Desde Vengadores: La Era de Ultrón (2015) que no sabíamos nada del Dios
del Trueno ni del Coloso Esmeralda y ha sido todo un acierto mantenerlos
apartados para juntarlos en una nueva aventura que aúna muy bien en su guion
–obra de Eric Pearson y los habituales Craig Kyle y Christopher Yost- la
traslación de varias de sus aventuras más conocidas -como Planet Hulk o la etapa de Walter Simonson en El poderoso Thor-, junto con el Universo Cinemático de Marvel, de forma
que hay referencias suficientes a las anteriores apariciones de ambos héroes
–algunas de ellas presentadas de forma brillante, como el teatrillo que nos
narra lo acontecido en El Mundo Oscuro
y donde más de uno se sorprenderá con los cameos de Matt Damon, Sam Neill o uno
de los hermanos de Chris Hemsworth-. Lo mismo se puede decir de la aparición
del Doctor Extraño, algo que ya se
adelantaba en la escena post créditos de su película.
Aunque si hay que destacar
esta historia por algo es por el cambio de estilo introducido por el
neozelandés Taika Waititi con respecto a cómo iban desarrollándose las
aventuras en solitario del Dios del Trueno, sin duda la saga más floja de todo Marvel. Waititi apuesta por un Dios del
Trueno mucho más charlatán y aventurero y por el sentido del humor por encima
de todo lo demás, sacándole mucho partido a un estilo de dirección basado en la
improvisación –no en vano ha conseguido la mejor interpretación del
protagonista, un Chris Hemsworth que nunca había lucido tan carismático-. Su
relación con el Hulk de Mark Ruffalo –también mucho más hablador de lo que
estábamos acostumbrados- o con su hermanastro Loki está muy conseguida y la
película resulta entretenida y divertida, sin renunciar a unos pocos momentos
de épica, sobre todo cuando suena Ledd Zeppelin –si Iron Man tenía a AC/DC ya
era hora de que Thor disfrutara de una canción ligada a su personaje y sobre
todo de que la banda sonora de una película Marvel
sorprendiera más allá de la selección de canciones conocidas-.
Merece la pena destacar la
incorporación de dos nuevas mujeres al extenso reparto del Universo Marvel, ambas fuertes y luchadoras por sí solas sin
necesidad de que ningún personaje masculino las apoye o lidere: la Valquiria de
Tessa Thompson –a la que conocimos en Creed-
y la Diosa de la Muerte interpretada por Cate Blanchett (Benjamin Button, Robin Hood, El Hobbit), una actriz que ha demostrado
un muy bien ojo para compaginar papeles más serios y dramáticos con los
necesarios blockbusters. Completan el
reparto otros rostros de sobra conocidos en papeles secundarios como los de
Jeff Goldblum, Karl Urban (Star Trek,
RED, Almost Human) o la mejor participación en toda la saga del Heimdall de
Idris Elba.
Al Universo Marvel le ha sentado bien la incorporación de una serie de
directores de marcada personalidad que han sabido llevarse a su terreno una
serie de producciones que no gozan precisamente de libertad creativa. Sin
embargo la llegada de Shane Black en plena Fase III en Iron Man 3 fue seguida por la de James Gunn en Guardianes de la
Galaxia (Vol. 1 y Vol. 2), sin la que esta Ragnarok no hubiese sido posible.
Waititi ha rodado la mejor versión en cines del Dios del Trueno, por encima
incluso de Joss Whedon, con una historia que no teme en ningún momento reírse
de sí misma y mezclar géneros tan diferentes como la ciencia-ficción de naves
espaciales y la mitología nórdica.
Además tengo que reconocer que
ha habido una serie de escenas que me han sorprendido muchísimo por tratarse
precisamente de una película de Disney,
ya que son muchas las muertes que ocurren en pantalla, incluidas las de
personajes fundamentales de entregas anteriores –también he echado de menos a
Lady Sif-.
Sin duda la mejor aparición
del Dios del Trueno hasta la fecha, en una película sin complejos, entretenida
y divertida. Tiene sus fallos, sobre todo en su guion, que a veces se hace algo
previsible, pero queda sepultado por el sentido del espectáculo.





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