miércoles, 22 de noviembre de 2017

La JLA de Mark Waid & Bryan Hitch

Torre de Babel
Grant Morrison relanzó a la Liga de la Justicia bajo un nuevo punto de vista en el que los héroes más importantes de la editorial formarían su núcleo más estable: Batman, Superman, Wonder Woman, Aquaman, el Detective Marciano, Green Lantern y Flash permanecerían a lo largo de toda la colección mientras el resto de miembros iban cambiando a su alrededor según los diferentes retos a los que tenían que enfrentarse. El guionista escocés logró dejar huella en su paso por la colección –estuvo presente hasta el #41 USA- al plantear una serie de aventuras a cada cual más grande, logrando poner en duda la supervivencia del grupo y haciéndolo de modo coherente con los personajes y el universo de ficción en el que se desenvuelven. Junto al JLA: Tierra 2, Morrison realizó una de las mejores etapas de toda la historia del equipo por antonomasia de DC Comics y cuando anunció su marcha no fue fácil encontrarle un sustituto.

Mark Waid parecía la elección obvia. Como guionista de Flash había sabido hacerse un hueco en el corazón del aficionado y además había sido el encargado de presentar al gran público la nueva alineación de la Liga algunos meses antes de que Morrison lanzara la serie regular del supergrupo (en la miniserie JLA: pesadilla de verano). Y por si todo esto no fuera suficiente, Waid se convirtió en uno de los profesionales más importantes de la década de los noventa con su obra Kingdom Come, junto a Alex Ross, uno de los mejores tebeos del Universo DC en toda su historia. Parecía que su llegada al título estrella de la JLA era bien merecido y por una vez las expectativas se cumplieron de la mejor manera –además había sustituido a Morrison en contadas ocasiones durante su estancia, con resultados muy buenos-.


Waid llega a la colección en el #JLA 43 USA (en julio del año 2000), el primer capítulo de una saga en cuatro partes que no solo se encuentra entre lo mejor que se ha escrito de la Liga de la Justicia, sino que es además una de las mejores historias sobre el Caballero Oscuro que se pueden leer en su ya larga trayectoria. Torre de Babel, como se la conoció desde entonces, narra un nuevo intento de Ra’s Al Ghul de acabar con parte de la población de la Tierra, para así asegurar la supervivencia del planeta. La diferencia con el resto de planes anteriores del terrorista asiático es que, por una vez, tiene todas las de ganar, ya que logra eliminar uno a uno a todos los miembros de la Liga. Y por mucho que cueste creerlo, lo ha conseguido gracias a Batman. Howard Porter, dibujante que comenzara junto a Morrison desde el primer número de la colección, continúa aquí encargado de los lápices en la que es su despedida de la serie regular, tras la que acabaría en la colección de Flash bajo la batuta de Geoff Johns –ambos mantendrían el buen hacer de Waid-. Tras tantos meses su evolución ha sido importante y ha ido mejorando número a número, siendo espectacular y al mismo tiempo limando alguno de los defectos que arrastraba en las poses algo forzadas de sus figuras o los rostros crispados de sus protagonistas.
 
Escalera al cielo
Pero la marcha de Porter trae consigo una buena noticia: la llegada del artista británico Bryan Hitch, a todas luces superior a su predecesor. Hitch pertenece a esa escuela de autores deudores del estilo de estrellas como John Byrne, Alan Davis o Carlos Pacheco –de hecho, sus primeros tebeos son calcos del estilo de Alan Davis, prácticamente idénticos- y comenzó a destacar en el universo Wildstorm, junto al también británico Warren Ellis. También allí comenzó una interesante colaboración con el entintador Paul Neary que se mantuvo durante muchos años. Tras alcanzar el éxito se convirtió en el dibujante regular de la JLA, en la que estuvo cerca de un año y tras la que marchó a Marvel donde, junto al guionista Mark Millar, revolucionó la compañía con su nueva versión de los Vengadores –los Ultimates que tanto han marcado las adaptaciones a la gran pantalla-, donde destacaba una evolución artística hacia el máximo detalle y las secuencias de mayor espectacularidad que se habían visto en mucho tiempo en las páginas de un tebeo. Tras otros trabajos con Millar, como una breve pero intensa etapa en Los 4 fantásticos, probó suerte en solitario como autor completo y de hecho en la actualidad se encuentra trabajando como guionista y dibujante ocasional de uno de los títulos de la Liga de la Justicia –mientras que Mark Waid, por su lado, se encuentra al timón de varias de las series regulares más importantes de Marvel-.


Pero en estos tebeos a Hitch todavía le queda mucho que avanzar en su dibujo. Todavía recuerda a Davis en muchos momentos, aunque ya es capaz de deleitar al lector con composiciones e ilustraciones a toda página impresionantes. Waid, por su lado, no renuncia a meter en sus tebeos una enorme cantidad de información en forma de cuadro de texto y de diálogo, tal y como hacía Morrison. De hecho resulta sorprendente como el nuevo guionista es capaz de mantener el nivel de interés de una serie en la que sus protagonistas ya se han enfrentado al final de todo lo que existe en varias ocasiones, logrando salir airosos de todas ellas. De hecho, una manera inmejorable de tomar contacto con la etapa de Waid y Hitch no es sino el especial Escalera al cielo.

Si Morrison y Quitely tenían Tierra 2, la pareja Waid-Hitch tiene en este especial una de sus mejores colaboraciones. Publicado en un formato de mayor tamaño, son 80 páginas de emoción asegurada cuando la Tierra es secuestrada por un ente alienígena de escala superior a la de nuestros héroes y donde Waid aprovecha para jugar con conceptos tan complicados como la divinidad, la espiritualidad o la actividad religiosa, por no hablar de un profundo tono optimista –completan la alineación de la Liga Plastic Man, Steel y el Átomo, aunque solo el primero formaría parte de ella en toda esta etapa -.


Para su segunda saga en la colección Waid opta por una nueva trama literaria, haciendo que la magia y el folklore sitien la isla de Manhattan y pongan de nuevo a la Liga en un apuro. Se trata además de un momento complicado para ellos, ya que la traición de Batman no solo les ha dejado sin uno de sus miembros más importantes, sino que ha sembrado la semilla de la discordia entre ellos –subtrama en la que el guionista irá profundizando poco a poco y número tras número-. Por parte de Hitch, necesita de vez en cuando la ayuda de otros artistas. A veces los editores logran camuflar estas asistencias dentro de la saga argumental, pero otras veces el dibujante titular sencillamente no llega a cumplir las fechas de entrega y hay que tirar de páginas sueltas realizadas por otros. La #JLA 50 USA, por ejemplo, es un especial con un buen número de dibujantes en su interior que da inicio a una nueva saga donde los héroes deberán enfrentarse al Doctor Destino, a sus propios dobles o a una entidad extradimensional capaz de hacer realidad cualquier deseo.

El último número en la colección de Waid es el #60 USA, un especial navideño en clave de humor protagonizado por Plastic Man. Un breve descanso tras la intensidad de su última saga, con la conquista del planeta por parte del primer enemigo que Morrison introdujo en la colección: los Marcianos Blancos –y que contiene una de las escenas más delirantes en torno a Superman que recuerdo, cuando Lois decide desnudar a Clark (y luego desnudarse ella misma) en frente de toda la redacción del Planet-.


La etapa de Mark Waid al frente de la Liga de la Justicia es breve pero intensa. Es capaz de mantener el nivel tras la marcha de un Grant Morrison que dio lo mejor de sí mismo en esta colección grupal y además cuenta con el aliciente de Bryan Hitch a los lápices en buena parte de sus números, uno de los mejores dibujantes del panorama actual que en aquellos años ya daba muestras de en qué se convertiría. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario