Penúltima novela del premiado
autor malagueño, la primera tras su incursión en el género histórico con Boabdil. Un hombre contra el destino
(2012), ese fallido proyecto cinematográfico con Antonio Banderas que nunca vio
la luz y que acabó reciclado y publicado entre las guardas de un libro.
Publicada en el 2013 dentro de
la colección Galaxia Gutenberg de Círculo de Lectores, es una nueva
muestra del talento narrativo de este autor y de su particular estilo
reflexivo. La historia, ambientada en el pasado reciente de un barrio malagueño
–hay un momento en el que se hace mención a la llegada de la televisión a una
de las casas cuya familia es más boyante económicamente-, tiene como punto de
vista el de un chaval que durante los meses de verano pasa el tiempo junto a un
par de amigos, vecinos todos de la misma calle. Soler recurre a un estilo a
medio camino entre el recuerdo de juventud y las percepciones de un niño
pequeño, que no comprende todo lo que ocurre a su alrededor pero que lo
registra y comenta igualmente. De modo que algunas ideas o tramas van avanzando
a un ritmo propio, ya que el protagonista vuelve sobre ellas cada pocas
páginas, aparentemente sin orden ni concierto.
Una serie de microcosmos donde
aparecen los progenitores, el grupo de niños que no pertenecen a la propia
calle, algunos vecinos, los padres de sus dos inseparables amigos o la tía de
uno de ellos, que fascina al protagonista de una manera que no alcanza a
comprender del todo.
Es una novela concisa que no
llega a las trescientas páginas y que puede llegar a confundir a un determinado
tipo de lector que busque una trama clara que va desarrollándose de forma
clásica –presentación, nudo, desenlace, etc.-. Soler prefiere jugar con la
nostalgia, con los recuerdos y sembrar una serie de sentimientos como la
inquietud, ya que en el fondo sí que hay una historia de violencia de la que se
van dando pistas poco a poco y cuyo desenlace golpea con fuerza al incauto
lector. Es un tipo de literatura de la que hay que disfrutar, donde es
necesario tomarse cierto tiempo para paladear sus páginas –apenas contiene
diálogos, por ejemplo-. Donde el cómo se cuenta es tan importante como el qué. De
esos libros que son preferibles leer en casa y no en el Metro.
Otra novela del autor en este
blog: El sueño del caimán,
ambientada en Toronto.

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