Nueva pareja de showrunners para esta vieja serie que seguro sigue batiendo récords
de permanencia en antena –y que tiene cuerda para rato, porque ha sido renovada
una vez más-.
Sin grandes cambios en el
engranaje principal de la serie, las dos grandes tramas que se han ido
desarrollando a lo largo de estos 23 nuevos episodios tienen en su centro dos
viejas ideas conocidas de sobra por el público pero que en esta ocasión han
sido hábilmente renovadas.
Por un lado, el enfrentamiento
divino entre la Oscuridad y el mismísimo Dios se saldó con una paz duradera y
la concesión del mayor deseo en la vida de Dean Winchester: su madre, que tras
más de tres décadas desaparecida vuelve a la vida –hay que recordar que hace ya
tiempo se estableció que Mary Winchester era la conexión entre su marido, que
acabó pasando el testigo a sus hijos al ser esta asesinada por el demonio de
los ojos amarillos, y la tradición de los Cazadores-. Y por el otro la
aparición de unos violentos agentes pertenecientes a la división británica de
los Hombres de Letras, que cansados del desastre que organizan los hermanos
Winchester –y que ocasionalmente suele poner el destino de la humanidad en la
balanza-, se trasladan a suelo norteamericano para hacerse con el control de
los Cazadores.
Esto nos trae una nueva
perspectiva a la ya de por sí disfuncional familia Winchester, no solo por lo
que trae consigo el recuperar a su madre, sino por lo que a ella le cuesta
hacerse a la idea de su nueva vida, convirtiéndose en un personaje que irá
entrando y saliendo caprichosamente de la vida de sus hijos. Del mismo modo,
los Hombres de Letras han topado con una organización de Cazadores que brilla
por su anarquía y su improvisación, que son desconfiados por naturaleza y que
no están dispuestos a recibir apoyo –ni mucho menos órdenes- de quien no
conocen, por muy seguro que hayan mantenido el viejo continente.
Y como suele ser habitual,
estas dos tramas van desarrollándose sin perder el sentido del humor ni las constantes
referencias a la cultura popular más actual, destacando cada pocos capítulos
historias como la que enfrenta a los hermanos a una médium muy poderosa que
vive aislada en su propia casa bajo el yugo de una madre ultra religiosa –a lo Misery-; un nuevo enfrentamiento con la
sociedad Thule, los renegados nazis que esta vez consiguen traer de vuelta
–literalmente- a Adolf Hitler; el entierro de Asa Fox, un Cazador que se inició
en la profesión precisamente porque su vida fue salvada por una joven Mary;
cuando los hermanos son hechos prisioneros por el Servicio Secreto y sometidos
a tortura o cuando Dean es maldecido por una bruja y comienza a perder
paulatinamente todos sus recuerdos. Sin dejar de mencionar el episodio donde se
introducen a los Príncipes del Infierno y que está narrado siguiendo la
estructura de Reservoir Dogs.
Hay una subtrama que también
va desarrollándose poco a poco –y que tiene su punto álgido con la entrada del
Presidente de los Estados Unidos- con Castiel, Crowley y Rowena asistiendo a
los hermanos en la búsqueda de Lucifer, que ha quedado suelto en la Tierra con
el único propósito de sembrar el terror y el caos. Ah sí y de procrear.
Supernatural ha llegado a un momento en el que cuesta mucho
encontrar amenazas que resulten creíbles, ya que a estas alturas los hermanos
han conseguido salir de situaciones realmente peligrosas y devastadoras. Con la
introducción de los Hombres de Letras cambia un poco la tónica, ya que hasta
ahora nunca se han enfrentado a una organización humana –aunque en la serie hay
muchas muertes, son pocas las ocasiones donde los Cazadores ejecutan a seres
humanos-.
Si a esto añadimos la subtrama
del hijo de Lucifer en la Tierra y la pequeña muestra de ese universo paralelo
donde los Winchester nunca existieron para evitar el apocalipsis, son varias
las incógnitas que quedan pendientes para la temporada que viene y con un
pequeño detalle que seguro pondrá las cosas mucho más difíciles para los
hermanos: por primera vez en mucho tiempo, van a estar solos, ya que han visto
morir o desaparecer a sus aliados más importantes.





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