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| El Sindicado del crimen de Amerika, por Frank Quitely |
El Multiverso es un concepto
que se encuentra en el mismo corazón del cosmos de ficción que conforman los
personajes de DC Comics. Autores como
Grant Morrison o Mark Waid son los máximos responsables de la concepción
moderna del mismo a raíz del punto y aparte que supuso Crisis en Tierras Infinitas, que de un carpetazo acabó con años y
años de abusos del concepto, que había llegado a tal extremo que resultaba
incómodo tanto para los lectores a la hora de introducirse en nuevas aventuras
como para los autores que tenían que crearlas.
Pero a principios de la década
de los sesenta, en plena Edad de Plata de los cómics, todo estaba todavía por
hacer. Gardner Fox, veterano guionista que ya había trabajado con el Flash de
la Edad de Oro –también tiene en su haber la idea del batarang, famosa arma
arrojadiza sin la que Batman hoy en día no sería el mismo- planteó una historia
donde Barry Allen vibraba a tal supervelocidad que acababa traspasando los
muros de su propia realidad, adentrándose en otra tierra de increíbles
semejanzas pero con otras diferencias igual de importantes. Donde se supone que
estaba Central City ahora se encontraba Keystone City y en un giro
impresionante del guionista, aquellos personajes que en la realidad de Flash no
eran sino personajes de cómic, ahora eran reales. “El Flash de dos mundos” no es solo uno de los tebeos más míticos de
toda la historia de DC Comics, sino
que permitió ver juntos por primera vez a Barry Allen y Jay Garrick codo con
codo luchando por la justicia, hecho que luego fue repitiéndose con una
cadencia casi anual y que al final acabó por liar la continuidad de tal manera
que se imponía un reseteo argumental. Con Carmine Infantino a los lápices y Joe
Giella a las tintas, el #Flash 123 USA
se publicó en septiembre de 1961 y ya nada fue como antes.
Dicho tebeo se recopila en
este volumen de la Colección Novelas
Gráficas realizada a cuatro manos entre ECC
y Salvat, junto a Tierra 2, un número especial publicado
en septiembre de 2000 cuando el guionista Grant Morrison era el máximo
responsable de la serie regular protagonizada por la Liga de la Justicia –por
lo que tenemos en su alineación a los pesos pesados de la editorial: Superman,
Batman, Wonder Woman, el Detective Marciano, Flash y Green Lantern-. Repleta de
la imaginación que caracterizan a los guiones del escocés en su etapa en JLA, la trama principal introduce una
tierra paralela en la que el mal siempre triunfa, gobernada por el Sindicato
del Crimen de Amerika, unos dobles malvados de la propia Liga de la Justicia.
Morrison juega muy bien con las expectativas del lector, ya que en todo momento
se espera un enfrentamiento entre ambos superequipos, si bien la resolución
final resulta del todo original e inesperada. Además se las ingenia para ir
dejando aquí y allí alguna que otra idea en torno a la caracterización de los
villanos que no solo resultan brillantes, sino que se encuentran en el límite
de lo que suele permitirse en el conservador cómic de superhéroes.
Como compañero de aventuras
tiene a su lado a su buen amigo Frank Quitely, un dibujante de una calidad
fuera de toda duda que pese al diseño feísta de sus figuras humanas, ha logrado
hacerse con un estilo aplaudido y fácil de reconocer, con una narrativa muy
cuidada y unas páginas repletas de detalle. Junto con Morrison forma una de
esas parejas envidiables del cómic moderno de superhéroes, con obras como Flex Mentallo, We3, los Nuevos X-Men,
donde dibujó los números más interesantes de la polémica etapa o la que es su
mejor obra hasta la fecha, All Star Superman.
Tierra 2 es una estupenda y atípica historia de la JLA, con un
nivel gráfico enorme y que tiene en su centro uno de los conceptos a los que
Morrison más ha prestado atención en su carrera de guionista: el multiverso,
las tierras paralelas o las realidades alternativas. Además el tomo se
complementa con unas pocas páginas con bocetos por parte de Quitely, algo
siempre interesante en cualquier recopilación en tapa dura.




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