miércoles, 28 de junio de 2017

Naturalezas muertas, de Zidrou & Oriol

La ciudad de Barcelona tiene algo especial para dar cobijo, al menos en la ficción, a lo que se conoce popularmente como artistas malditos. Carlos Ruiz Zafón, en su tetralogía de El Cementerio de los Libros Olvidados, dio vida a unos cuantos escritores de esta clase que habitaron la ciudad a finales del XIX y principios del siglo XX, rodeados de cierto ambiente gótico y decadente.

Zidrou, guionista belga afincado en Ronda y el artista catalán Oriol, se reúnen por tercera vez tras La piel del oso y Los tres frutos para traernos una historia que tiene en su centro al pintor Vidal Balaguer, nacido en la Ciudad Condal en 1873 y que desapareció la víspera de navidad de 1899 sin dejar rastro. El cómic es en realidad el recuerdo de sus últimos días, no una biografía al uso, siguiendo los pensamientos de su buen amigo y reconocido pintor Joaquim Mir, que relata su historia unos cuarenta años después.
 
El artista Joaquim Mir
Naturalezas muertas comienza como una clásica historia de artista incomprendido al que las cosas no acaban de irle bien, que se ve obligado a realizar trabajos de encargo para pagar las acuciantes deudas que ha ido contrayendo. Cuya musa carnal, la modelo que usaba para sus cuadros, le ha abandonado, dejándolo solo y perdido. Pero con el pasar de las páginas la historia va mutando en algo diferente, tocando diversos palos como el género negro o detectivesco, el misterio, el costumbrismo o el lado fantástico que acompaña en numerosas ocasiones a la creación artística.

No había leído nada del dibujante Oriol Hernández y me he quedado prendado de sus páginas. Aunque Vidal Balaguer no obtuvo reconocimiento por su trabajo, sí que estaba considerado por los entendidos como uno de los grandes pintores del Modernismo catalán. Oriol consigue trasladar al lector a una colorida Barcelona, bohemia y sin embargo reconocible en muchos de sus escenarios, como el café Els 4 Gats, frecuentado por los artistas de la época –Picasso realizó una de sus primeras exposiciones en este lugar- . Un trabajo de ambientación enorme para una trama con un punto emotivo muy conseguido y que va avanzando de lo familiar a lo fantástico y extraño, con retazos de obras como Crimen y castigo o El retrato de Dorian Grey.


Publicado en Francia por Dargaud, Norma Editorial es la encargada de traerlo a nuestro país, en un precioso álbum en tapa dura cuya portada es uno de los cuadros más famosos de Balaguer, La mujer del mantón. Complementa la edición un interesante artículo a cargo de Roser Doménech, catedrática de Historia del Arte en la Autónoma de Barcelona. Como curiosidad, el propio Oriol participó en una exposición en Barcelona que recuperaba la figura de este artista olvidado y desaparecido en extrañas circunstancias.

Y por si todo esto no fuera suficiente para acercarse a este tebeo tan precioso, la obra en sí tiene una segunda lectura que va mucho más allá de la creación artística, con una serie de revelaciones que pueden encontrarse a poco que el lector no sea conformista, sino curioso por la figura de Vidal Balaguer.

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