Supergirl es uno de esos personajes difíciles de escribir. Los editores no suelen tener claro qué hacer con ella y los aficionados lo tienen complicado para reconocer su verdadera esencia. Es, sin lugar a dudas, un personaje nacido a la sombra de su primo, Superman, lo que le dificulta tener una idiosincrasia propia. Además, su historia editorial ha sido siempre un desastre, con múltiples relanzamientos que, si bien la han mantenido de forma más o menos constante en las tiendas especializadas, tampoco le han permitido el espacio necesario para su desarrollo.
Tengo claro que Tom King era plenamente consciente de esto porque su aproximación a Kara Zor-El, sin ser rompedora, sí que es novedosa en cuanto al tratamiento del personaje. La habilidad del guionista, que solo ha permanecido en un par de series regulares en todos los años que lleva como escritor profesional, permite que la conozcamos en el momento en el que se cuenta la historia sin olvidar los hechos más importantes de su pasado que la han llevado hasta esa situación –incluida la, a veces, difícil relación con su primo, considerado como uno de los héroes más grandes del universo-. En realidad, Supergirl es un personaje idóneo para un guionista como King, que se mueve muy bien en proyectos autoconclusivos y que además no está especialmente interesado en una continuidad demasiado definida que pueda convertirse en un obstáculo para sus propias ideas.

Splash-page a cargo de Bilquis Evely para La mujer del mañana
Era normal que se llevara la historia a su terreno, más allá de la elección del formato. Para lo bueno y para lo malo, la miniserie, de ocho entregas, publicada entre finales de 2021 y principios de 2022, atesora en su interior muchos de los rasgos que King ha ido mostrando en sus proyectos previos, como cierta tendencia a la sobre explicación; o la introducción de algunas situaciones duras, con un tratamiento de la violencia que, si bien no es explícito, no esquiva la crueldad de lo que se cuenta.
Lo que sí he echado en falta es su narrativa clásica en la que utiliza la red de viñetas de nueve. La dibujante brasileña Bilquis Evely demuestra su personalidad a la hora de alejarse de este recurso, uno de los preferidos del guionista, y optar por su propio estilo, en el que sin duda es el punto más fuerte de este tebeo -junto con los colores de Matheus Lopes, que prefiere tonos cálidos que refuercen la idea de trama de ciencia-ficción al mismo tiempo que rebaja la intensidad del relato en sus momentos más duros-. Aun así, la relación entre guionista y dibujante ha sido de lo más fructífera: Woman of Tomorrow fue nominada al Eisner a Mejor Miniserie y en su siguiente trabajo juntos, esta vez dentro del paraguas de Dark Horse, Evely se llevó a casa el prestigioso galardón al mejor dibujo del año.

Escenas de lucha con Supergirl
Ya he comentado que King no es uno de esos guionistas que aproveche demasiado la continuidad de los personajes con los que trabaja, como prueban sus trabajos más extensos con Batman y Wonder Woman. Pero eso no quiere decir que no sea capaz de poner ideas más que interesantes encima de la mesa. Su Supergirl es una joven de veintiún años que, aunque es innegable que tiene un gran corazón, y que se esfuerza por hacer lo correcto y ayudar en todo momento a los necesitados, dista mucho de comportarse como su primo. Tan solo tenía catorce años cuando perdió todo aquello que conocía y amaba, lo que le ha dejado una huella imborrable. Kara Zor-el tiene un punto más rebelde y cínico que Superman; en el día de su cumpleaños elije un planeta lejano con un sol rojo para poder emborracharse; es más malhablada y no renuncia a la intimidación física ni a la violencia sin sentido cuando cree que tiene que hacerlo. Aunque vive con el trauma de haber sido una de las últimas supervivientes de la destrucción de Krypton, todavía conserva el suficiente control para no fundir con su mirada a su interlocutor o congelarlo cuando le habla cara a cara.
El planteamiento de la trama principal recuerda mucho a Valor de ley, el western de Charles Portis, mientras que su desarrollo lo hace al Estela Plateada de Dan Slott y MichaelAllred. Supergirl acepta la petición de una joven que busca venganza por el asesinato de su padre, por lo que, juntas, realizarán un viaje por el cosmos tras la pista del criminal. El punto de vista de la narración es el de la niña, que descubre el universo con nuevos ojos al mismo tiempo que comparte con el lector sus impresiones sobre su compañera. Este es, sin duda, el punto más discutido de todo el cómic, no por la idea en sí, que resulta interesante, sino por cómo la lleva a cabo King, a base de interminables cuadros de texto que llenan la página y que acaban cansando muchísimo, aburriendo, y haciendo la lectura farragosa en muchos momentos.

En esta obra Bilquis Evely utiliza muchas viñetas apasaidas en su narrativa
La extraña pareja, siempre pisándole los talones a su objetivo, va encontrándose con diversas dificultades a las que debe sobreponerse en cada número, en una serie de historias autoconclusivas de ciencia-ficción –por cierto, el regreso al género del guionista desde sus comienzos en el mundillo-. Esto hace de Supergirl un auténtico rara avis en el panorama actual, ya que es una de esas obras que se disfrutan mejor número a número, mes a mes, que leídas de seguido en su posterior edición en tomo.
El gran trabajo de Evely acaba de dar la puntilla a un tebeo que se ha convertido, en un corto espacio de tiempo, en una de las historias de Supergirl más interesantes de su larga trayectoria como personaje; y que ha recibido un inesperado impulso al convertirse en la piedra de toque sobre la que se ha construido la próxima película del personaje, ya dentro del universo DC de James Gunn –aunque parezca que no, Supergirl es un personaje hasta cierto punto popular, que ya ha tenido una película y serie propias y que ha aparecido como secundaria en otra gran superproducción en los últimos estertores del Snyderverso-.
La dibujante brasileña tiene detalle,
sabe rellenar las páginas para que los fondos parezcan trabajados y su
narrativa es la adecuada para el tono de la historia, que no deja de ser un
relato de un punto de vista externo al del protagonista. Aunque no hay mucha
acción superheroica, se las apaña para brillar con algunas composiciones e
ilustraciones a toda página y sus diseños para los mundos alienígenas que van
visitando las protagonistas, sin ser demasiado rompedores ni diferentes entre
sí, sí que tienen la suficiente calidad como para llamar la atención y
convertirse en la verdadera alma de este cómic.
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| Portada de una de las ediciones en tomo de La mujer del mañana |


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