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| Los 4 Fantásticos de Steve McNiven |
Cuando estos números vieron la luz en la primavera de 2004, la colección regular de Los 4 Fantásticos vivía uno de sus mejores momentos en años. Liderada por Mark Waid y Mike Wieringo, la aceptación por parte del público era tal que poco más o menos que montaron en cólera cuando Marvel anunció un nuevo equipo creativo que se encargaría de las aventuras de la Primera Familia. Pero quién sabe si debido a una confusión o a uno de esos misterios editoriales que nunca acaban de aclararse, el caso es que La Casa de las Ideas mantuvo a la pareja Waid-Wieringo a cargo de la primera colección del Universo Marvel mientras una nueva se lanzaba dentro del sello Marvel Knights, titulada, valga la redundancia, Marvel Knights: 4 –seguro que mucho tuvo que ver la llegada de Joe Quesada a la silla de Editor Jefe, en sustitución de Bill Jemas-.
Lo más curioso del nuevo equipo creativo fue sin duda su inexperiencia, aunque una vez leídos los siete números en los que colaboraron guionista y dibujante no lo parezca, ni mucho menos. Aguirre-Sacasa era un dramaturgo que hizo aquí su debut en el mundo del cómic y que tras unos años produciendo guiones para Marvel dio el salto a la televisión, mucho más lucrativa desde un punto de vista monetario. Por otro lado, el canadiense Steve McNiven había desarrollado el grueso de su carrera en el mundo de la enseñanza. Habiendo estudiado Bellas Artes, apenas había tocado el dibujo, centrándose en la escultura y otros proyectos más tridimensionales. Al tomar contacto con aficionados al cómic, acabó montando un portfolio que enseñó en la Comic-Con de San Diego, donde fue fichado por Crossgen, lo que da una buena idea de su nivel en el tablero de dibujo.
Aunque abandonó Crossgen apenas unos meses antes de su quiebra, le dio tiempo a hacerse una idea del proceso creativo que rodea a la creación de un cómic, lo que sin duda le benefició a la hora de fichar por Marvel, encargándose nada más llegar de una serie regular, algo muy poco habitual.
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| Portada a cargo de Steve McNiven para el quinto número de Marvel Knights: 4 |
El caso es que guionista y dibujante plantean un tono muy alejado del habitual dentro de la propia editorial, pero al mismo tiempo respetuoso con su esencia. El leit-motiv de la serie es acercarse a Los 4 Fantásticos desde la cotidianidad y enfrentarlos a una serie de retos más mundanos –en todo este tomo no aparece ni un solo villano clásico del grupo y la tan necesaria acción que se asocia de inmediato con el cómic de superhéroes está dosificada con cuentagotas-.
Todo arranca con el descubrimiento, por parte del contable de Reed Richards, de que la mayoría de sus ahorros han sido robados, lo que unido a una época en la que el ayuntamiento de Nueva York ha endurecido sus políticas de tolerancia con los héroes, obliga a la Primera Familia no solo a buscar trabajo, sino a abandonar las comodidades del Edificio Baxter, su hogar desde que hicieran su aparición en el Universo Marvel. La enseñanza, el mundo de la construcción o la informática son algunos de los campos en los que los distinguidos miembros de esta familia única se verán obligados a probar suerte, mientras el guionista explora sus diferentes reacciones y la manera que tienen de enfrentarse a ello, tanto de forma individual como en familia.
Ayuda y mucho contar para un planteamiento como este con un dibujante de la talla de Steve McNiven, cuya brillante carrera no haría más que crecer: tras abandonar la colección en su séptimo número y trabajar en un par de fill-ins en el Universo Ultimate, colaboraría con Brian Michael Bendis en los recién fundados Nuevos Vengadores, lo que le daría la oportunidad de encargarse de Civil War, el evento más importante de la época que tuvo lugar en Marvel y el que todavía hoy está considerado como uno de los mejores de la larga historia editorial de La Casa de las Ideas.
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| Página de Steve McNiven |
El dibujo de McNiven es elegante, moderno, sin renunciar al detalle. Todavía tiene trabajo por delante a la hora de plantear su narrativa, pero ya es capaz de plasmar alguna que otra imagen de una enorme fuerza. Tanto su forma de dibujar las llamas de la Antorcha Humana, como la piel de la Cosa, llaman la atención, aunque será su Mujer Invisible la que recoja buena parte de los elogios de estos primeros números. Pocas veces Susan ha lucido tan bien en las páginas de un cómic, algo que viene reforzado por el guion: en detrimento de su marido, Susan Richards Storm se convierte en estas páginas en la auténtica líder del equipo, en su corazón y en su esencia.
Tanto las tintas de Mark Morales como el color de Morry Hollowell se complementan a la perfección e incluso hay un momento en el segundo arco argumental, cuando la acción se desarrolla de noche, que la sangría de la página muda su tradicional color blanco a uno negro.
En dicho arco, de tan solo tres números, se mantiene el tono costumbrista, con los Richards, acompañados de Ben y de varios amigos de su hijo Franklin, liderando una acampada en los inmensos bosques de los Pine Barrens, en Nueva Jersey. Un ambiente alejado de toda civilización ideal para perderse a bordo de una destartalada furgoneta o contar historias de miedo en la oscuridad a la luz de una fogata mientras una subtrama clásica de la ciencia-ficción se desarrolla entre bambalinas.
También merece la pena destacar un número protagonizado casi en solitario por Mr. Fantástico en donde tiene que ir a trabajar como otro hombre cualquiera: levantándose temprano, cogiendo el metro, recordando viejas historias de su abuelo, veterano de la II Guerra Mundial y, cómo no, haciendo todo lo posible por salvar una vida.
En general, el tono de la serie es diferente a lo que se espera y ahí radica su atractivo. Una aproximación más intimista, repleta de ternura, fantásticamente dibujada, pese a la poca experiencia de guionista y dibujante, sin trato previo con el particular mundo de los superhéroes, más allá de su afición al género como lectores.
La edición de Panini en tapa dura en su colección Marvel Must-Have recoge unos pocos
artículos para situar a la obra en su contexto, así como una cronología y una
página con varios ejemplos del proceso creativo de lápiz, entintado y
coloreado. Las portadas al principio de cada número, como debe ser –y en las
que McNiven demuestra sentirse muy a gusto- y la información sobre los siete
números recopilados, correspondientes a las primeras siete entregas de la serie
americana Marvel Knights: 4.





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