domingo, 21 de diciembre de 2025

El bosque de los cuatro vientos, de María Oruña


 Aunque es originaria de Vigo, María Oruña siempre ha tenido una estrecha relación con Cantabria, lo que le ha permitido convertirse en una escritora de éxito gracias a su serie policíaca de Los libros del Puerto Escondido, de los que ya ha publicado seis entregas en apenas ocho años. 

Pero tras la salida al mercado de Donde fuimos invencibles en 2018, tercer capítulo de la saga, decidió tomarse un descanso de sus Guardias Civiles protagonistas y explorar otro tipo de historias, aunque conservó algunos elementos comunes a sus anteriores novelas, como su predilección por el género negro. 

Fue así como, de la mano de nuevo de Ediciones Destino, en 2020 apareció el libro que nos ocupa, El bosque de los cuatro vientos, para el que su autora regresó a su tierra natal, en concreto a Santo Estevo, en Orense, donde en la actualidad se encuentra un parador nacional que se asienta sobre lo que hasta el siglo XIX fue un importante monasterio benedictino, el de San Esteban. Allí es donde aparece un cadáver vestido de monje, lo que hace que se persone en el lugar la Guardia Civil. Pero lo que a todas luces parece un simple ataque al corazón de una persona que por su apariencia no induce a pensar que se cuidara demasiado, adquiere una serie de tintes diferentes cuando la pareja de investigadores se topa con Jon Bécquer, un antropólogo que se encuentra en el lugar de vacaciones y que cree que puede tener algo que ver en lo que está seguro que ha sido un asesinato. 

Lo que cuenta Jon Bécquer, auténtico protagonista de la novela, tanto a la Guardia Civil como a los lectores, es una historia también de investigación, ya que por su profesión se dedica a buscar y autentificar diferentes obras de arte desaparecidas, al más puro estilo Indiana Jones, pero sin el componente fantasioso y aventurero del personaje interpretado por Harrison Ford. Aunque se encuentra descansando unos días en el parador, aprovecha el tiempo libre para investigar una leyenda del lugar que tiene en su centro a nueve anillos pertenecientes a otros tantos obispos a los que se les otorgaba especiales poderes curativos y cuyo paradero no es que permanezca en las sombras, sino que ni siquiera se sabe a ciencia cierta si existieron o no. 

Oruña toma prestado otro recurso literario que ya había explorado en anteriores novelas, narrando en paralelo todo lo que ocurre en el tiempo presente con una trama que tiene lugar en el mismo escenario, a principios del siglo XIX, en un momento previo a las guerras carlistas en el que el clero, para el que trabaja el doctor Vallejo, no tiene claro su futuro tras una serie de años en los que han sufrido destierro. La hija del doctor, Marina, es uno de esos personajes femeninos adelantados a su tiempo, interesada más en estudiar ciencias y medicina que en casarse con alguien que la mantenga segura en el futuro. 

Dos historias que acabarán alcanzando puntos en común, formando un todo más grande donde tienen lugar romances y traiciones, actos de violencia e investigaciones de diversa índole. Con un gran trabajo de ambientación por parte de su autora, así como de documentación, llegando hasta tal punto que, debido a algunas suposiciones que Oruña hace en su novela de ficción, se han hallado restos reales en el monasterio por auténticos profesionales, cerrando un círculo bastante curioso en torno a una de las leyendas más importantes de la zona. 

Eso hace de El bosque de los cuatro vientos una hábil mezcla entre ficción y realidad, con personajes que se dejan querer -sobre Bécquer, el protagonista, sería una pena que no volviéramos a saber de él-, ambientada de forma realista y creíble y tremendamente entretenida, con un estilo típico que se ha hecho muy común en torno a este tipo de novela que mezcla el drama histórico con una trama actual en la que sobresale el género negro. Y que, además, tal y como ocurre con buena parte del resto de novelas de su autora, se desarrolla en un lugar geográfico que se puede visitar todavía hoy en día, lo que siempre da un punto de interés extra a la lectura de la novela.

Monasterio de Santo Estevo. Wikipedia


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