Cuarto volumen de la serie
publicada en España por Norma Editorial,
que contiene en este caso la miniserie de cinco episodios Lobster Johnson: Get The Lobster, publicado en USA a principios de 2014 y que consolida a Tonci Zonjic como
dibujante titular de la serie. Como curiosidad, será de los pocos tomos
recopilatorios del mignolaverso en el
que su creador no aporta ni un solo dibujo o boceto, ya que la portada también
es de Zonjic y en los comentarios que suelen aparecer al finalizar la aventura
es su única voz la que nos guía por algunos de los detalles del desarrollo de
la obra.
También resulta interesante
resaltar el hecho de que a estas alturas ya hay una continuidad establecida y
son varios los personajes que van desarrollándose, como la periodista Cindy
Tynan, empeñada en publicar una serie de reportajes sobre el justiciero de la
pinza, aunque eso la enfrente al objeto de sus pesquisas. Lo mismo se puede
decir del detective Eckerd, cuyo principal objetivo no es sino la caza y
captura del vigilante enmascarado. También vuelve a hacer acto de presencia el
jefe de la mafia Wald y ese extraño y elegante personajillo que siempre viste
de blanco y que lo acompaña y aconseja en su vida criminal, en especial en todo
lo que tiene que ver con el Bogavante.
Tras unos veinte números
publicados protagonizados por el personaje, todavía es mucho lo que
desconocemos del mismo, ya que sigue envuelto en el misterio. En este tomo
empiezan a lanzarse algunas conjeturas al lector sobre sus orígenes, aunque de
momento hay que contentarse con conocer un poco más sobre la infraestructura de
bases secretas y ayudantes que tiene montada a su alrededor y de la que echa
mano cada vez que se enfrenta con un nuevo enemigo.
En este caso concreto, dos
luchadores profesionales apodados El oso
ruso y El enano demoníaco enloquecen en pleno combate,
comenzando una serie de violentos asesinatos que no es sino un vistazo de algo
mucho peor; una nueva amenaza que sigue bebiendo del pulp más clásico, con
científicos locos, enemigos invencibles, lazos con los nazis y, para añadirle
más leña al fuego, un nuevo jefe de policía que ha convertido la caza de
Bogavante Johnson en una cruzada personal –que por cierto, en esta época
todavía no le conocían por ese nombre, sino solo por Bogavante a secas. El resto del apodo vino décadas después, cuando
el vigilante cayó en el olvido y se convirtió en un personaje de ficción-.
Un justiciero enmascarado del
que todavía desconocemos no solo sus orígenes o motivaciones para hacer lo que
hace, sino su verdadera naturaleza. ¿Se trata de un hombre normal que ha
perseverado en su entrenamiento y que a base de diversos trucos ha sido capaz
de poner de rodillas a los principales criminales de la metrópoli? ¿O estamos
ante un caso sobrenatural?
Tan solo sabemos que se trata de un tipo duro, muy
duro; de pocas palabras, expeditivo y sin miedo a matar. Juez y jurado de los
delincuentes de la ciudad. Y del que todavía nos queda mucho por conocer.



No hay comentarios:
Publicar un comentario