Detrás de este curioso
acrónimo se encuentra una novela ambientada en la II Guerra Mundial que tiene
como trama central el ascenso dentro del partido nazi de Reinhard Heydrich,
apodado “la bestia rubia” por sus propios hombres, uno de los más crueles y
convencidos altos mandos del Tercer Reich y, por desgracia, uno de los más
eficientes.
Su absoluto control de la
información y su obsesión por la seguridad lo llevó no solo a convertirse en
uno de los hombres más peligrosos del mundo, sino que le permitió llevar a cabo
asesinatos sistemáticos con escuadrones de la muerte preparados expresamente
para ello, algo que fue derivando en lo que finalmente la historia bautizaría
como el Holocausto y donde millones de personas perdieron la vida, bajo uno de
los sistemas de exterminio más eficientes de la historia de la humanidad.
Pero de entre toda su
trayectoria dentro del partido nazi destaca un nombramiento sobre todos los
demás, ya que se hizo cargo del control de los territorios que luego serían
conocidos como República Checa y que le valió el sobrenombre de “el carnicero
de Praga”, donde dispuso su residencia. Las fábricas y sobre todo los obreros
baratos de la zona eran indispensables para el esfuerzo de guerra de Alemania y
Heydrich exprimió a toda la población en base a ese único objetivo. Es aquí
donde entra la conocida como Operación
Antropoide, liderada por la resistencia checa exiliada en Londres y cuyo
único objetivo era el propio Heydrich.
Gran amante de la capital
checa, el francés Laurent Binet, profesor de literatura e hijo de historiador,
eligió novelar esta serie de hechos históricos en 2010, lo que le valió el Premio Goncourt a la Mejor Primera Novela,
un debut soñado que acabó confirmándose como un gran éxito con las buenas
ventas en Estados Unidos y la compra de derechos para una película que está a
punto de estrenarse en nuestro país, aunque bajo un título irreconocible, El hombre del corazón de hierro.
Pero Binet no se limita a
reseñar de manera sucesiva, sino que se introduce a sí mismo en la historia o,
en realidad, a sus reflexiones como novelista, ante la disyuntiva de echar mano
de la ficción o no, lo que otorga a la novela una capa metaliteraria que la
hace muy cercana y entretenida. Binet no teme ni siquiera citar otros autores o
novelistas y dar su opinión sobre sus trabajos, desde su recientemente
adquirido estatus de novelista histórico. Su lectura es además bastante rápida,
ya que escribe capítulos cortos y no teme cambiar de punto de vista
continuamente, por lo que se tiene una visión general de mucho de lo que tuvo
lugar en aquella época, no solo de lo que acontece a los protagonistas
principales.
Un elemento diferenciador con
respecto a otras historias ambientadas en la II Guerra Mundial que hace
atractiva a HHhH, ya que resulta
entretenida a la par que veraz.

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