jueves, 8 de junio de 2017

Una historia violenta, de Antonio Soler

Penúltima novela del premiado autor malagueño, la primera tras su incursión en el género histórico con Boabdil. Un hombre contra el destino (2012), ese fallido proyecto cinematográfico con Antonio Banderas que nunca vio la luz y que acabó reciclado y publicado entre las guardas de un libro.  

Publicada en el 2013 dentro de la colección Galaxia Gutenberg de Círculo de Lectores, es una nueva muestra del talento narrativo de este autor y de su particular estilo reflexivo. La historia, ambientada en el pasado reciente de un barrio malagueño –hay un momento en el que se hace mención a la llegada de la televisión a una de las casas cuya familia es más boyante económicamente-, tiene como punto de vista el de un chaval que durante los meses de verano pasa el tiempo junto a un par de amigos, vecinos todos de la misma calle. Soler recurre a un estilo a medio camino entre el recuerdo de juventud y las percepciones de un niño pequeño, que no comprende todo lo que ocurre a su alrededor pero que lo registra y comenta igualmente. De modo que algunas ideas o tramas van avanzando a un ritmo propio, ya que el protagonista vuelve sobre ellas cada pocas páginas, aparentemente sin orden ni concierto.

Una serie de microcosmos donde aparecen los progenitores, el grupo de niños que no pertenecen a la propia calle, algunos vecinos, los padres de sus dos inseparables amigos o la tía de uno de ellos, que fascina al protagonista de una manera que no alcanza a comprender del todo.

Es una novela concisa que no llega a las trescientas páginas y que puede llegar a confundir a un determinado tipo de lector que busque una trama clara que va desarrollándose de forma clásica –presentación, nudo, desenlace, etc.-. Soler prefiere jugar con la nostalgia, con los recuerdos y sembrar una serie de sentimientos como la inquietud, ya que en el fondo sí que hay una historia de violencia de la que se van dando pistas poco a poco y cuyo desenlace golpea con fuerza al incauto lector. Es un tipo de literatura de la que hay que disfrutar, donde es necesario tomarse cierto tiempo para paladear sus páginas –apenas contiene diálogos, por ejemplo-. Donde el cómo se cuenta es tan importante como el qué. De esos libros que son preferibles leer en casa y no en el Metro.

Otra novela del autor en este blog: El sueño del caimán, ambientada en Toronto.

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