Demasiados problemas en torno a una producción que
no va a resolver, ni de lejos, el lío que tiene ahora mismo Warner a la hora de crear un universo de
ficción propio y coherente en la gran pantalla. Puede que la película les
funcione bien en taquilla, no lo sé, pero lo que sí tengo claro es que la
crítica la va a destrozar. Y es que hay muy poco salvable en una película que
arrastra muchísimos problemas importantes, el primero de ellos en su mismo
corazón, ya que sencillamente no saben qué hacer con esta franquicia ni con
estos personajes.
La inclusión de los
chascarrillos, diálogos y situaciones ligeras que buscan acercarla a las
películas de Marvel –y a su imparable
éxito- no hacen más que desvirtuar un estilo y una forma de acercarse al
superhéroe que era su marca de fábrica y en la que sencillamente ya no cree
nadie, ni siquiera su máximo impulsor, un Zack Snyder completamente agotado que
no es capaz de ofrecer si apenas un par de secuencias o imágenes interesantes
en las dos horas de metraje. La reducción de minutos sienta bien porque no da
tiempo a aburrirse en ningún momento, pero a cambio da la sensación de que
media historia se ha quedado en la sala de montaje. Hay momentos en los que uno
no entiende los cortes y las transiciones e incluso hay un buen puñado de
escenas y diálogos que vimos en los numerosos tráileres que no aparecen. No es
buena señal cuando estás en una sala de cine y sin que se hayan encendido las
luces ya estás suspirando por una versión extendida del director.
Pero si hay algo que sigo sin
entender es como son capaces de dar salida a una historia tan mal contada. El
guion hace aguas por todos lados y el hecho de que no sepamos nada de varios de
los protagonistas –cuáles son sus poderes, motivaciones, etc.- o de que sus
caracterizaciones tengan poco o nada que ver con los tebeos queda en un segundo
lugar cuando te encuentras con una trama central directamente fusilada sin ningún
rubor de películas como La Comunidad del
Anillo o Los Vengadores y La Era de Ultrón. Y con soluciones tan estúpidas como el hecho de
que las Amazonas intenten salvar su Caja Madre huyendo a caballo… en una isla.
Lo de Superman sería digno de
un análisis por sí solo, pero al menos hay que reconocer que la vuelta del
héroe en la cúspide de su poder da pie a varias de las mejores escenas, al
menos en lo visual, de toda la película, junto a alguna intervención en
solitario de Wonder Woman.
De verdad que no alcanzo a
entender, con el enorme potencial que tienen todos y cada uno de estos
personajes, que en Warner/DC Comics
no haya nadie capaz de idear una forma de mostrarlos en pantalla de una forma
digna. Si es que incluso los 300 millones que se han gastado en uno de los
mayores presupuestos del género brillan por su austeridad. El villano necesita
de varias apariciones para que deje de parecernos ridículo, no en su concepción
–viejo mal de las pelis de superhéroes- sino en su apariencia CGI. Por no
hablar de que a veces el rostro de Superman queda un tanto extraño en varios
planos.
Quién nos iba a decir que con
cada nueva película Zack Snyder iba a hacerlo peor. Que otras vendrían que
harían buena El hombre de acero. Que un
personaje como Batman, que se vende solo, causaría tanta indiferencia. Y que el
futuro de DC en la gran pantalla se
reduce a parecerse cada vez más a Marvel.
Es para no creérselo.




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