a sus nombres de pila, la pipa de la paz o la manera en la que intercambian mensajes con las señales de humo -e incluso se permiten una subtrama en torno a las relaciones paterno filiales dentro del ejército, ya que el primogénito del coronel sirve a sus órdenes y este último está empeñado en que no se sospeche ni un instante que le da un trato de favor-.

La legendaria rapidez de Lucky Luke como solo podía mostrarla Morris

De nuevo Luke destacará más por su inteligencia y determinación que por su legendaria velocidad al desenfundar y su puntería, ayudado en todo momento por su fiel Jolly Jumper. Incluso podemos encontrar uno de esos villanos atípicos en el guionista, más mezquino que tontorrón. 

Mención aparte merece uno de esos diseños de Morris que van repitiéndose cada cierto número de álbumes y que aquí se convierte en un recurso cómico recurrente: el chino Ming Li Foo –hay un chiste antológico en el que están involucrados él y un militar mientras están cavando un túnel-. 

El álbum pertenece a esa primera etapa a principios de la década de los sesenta en la revista Spirou, aunque por esa época ambos autores ya demostraban una sintonía extraordinaria.

El chino Ming Li Foo, a cargo de Morris


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