miércoles, 11 de octubre de 2017

Supernatural. Decimosegunda temporada

Nueva pareja de showrunners para esta vieja serie que seguro sigue batiendo récords de permanencia en antena –y que tiene cuerda para rato, porque ha sido renovada una vez más-.

Sin grandes cambios en el engranaje principal de la serie, las dos grandes tramas que se han ido desarrollando a lo largo de estos 23 nuevos episodios tienen en su centro dos viejas ideas conocidas de sobra por el público pero que en esta ocasión han sido hábilmente renovadas.

Por un lado, el enfrentamiento divino entre la Oscuridad y el mismísimo Dios se saldó con una paz duradera y la concesión del mayor deseo en la vida de Dean Winchester: su madre, que tras más de tres décadas desaparecida vuelve a la vida –hay que recordar que hace ya tiempo se estableció que Mary Winchester era la conexión entre su marido, que acabó pasando el testigo a sus hijos al ser esta asesinada por el demonio de los ojos amarillos, y la tradición de los Cazadores-. Y por el otro la aparición de unos violentos agentes pertenecientes a la división británica de los Hombres de Letras, que cansados del desastre que organizan los hermanos Winchester –y que ocasionalmente suele poner el destino de la humanidad en la balanza-, se trasladan a suelo norteamericano para hacerse con el control de los Cazadores.


Esto nos trae una nueva perspectiva a la ya de por sí disfuncional familia Winchester, no solo por lo que trae consigo el recuperar a su madre, sino por lo que a ella le cuesta hacerse a la idea de su nueva vida, convirtiéndose en un personaje que irá entrando y saliendo caprichosamente de la vida de sus hijos. Del mismo modo, los Hombres de Letras han topado con una organización de Cazadores que brilla por su anarquía y su improvisación, que son desconfiados por naturaleza y que no están dispuestos a recibir apoyo –ni mucho menos órdenes- de quien no conocen, por muy seguro que hayan mantenido el viejo continente.


Y como suele ser habitual, estas dos tramas van desarrollándose sin perder el sentido del humor ni las constantes referencias a la cultura popular más actual, destacando cada pocos capítulos historias como la que enfrenta a los hermanos a una médium muy poderosa que vive aislada en su propia casa bajo el yugo de una madre ultra religiosa –a lo Misery-; un nuevo enfrentamiento con la sociedad Thule, los renegados nazis que esta vez consiguen traer de vuelta –literalmente- a Adolf Hitler; el entierro de Asa Fox, un Cazador que se inició en la profesión precisamente porque su vida fue salvada por una joven Mary; cuando los hermanos son hechos prisioneros por el Servicio Secreto y sometidos a tortura o cuando Dean es maldecido por una bruja y comienza a perder paulatinamente todos sus recuerdos. Sin dejar de mencionar el episodio donde se introducen a los Príncipes del Infierno y que está narrado siguiendo la estructura de Reservoir Dogs.


Hay una subtrama que también va desarrollándose poco a poco –y que tiene su punto álgido con la entrada del Presidente de los Estados Unidos- con Castiel, Crowley y Rowena asistiendo a los hermanos en la búsqueda de Lucifer, que ha quedado suelto en la Tierra con el único propósito de sembrar el terror y el caos. Ah sí y de procrear.

Supernatural ha llegado a un momento en el que cuesta mucho encontrar amenazas que resulten creíbles, ya que a estas alturas los hermanos han conseguido salir de situaciones realmente peligrosas y devastadoras. Con la introducción de los Hombres de Letras cambia un poco la tónica, ya que hasta ahora nunca se han enfrentado a una organización humana –aunque en la serie hay muchas muertes, son pocas las ocasiones donde los Cazadores ejecutan a seres humanos-.


Si a esto añadimos la subtrama del hijo de Lucifer en la Tierra y la pequeña muestra de ese universo paralelo donde los Winchester nunca existieron para evitar el apocalipsis, son varias las incógnitas que quedan pendientes para la temporada que viene y con un pequeño detalle que seguro pondrá las cosas mucho más difíciles para los hermanos: por primera vez en mucho tiempo, van a estar solos, ya que han visto morir o desaparecer a sus aliados más importantes.

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