Producción británica estrenada
el año pasado que aprovecha la llegada del Dunquerque
de Christopher Nolan para hacerse con un pequeño hueco en la disputada
cartelera española, cuajada de blockbusters
y secuelas. Liderada por Gemma Arterton en un papel que le viene como anillo al
dedo y secundada por el joven Sam Claflin y el veterano Bill Nighy, sacando
partido a su vena más cómica, ya que interpreta a un actor pagado de sí mismo
reacio a rebajar su caché para seguir trabajando en un momento de vacas flacas
para su profesión.
Al frente de la producción se
encuentra la directora danesa Lone Scherfig, responsable de deliciosas
historias como Wilbur se quiere suicidar
(2002), An Education (2009) o One Day (2011). Hay un poco de todas
ellas en Their Finest, título
original de esta película, como la hábil mezcla entre drama y comedia o cierto
gusto por evitar a toda costa los happy
endings.
Ambientada en la Inglaterra de
la Segunda Guerra Mundial, tiene en su centro la producción de una película
patriótica que levante la moral de los ciudadanos, basada en uno de los muchos
actos heroicos que se produjeron durante la evacuación de Dunquerque, una de
las mayores de la historia bélica, sino la mayor. El Ministerio de Información
contrata a un productor y guionistas y es a este equipo que llega una joven
escritora, Catrin Cole, esencial para otorgar al guion el punto feminista de la
historia.
Entre el drama de aquellos que
tienen que sufrir los constantes bombardeos de Londres, la comedia que siempre
resulta útil a la hora de narrar los entresijos de la filmación de una
película, donde coinciden una buena cantidad de artistas de diferentes egos; y
las dosis románticas de rigor, se construye una película que resulta
entretenida y que aborda un tema tan interesante para la historia del celuloide
como lo fue su época de guerras, donde el documental y las películas
patrióticas tomaron el mando con el objetivo de, por un lado, seguir ofreciendo
uno de los pocos entretenimientos que el público general se podía permitir y,
por el otro, mantener viva la esperanza y la llama patriótica, no solo con el
objetivo de recaudar dinero o bonos, como hacían los americanos, sino de
reforzar el papel de la mujer, esencial en las fábricas en aquella época. Los
entresijos de cómo se crea una de estas películas resulta de lo más interesante
y llega a ser sorprendente la enorme cantidad de imposiciones con las que los
guionistas se veían obligados a trabajar –en este aspecto tiene un breve cameo
Jeremy Irons (Los Borgia, Appaloosa,
Margin Call, Batman Vs Superman)-.
También tiene una serie de
breves apuntes sobre un tema más personal pero igual de interesante, como es el
fuerte sentimiento de rechazo que sentían muchos de los que se quedaron en casa
por el hecho de encontrar trabajos al que nunca podrían haber optado si la
mayoría de hombres jóvenes no se hubieran marchado a la guerra o muerto en el
frente.
Lo mejor de la historia es Gemma
Arterton y su delicioso acento británico, que ha reorientado su carrera a un
tipo de cine menos comercial pero más adecuado a sus talentos. Melanie. The Girl With All the Gifts o Bizantium
han sustituido a películas como Furia de Titanes o Quantum of Solace, donde explotaba más su físico.



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