lunes, 17 de julio de 2017

Su mejor historia, de Lone Scherfig

Producción británica estrenada el año pasado que aprovecha la llegada del Dunquerque de Christopher Nolan para hacerse con un pequeño hueco en la disputada cartelera española, cuajada de blockbusters y secuelas. Liderada por Gemma Arterton en un papel que le viene como anillo al dedo y secundada por el joven Sam Claflin y el veterano Bill Nighy, sacando partido a su vena más cómica, ya que interpreta a un actor pagado de sí mismo reacio a rebajar su caché para seguir trabajando en un momento de vacas flacas para su profesión.

Al frente de la producción se encuentra la directora danesa Lone Scherfig, responsable de deliciosas historias como Wilbur se quiere suicidar (2002), An Education (2009) o One Day (2011). Hay un poco de todas ellas en Their Finest, título original de esta película, como la hábil mezcla entre drama y comedia o cierto gusto por evitar a toda costa los happy endings.

Ambientada en la Inglaterra de la Segunda Guerra Mundial, tiene en su centro la producción de una película patriótica que levante la moral de los ciudadanos, basada en uno de los muchos actos heroicos que se produjeron durante la evacuación de Dunquerque, una de las mayores de la historia bélica, sino la mayor. El Ministerio de Información contrata a un productor y guionistas y es a este equipo que llega una joven escritora, Catrin Cole, esencial para otorgar al guion el punto feminista de la historia.


Entre el drama de aquellos que tienen que sufrir los constantes bombardeos de Londres, la comedia que siempre resulta útil a la hora de narrar los entresijos de la filmación de una película, donde coinciden una buena cantidad de artistas de diferentes egos; y las dosis románticas de rigor, se construye una película que resulta entretenida y que aborda un tema tan interesante para la historia del celuloide como lo fue su época de guerras, donde el documental y las películas patrióticas tomaron el mando con el objetivo de, por un lado, seguir ofreciendo uno de los pocos entretenimientos que el público general se podía permitir y, por el otro, mantener viva la esperanza y la llama patriótica, no solo con el objetivo de recaudar dinero o bonos, como hacían los americanos, sino de reforzar el papel de la mujer, esencial en las fábricas en aquella época. Los entresijos de cómo se crea una de estas películas resulta de lo más interesante y llega a ser sorprendente la enorme cantidad de imposiciones con las que los guionistas se veían obligados a trabajar –en este aspecto tiene un breve cameo Jeremy Irons (Los Borgia, Appaloosa, Margin Call, Batman Vs Superman)-.

También tiene una serie de breves apuntes sobre un tema más personal pero igual de interesante, como es el fuerte sentimiento de rechazo que sentían muchos de los que se quedaron en casa por el hecho de encontrar trabajos al que nunca podrían haber optado si la mayoría de hombres jóvenes no se hubieran marchado a la guerra o muerto en el frente.


Lo mejor de la historia es Gemma Arterton y su delicioso acento británico, que ha reorientado su carrera a un tipo de cine menos comercial pero más adecuado a sus talentos. Melanie. The Girl With All the Gifts o Bizantium han sustituido a películas como Furia de Titanes o Quantum of Solace, donde explotaba más su físico. 

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