Segundo álbum guionizado por
Goscinny, publicado en 1956, todavía entre el respeto a un personaje cuya
creación pertenecía a Morris y las ganas de llevarlo por nuevos senderos más
amables y del gusto de un público juvenil, lo que produjo algunas
contradicciones interesantes en esta aventura, donde aparecen escenas un tanto
complicadas para nuestro héroe –está a punto de ser colgado en un par de ocasiones-
o alguna situación violenta que podría haber sido suavizada un poco más por
medio del humor; en contraposición con el nuevo método desarrollado por Luke
para enfrentarse a sus nuevos enemigos: la intriga y la astucia frente al
tiroteo (y el asesinato, no lo olvidemos).
También se trata de uno de los
pocos álbumes de la serie en el que aparecen los nombres propios en el título.
El del protagonista es algo muy poco habitual y en el futuro ambos autores
utilizarían el recurso para dar salida a personajes importantes de la historia
del Oeste norteamericano, como Billy el Niño o Calamity Jane –con la excepción de los Dalton, uno de los reclamos
más habituales para atraer la atención de los aficionados a una nueva aventura
del cowboy-. Como curiosidad, todos estos personajes tienen una breve aparición
en este tebeo, si bien la caracterización de los mismos dista mucho de ser
aquella por la que acabaríamos reconociéndolos. Goscinny también introduce de
nuevo a los Dalton merced a un recurso sencillo pero efectivo, ya que los
hermanos habían muerto hacía un tiempo: son sus primos.
Ambientada en 1865, en su
centro nos encontramos con unos veteranos de la guerra de Secesión que se
juntan bajo las órdenes de Joss Jamon y cuyo único propósito es el pillaje y el
enriquecimiento personal. Morris hace una labor extraordinaria en la
caracterización de los personajes a través de su rostro, físico e indumentaria.
Incluso gracias a la forma en la que se mueven logra insuflar vida de forma que
encajen con la caracterización y personalidad que el guionista les ha diseñado.
Goscinny y Morris desarrollaron esta habilidad de comunicación entre ambos
hasta límites insospechados a lo largo de su fructífera relación laboral.
Goscinny se las ingenia para
introducir personajes y conceptos que luego explotará de diferentes maneras,
como ese vital anciano en silla de ruedas, veterano de mil guerras, dispuesto a
todo por enseñarles a los más jóvenes cómo hay que tratar a los que quieren
aprovecharse de uno. Lo mismo para Morris y su afición a las caricaturas, que
en esta ocasión convierte a su guionista en Pete El Indeciso. También tenemos
un primer duelo que ocupa toda una página, un recurso que ambos artistas no
pudieron resistirse a reinterpretar una y otra vez en futuras entregas de la
colección, siendo como es uno de los clásicos del Oeste.
El dibujo de Morris sigue
evolucionando. Todavía le queda un poco para alcanzar la versión definitiva de
Lucky Luke, que aquí todavía tiene unos rasgos demasiado redondeados. Por otro
lado, hay un recurso que me ha llamado la atención: Morris dibuja muchas
siluetas que elige colorear de negro, para que haga contraste con los fondos.
Algo que no recuerdo haberle visto mucho en futuros álbumes.
Aunque sin duda lo más
destacable de esta historia es una trama ideada por Goscinny en la que los
villanos deciden hacerse con el poder de una ciudad del Oeste por medio de las
urnas, convirtiendo a Joss Jamon en legítimo alcalde. Por supuesto por medio de
la intimidación y la trampa electoral. Una hábil manera de aprovecharse de un
hecho histórico para deslizar aquí y allá sutiles críticas contra la política y
los males que la asolan. En oposición, Luke ideará una estrategia que no temerá
repetir en el futuro: operar en la sombra hasta convencer a la opinión pública,
a los vecinos, de que tienen que levantarse contra sus opresores.
Junto a un gag que se repite
hasta en tres ocasiones y donde el protagonista debe disfrazarse para no ser
reconocido por sus enemigos –de viejecito o de mexicano, por ejemplo- y las
cada vez más elaboradas perspectivas de Morris, aportando a su narrativa lo
mejor del cine que tanto amaba.
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| Genial secuencia de Morris |




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