jueves, 18 de mayo de 2017

Guardianes de la Galaxia Vol. 2, de James Gunn

La vuelta de una de las mayores sorpresas de la Marvel cinematográfica estaba cantada y lo hace respetando la fórmula que la llevó al éxito. Quizás demasiado.

Liberado de tener que introducir y presentar a los personajes protagonistas, el guionista y director se puede permitir pasar directamente a la acción desde el minuto uno y apostar por la aventura y la ciencia-ficción sin ningún complejo, aderezado todo con un sentido del humor muy marcado y con tendencia al absurdo en muchos momentos. La primera secuencia de la historia, ese prólogo musical, es una buena muestra de ello, brillante y original en su ejecución –Baby Groot es el nuevo robaescenas de la franquicia-.

Pero a cambio ha perdido algo de robustez en su historia, ya que en la primera parte se narraba cómo un grupo de marginados y perdedores acababan colaborando juntos, primero a regañadientes y luego por razones más altruistas, llegando a forjar no solo una amistad sino, como se encarga de remarcar Drax, una familia. En ese aspecto esta segunda parte apenas incide en la relación romántica no correspondida entre Gamora y Star-Lord o los roces entre este último y Rocket, acostumbrado a hacer todo por él mismo sin rendir cuentas a nadie. Prefiere centrarse en exclusiva en una nueva amenaza a la que hacer frente en un momento en el que los Guardianes se ven obligados a separarse, mientras explora, muy por encima, el trauma infantil de Peter Quill –Chris Pratt sigue siendo la argamasa, junto al sentido del humor, que mantiene unida toda la historia-.

Gunn recupera los personajes de Yondu (Michael Rooker es todo carisma) y Nebula y les dota de un mayor protagonismo, si bien es cierto que el primero sale mucho más beneficiado –la segunda tiene una relación algo extraña con su hermanastra Gamora y su encuentro queda algo forzado, sin apenas metraje para un mayor desarrollo-. A cambio, introduce brevemente algunos conceptos de la Marvel cósmica, como Ego, interpretado por un acertadísimo Kurt Russell (Los odiosos ocho, Bone Tomahawk) y Mantis, cuya relación con Drax resulta deliciosa. Hay una enorme cantidad de referencias de pasada que seguramente tomarán más peso en la tercera parte, quién sabe si esta vez más imbuida de la continuidad oficial del Universo Cinemático: Howard el Pato, Starhawk (Sylverster Stallone) dando paso a la alineación clásica de los Guardianes, la raza de los Vigilantes o Adam Warlock.

Lo que sí se puede afirmar a ciencia cierta es que, si bien el Gunn guionista ha apostado por una historia no especialmente complicada donde poder dar rienda suelta a la aventura y al sentido del humor, merced a unos diálogos y a una caracterización de personajes muy conseguida, el Gunn director ha dado un salto de calidad respecto a la primera parte más que interesante. Al mencionado prólogo hay que añadir varias escenas de acción perfectamente rodadas que quedan más que bien en pantalla, nítidas y entendibles, en un espectáculo de fuegos artificiales que queda muy colorido en la mayoría de su metraje. De nuevo su colaboración con Tyler Bates en la concepción de la banda sonora, repleta de clásicos musicales norteamericanos, es de lo más destacado de la película, que se permite más de una desternillante referencia ochentera.


Con esta son ya quince las superproducciones que Marvel Studios ha estrenado y puede contar como éxitos de taquilla y de crítica, si bien es cierto que, aunque en muchos aspectos mejora a su predecesora, se echa en falta una mayor conexión con el resto del Universo Marvel Cinemático o una mayor trascendencia de la aventura en sí, que no deja de repetir las líneas maestras que vimos en la primera parte –y que hay que recordar que buena parte de su aceptación vino porque se trataba de una historia novedosa dentro de la franquicia-.


Gunn tiene suficiente crédito para ponerse a trabajar en la secuela, lo que no será nada fácil porque con la cada vez más próxima tercera parte de los Vengadores –que ya se ha anunciado será doble- todo empieza a girar de nuevo en torno a la conclusión de las principales tramas que se han ido mostrando a lo largo de toda la Fase 3. Aun así al espero con ganas: este Vol. 2 es toda una apuesta por una manera de hacer cine en desuso que yo disfruto muchísimo y de la que pocas veces voy a cansarme. 

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