lunes, 10 de agosto de 2026

Jack Reacher IV: el visitante, de Lee Child

 

Reacher se encuentra más asentado que nunca en años. Su relación con Jodie prosigue viento en popa y se ha instalado en una casita heredada a la espera de un ascenso en el trabajo de su novia que le lleve a dar el siguiente paso. Al menos, si el FBI no acaba antes con su futuro, ya que lo detiene como sospechoso del asesinato de dos mujeres de su pasado. 

El punto de partida de esta novela, publicada en 2000 y editada en Estados Unidos con un nombre diferente -Running Blind, porque los editores pensaron que su título original parecía algo más propio de un libro de ciencia-ficción-, es prácticamente el mismo que el de Zona peligrosa (1997), el debut literario del personaje donde era detenido por la policía local al aparecer el cadáver de un desconocido en las inmediaciones, coincidiendo con el momento justo en el que nuestro protagonista llegaba al pueblo. 

En la historia que nos ocupa las víctimas han sido halladas asesinadas sumergidas en sus bañeras en pintura de camuflaje propia del ejército de los Estados Unidos. El perfil de Reacher, según el FBI, se ajusta a la perfección al del posible asesino en serie ya que conocía a las víctimas de su pasado como investigador en sendos casos de acoso sexual dentro de las filas del ejército. Reacher no solo tendrá que esforzarse por limpiar su nombre, sino que hará todo lo posible para encontrar al asesino, ya que muchas de las potenciales víctimas son mujeres a las que conocía y respetaba -además se encuentra metido en un feo asunto de asalto con violencia debido a que no pudo evitar ejercer de justiciero y ayudar a un restaurante a librarse de unos extorsionadores que pretendían cobrar una cuota por protección-. 

Con todos estos ingredientes Child construye una nueva trama absorbente, tan entretenida como sus predecesoras y en la que de verdad está conseguido el ambiente de urgencia y de peligro que rodea en todo momento al protagonista, que tendrá que tirar no solo de su extraordinaria forma física, sino sobre todo de su intelecto para intentar así torear al FBI en la medida de lo posible para conseguir su objetivo de mantener a salvo a sus seres queridos. 

Las novelas de Jack Reacher tienen todas un punto de lo más exagerado, sobre todo a la hora de mostrar las habilidades de su protagonista, lo que las hace de lo más entretenidas. Pero están bien construidas y tienen un mínimo de desarrollo de personaje para hacerlo cada vez más cercano -Reacher lleva mucho tiempo de su vida, desde que abandonó el ejército, siendo un vagabundo, ganándose la vida como puede y yendo de un lugar a otro con poco más que un cepillo de dientes como única posesión. Por eso ahora no puede evitar sentirse algo atrapado con su cómoda vida en Nueva York-. 

También es una novela que rompe un poco con lo que habíamos visto en las anteriores entregas. Jack Reacher es uno de los herederos modernos más reconocibles de ese arquetipo clásico del personaje justiciero que llega a una localización, se encuentra con un problema y lo soluciona de la forma más expeditiva posible, antes de marcharse en pos de su siguiente destino. Es una persona realmente inteligente y posee una serie de habilidades que lo hacen de lo más peligroso para aquellos que osen enfrentársele -hay más características que se van repitiendo en todas sus aventuras, por ejemplo, un encuentro sexual y romántico en cada historia con una interesante y atractiva mujer-. Ese leit-motiv aquí cambia bastante, ya que el protagonista se siente obligado en todo momento y no está por la colaboración amistosa con las fuerzas federales, de las que desconfía. La trama tiene suficientes giros como para captar la atención del lector, que se pregunta cómo saldrá de esta su protagonista, cercado a la vez en varios frentes. Pero se desvía un poco de la esencia del personaje, quizás por lo que se introduce a un asesino en serie en la trama -figura a la que todos los escritores de crimen y misterio acaban recurriendo en un momento u otro de su carrera, sobre todo si estamos hablando de largas sagas con varios títulos publicados-. De hecho, Child rompe con su estilo de escritura en tercera persona para mostrar los pensamientos íntimos del asesino, retando al lector a averiguar de quién puede tratarse.

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