A finales de 2015 se publicaba
en España uno de los trabajos en el mercado norteamericano del artista español
David Rubín, que tras una serie de proyectos personales, de entre los que hay
que destacar El héroe (Parte 1 y Parte 2), inició una serie de colaboraciones tanto para el mercado
patrio –Beowulf, junto a Santiago
García- como para el extranjero, donde realizó varias aventuras de Aurora West,
un personaje creado por Paul Pope.
La Ficción es una miniserie de cuatro episodios pensada para el
mercado norteamericano y publicada dentro del sello BOOM! Studios. Se trata de una primera parte de una historia más
grande que su guionista, el canadiense Curt Pires, piensa continuar en no mucho
tiempo, para lo que esperemos vuelva a contar con los lápices del español, que en
esta ocasión ha contado con la ayuda de Michael Garland como colorista y de
Colin Bell en la rotulación, dos tareas que Rubín suele llevar a cabo él mismo
en sus tebeos.
La trama principal nos recuerda
a otras historias clásicas de autores como Carroll, Lewis o Ende y tiene en su
centro el viaje a una serie de mundos de fantasía que realizan cuatro chavales
a través de las páginas de unos misteriosos libros. La novedad de esta
propuesta es que, lejos de quedarnos con las aventuras de los jóvenes, la
historia nos lleva al futuro, una vez se han hecho adultos y han intentado por
todos los medios olvidar sus pasadas aventuras, ya que uno de ellos, Tsang,
nunca volvió de ellas. Solo cuando Tyler, uno de los supervivientes, desaparece
de forma misteriosa, los dos restantes decidirán volver a intentar sumergirse
en un mundo que ahora les resulta más extraño y peligroso que nunca.
![]() |
| Espectacular página repleta de guiños al lector |
El guionista narra la búsqueda
de su compañero perdido por parte de Kassie y Max al mismo tiempo que, mediante
una serie de flashbacks, nos sitúa en
la historia de las cuatro familias involucradas y se nos revelan una serie de
elementos que forman parte de un misterio todavía mayor y que queda pendiente
de resolver en futuras entregas de la serie. Ese aspecto es quizás lo único
achacable a esta primera toma de contacto con La Ficción: su final un tanto abrupto y descafeinado al que no le
hubiera venido nada mal algún que otro elemento de interés más para poder
retener la atención del lector hasta la secuela.
A Rubín lo veo más contenido
en su narrativa y en la composición de página que en sus trabajos más
personales, pero hace un gran trabajo en la ambientación y el diseño de
escenarios y criaturas. Sus ilustraciones tienen mucha fuerza y eso se
transmite a la historia, repleta de fantasía e imaginación. De igual manera,
las escenas que tienen lugar en la realidad que todos conocemos también han
sido tratadas con mucho cuidado, ya que en ellas podemos encontrar más de una
subtrama interesante y cargada de drama, como el sentimiento de culpa o la
pérdida a la que tiene que enfrentarse los protagonistas.
La edición de Astiberri en tapa dura tiene la
peculiaridad de haberse adelantado al recopilatorio americano y además de una
portada exclusiva de Rubín para la ocasión, contiene una serie de extras
bastante jugosos, como los lápices de todo el cuarto número o la comparativa
entre lápiz y tinta de todas las portadas, donde se aprecia un juego geométrico
interesante por parte del dibujante.
Quizás esta La Ficción haya pasado algo
desapercibida entre otras obras de Rubín, pero es una historia a la que todavía
le queda mucho por contar y que tiene un gran potencial. Desconozco cómo le fue
en el mercado norteamericano, por lo que no estoy seguro si continuará o no.



No hay comentarios:
Publicar un comentario