The Pitt es una de las grandes series de la televisión norteamericana estrenadas en 2025 y todo un triunfo de la HBO: ganadora de tres importantes Premios Emmy -Mejor Drama, Actor Principal y Actriz Secundaria- y de dos Globos de Oro -a Mejor Drama y Mejor Actor Principal-. Renovada inmediatamente para una segunda -ya emitida- y tercera temporada que, además, se estrenan en años consecutivos, una práctica cada vez más en desuso entre las series de éxito de la cadena.
The Pitt es un drama médico que se desarrolla en un único escenario, la sala de urgencias de un hospital de Pittsburg. Y además lo hace en tiempo real a lo largo de un único turno de doce horas, de forma que cada episodio es una hora del mismo día. La primera consecuencia de esto es evidente: el ritmo es trepidante. No hay ni un solo descanso para el espectador, ya que The Pitt es una de esas series que se beben capítulo a capítulo. Además, cada temporada tiene quince entregas, un pequeño misterio a resolver si se pretende mantener la premisa anunciada.
Serie coral donde las haya, de numeroso reparto, recuerda en algunos momentos a producciones como El Ala Oeste de la Casa Blanca, con esa cámara en mano siguiendo continuamente a los personajes por el escenario, que no paran de hablar en ningún momento -el ficticio Pittsburg Trauma Medical Center es también un hospital universitario, por lo que los médicos están acompañados por estudiantes de diferentes edades, lo que les da la excusa perfecta para estar contando en voz alta lo que ocurre con los pacientes-.
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| Noah Wyle (Robbie) y Supriya Ganesh (Dra. Samira Mohan) en The Pitt |
The Pitt también recuerda, y no con poca fuerza, a otra serie mítica de médicos, Urgencias, que estuvo en antena durante quince años desde mediados de la década de los noventa. Algo que no es casualidad, ni mucho menos.
Noah Wyle, que interpreta al jefe del turno de día, el doctor Robby, es uno de los principales responsables de esta serie. Su implicación ha sido total como actor protagonista, productor ejecutivo y guionista y director ocasional. Y es que Wyle se dio a conocer precisamente interpretando a un médico en Urgencias, el doctor Carter, para luego liderar la saga de aventuras y fantasía de The Librarian y la producción de ciencia-ficción de Steven Spielberg Falling Skies. Tras la pandemia del COVID, Wyle se reunió con varios colegas de su etapa en Urgencias para traer de vuelta al personaje de Carter, pero no fueron capaces de llegar a un acuerdo con la viuda de Michael Crichton, creador original de la serie.
Aun así, le echaron cara y sacaron adelante el proyecto, con R. Scott Gemmill acreditado como creador y showrunner; o John Wells o Joe Sachs en calidad de productores ejecutivos junto a Wyle -por supuesto, pese a los cambios introducidos, precisamente para evitar futuros pleitos, fueron demandados por la viuda de Crichton. Y es que, en el fondo, y aunque no esté ni mucho menos reconocido por nadie, todo el mundo tiene claro que se encuentra ante una secuela no oficial de Urgencias-.
| En algunos momentos The Pitt puede ser una serie muy gráfica |
La primera temporada de The Pitt, nombre irónico con el que los médicos llaman a la sala de urgencias del hospital, es una estupenda radiografía, valga el juego de palabras, de las difíciles condiciones de trabajo con las que tienen que lidiar los profesionales sanitarios de los Estados Unidos, con continuos recortes de personal y de presupuesto. Así como la precariedad de los propios pacientes, muchos de ellos sin acceso a una cobertura médica que les permita hacer frente a las elevadas facturas de sus tratamientos. Por si todo esto no fuera ya de por sí interesante, con esa interacción tan bien construida entre tantísimos personajes, en el que tienen cabida el drama más devastador junto con el sentido del humor más absurdo -sin llegar a ser nunca una comedia, la realidad es que lo que va apareciendo por urgencias a veces es muy extraño-, la primera temporada de The Pitt utiliza dos elementos de la actualidad norteamericana para elevar más el nivel de su historia. Por un lado, está ambientada en la era post pandemia, con unos médicos todavía exhaustos, muchos de ellos con un claro síndrome de estrés postraumático que todavía no han conseguido superar. Por otro, el gran golpe de efecto de la temporada está relacionado con uno de esos tiroteos que se dan de vez en cuando entre sus ciudadanos y que acaban con un gran número de heridos, que tendrán que ser recibidos y tratados por los protagonistas.
Con una primera temporada tan redonda, la cuestión era más que clara. Con una premisa, además, tan marcada, ¿serían capaces los responsables de la serie de volver a contar una historia que la igualara en calidad? La respuesta llegó en enero de 2026, aunque la trama se ambientaba tan solo nueve meses tras lo último que habíamos visto. En esta ocasión, el turno de día debe hacer frente a un caluroso 4 de julio, festivo nacional, en un momento en el que el sistema informático del hospital sufre un ataque exterior que fuerza a apagar todos los soportes; y a los médicos a llevar las cosas a la antigua usanza, sin ordenadores ni tablets. En estos meses que han trascurrido ha habido cambios en el estatus de algunos personajes: los que antes eran estudiantes ahora ya son doctores de primer año, por lo que hay incorporaciones al staff en busca de conocimientos y experiencia, mientras que una nueva jefa del turno de día se prepara para sustituir a Robby durante los próximos meses, ya que es su último turno antes de cogerse un largo periodo sabático de varios meses -su estado psicológico no ha mejorado con el tiempo, sino todo lo contrario, con una depresión de caballo y totalmente agotado y quemado por su trabajo-.
En su segunda temporada The Pitt sigue manteniendo el ritmo y la tensión de su predecesora, pese a que el factor sorpresa ya no tiene cabida. Se las arregla para plantear otra situación “desesperada” que ponga a prueba, todavía más si cabe, las capacidades de los integrantes del equipo de urgencias. Y sigue reflejando con veracidad el estado actual de los Estados Unidos, con la presencia de ICE, por ejemplo, o los recortes de las subvenciones estatales destinadas a ayudar a los más necesitados, especialmente en temas médicos. También resulta continuista con su predecesora, de forma que los personajes van creciendo y desarrollándose, teniendo que lidiar muchos de ellos con temas todavía no resueltos que aparecieron en la primera tanda de episodios -como curiosidad, nunca vemos a los protagonistas fuera de su trabajo y todo lo que sabemos de su vida personal es porque se lo cuentan los unos a los otros mientras atienden a sus pacientes-.
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| Noah Wyle, Katherine LaNasa y Sapideh Moafi en la segunda temporada de The Pitt |
Desconozco si la temporada de premios será de nuevo tan generosa con la serie, por lo ya mencionado del factor sorpresa, que se ha perdido por el camino, pero el nivel de producción y, sobre todo, de actuación sí que se ha mantenido. Al mencionado Wyle, que ha cosechado la mayoría de los elogios, hay que sumar a la actriz Katherine LaNasa, que interpreta a la jefa de enfermeras del turno de día, un pilar fundamental e imprescindible para el buen funcionamiento tanto de las urgencias en la ficción como de la serie en la realidad. Y es que en The Pitt brillan con fuerza sus personajes, ya que es una historia que pone encima de la mesa temas como la presión psicológica a la que se ven expuestos determinados trabajadores; el ambiente de crisis económica permanente en el que parecen haberse instalado, desde hace tiempo, muchos países occidentales; o aspectos laborales que se mueven en una fina línea que roza la toxicidad en muchas ocasiones -la evolución de Robby en la segunda temporada es un gran ejemplo de ello: siendo como es un jefe empático y admirado por todos, no puede evitar caer en el abismo del abuso no solo de vez en cuando, sino cada vez más con una mayor frecuencia-.
Es un rasgo que The Pitt comparte con la primera y estupenda temporada de The Bear, otra serie que era capaz de trasmitir al espectador esa presión malsana que se vive en el trabajo. En este caso, la cocina de un restaurante de bocadillos de carne en Chicago -también es cierto que, en su segunda temporada, The Pitt mejora, y en mucho, a la serie protagonizada por Jeremy Allen White-.
Otra característica importante de The Pitt es su apuesta por la veracidad. Tanto a la hora de mostrar el ritmo, la presión y las condiciones laborales, como cuando aparecen en pantalla los casos médicos a los que tienen que hacer frente los protagonistas. En este sentido, The Pitt no es una serie para estómagos sensibles porque, aunque no se regodea en ello, sí que es muy gráfica.
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| Por desgracia ICE también hace acto de presencia en la segunda temporada de The Pitt |
The Pitt supone la vuelta de un tipo de serie más clásica, tal y como se hacían hace algunos años. Comparte algunos rasgos con la forma en la que se emitían antes las series más importantes: es un drama médico, un género muy explotado en la televisión norteamericana; se ha estrenado a razón de un capítulo cada semana y su segunda temporada apareció con tan solo un año de diferencia, como era tradición -según los anuncios hasta el momento, parece ser que a la tercera le ocurrirá lo mismo-. A veces pasan tantas cosas en un único episodio que incluso parece que se trata de un procedimental, cuando eso es del todo falso, porque la apuesta por una historia-río es total -dada su narrativa en tiempo real, también es fácil acordarse de producciones clásicas como 24-.
El
gran reto de la serie sin duda va a ser mantener su premisa al mismo tiempo que
el interés del espectador. Porque, ¿cuántas más cosas excepcionales pueden
ocurrir durante un turno de día de la sala de urgencias de un hospital
norteamericano? La segunda temporada mantiene el nivel, pero no supera a su
predecesora, por lo que los guionistas no lo tendrán nada fácil para lograr
sorprender al espectador una tercera vez.




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