martes, 6 de junio de 2017

La Ficción, de Curt Pires & David Rubín

A finales de 2015 se publicaba en España uno de los trabajos en el mercado norteamericano del artista español David Rubín, que tras una serie de proyectos personales, de entre los que hay que destacar El héroe (Parte 1 y Parte 2), inició una serie de colaboraciones tanto para el mercado patrio –Beowulf, junto a Santiago García- como para el extranjero, donde realizó varias aventuras de Aurora West, un personaje creado por Paul Pope.

La Ficción es una miniserie de cuatro episodios pensada para el mercado norteamericano y publicada dentro del sello BOOM! Studios. Se trata de una primera parte de una historia más grande que su guionista, el canadiense Curt Pires, piensa continuar en no mucho tiempo, para lo que esperemos vuelva a contar con los lápices del español, que en esta ocasión ha contado con la ayuda de Michael Garland como colorista y de Colin Bell en la rotulación, dos tareas que Rubín suele llevar a cabo él mismo en sus tebeos.

La trama principal nos recuerda a otras historias clásicas de autores como Carroll, Lewis o Ende y tiene en su centro el viaje a una serie de mundos de fantasía que realizan cuatro chavales a través de las páginas de unos misteriosos libros. La novedad de esta propuesta es que, lejos de quedarnos con las aventuras de los jóvenes, la historia nos lleva al futuro, una vez se han hecho adultos y han intentado por todos los medios olvidar sus pasadas aventuras, ya que uno de ellos, Tsang, nunca volvió de ellas. Solo cuando Tyler, uno de los supervivientes, desaparece de forma misteriosa, los dos restantes decidirán volver a intentar sumergirse en un mundo que ahora les resulta más extraño y peligroso que nunca.
Espectacular página repleta de guiños al lector

El guionista narra la búsqueda de su compañero perdido por parte de Kassie y Max al mismo tiempo que, mediante una serie de flashbacks, nos sitúa en la historia de las cuatro familias involucradas y se nos revelan una serie de elementos que forman parte de un misterio todavía mayor y que queda pendiente de resolver en futuras entregas de la serie. Ese aspecto es quizás lo único achacable a esta primera toma de contacto con La Ficción: su final un tanto abrupto y descafeinado al que no le hubiera venido nada mal algún que otro elemento de interés más para poder retener la atención del lector hasta la secuela.

A Rubín lo veo más contenido en su narrativa y en la composición de página que en sus trabajos más personales, pero hace un gran trabajo en la ambientación y el diseño de escenarios y criaturas. Sus ilustraciones tienen mucha fuerza y eso se transmite a la historia, repleta de fantasía e imaginación. De igual manera, las escenas que tienen lugar en la realidad que todos conocemos también han sido tratadas con mucho cuidado, ya que en ellas podemos encontrar más de una subtrama interesante y cargada de drama, como el sentimiento de culpa o la pérdida a la que tiene que enfrentarse los protagonistas.


La edición de Astiberri en tapa dura tiene la peculiaridad de haberse adelantado al recopilatorio americano y además de una portada exclusiva de Rubín para la ocasión, contiene una serie de extras bastante jugosos, como los lápices de todo el cuarto número o la comparativa entre lápiz y tinta de todas las portadas, donde se aprecia un juego geométrico interesante por parte del dibujante.


Quizás esta La Ficción haya pasado algo desapercibida entre otras obras de Rubín, pero es una historia a la que todavía le queda mucho por contar y que tiene un gran potencial. Desconozco cómo le fue en el mercado norteamericano, por lo que no estoy seguro si continuará o no. 

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